¿Qué podemos esperar de la renta variable europea?


Tribuna de Guy Lerminiaux, CIO de Renta Variable de Degroof Petercam AM. Comentario patrocinado por Degroof Petercam AM.

El nuevo año comenzó con fuerza para la renta variable europea. Tras los buenos resultados cosechados en 2017, los inversores pusieron el efectivo a trabajar en un entorno de fortaleza económica. Al mismo tiempo, el aumento de los precios de las materias primas y los salarios impulsó los tipos de interés. En el lado corporativo, los márgenes son más diversos ya que la inflación y las divisas están creando vientos en contra.

Este buen comienzo se vio interrumpido el lunes 5 de febrero, cuando la bolsa de Nueva York cayó un 4,1% y terminó acumulando más del 6% en dos sesiones. La corrección se contagió a los mercados globales, con las bolsas europeas y asiáticas cotizando a la baja en la sesión del martes 6 de febrero. Este movimiento se produjo con volúmenes sustanciales (11.500 millones de títulos negociados, el mayor volumen desde los 12.400 millones tras la elección de Donald Trump) y también se dio en varias clases de activo de manera sincronizada. Además, el índice de volatilidad VIX experimentó su mayor aumento en porcentaje desde su creación. Esta corrección se produjo en el contexto del aumento de los tipos de interés de los bonos, una tendencia alcista que coincidió con signos de un crecimiento económico acelerado y produjo una recogida de beneficios tras un ascenso en el mercado que ha ocurrido casi sin sobresaltos desde agosto de 2017.

Dentro del universo de la renta variable europea, en Degroof Petercam Asset Management preferimos las compañías que crecen por encima de la media y aquellas que tienen una posición dominante en el mercado. En nuestro enfoque temático, preferimos no prestar demasiada atención a sectores como las utilities y las telecos, mientras que consideramos muy interesante el universo de las small y mid caps ya que están menos exploradas.

Durante algún tiempo se había esperado un incremento en la inflación y, con ello, un aumento en los tipos de interés. No vemos motivos para entrar en pánico y seguimos poniendo nuestra atención en firmas de calidad con suficiente poder de fijación de precios, que son capaces de transmitir los aumentos de precio a sus clientes. Respecto a los bancos, mantenemos una posición neutral. El aumento de los tipos de interés es positivo para la banca pero la incertidumbre del mercado es menos positiva para los ingresos por comisiones.

Con esta filosofía gestionamos DPAM Invest B Equities Euroland. El fondo aplica una estrategia activa, seleccionando y combinando valores de calidad, tanto por su estabilidad en resultados, su gestión y su ventaja corporativa. En enero, se benefició del buen comienzo del año en las bolsas europeas y cerró el mes con un retorno del 3,33% (clase F). Su rentabilidad media anual es del 22,10%, del 11,62% a tres años anualizada y del 12,08% a cinco años anualizada.

Europa sigue disfrutando de un crecimiento económico mejor de lo esperado y un entorno favorable. Los indicadores económicos siguen siendo sólidos pero se está iniciando un brote cíclico en la inflación que está poniendo bajo presión a los bancos centrales. Para las compañías, esto implica costes más elevados (cobertura frente a la inflación y las divisas). Por ello, continuaremos poniendo nuestra atención en compañías con capacidad para descontar esas presiones.

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