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¿Qué piensan los mercados de las elecciones de EE.UU.?


EE.UU. es un país con mucho peso e influencia en la economía global, por lo que la elección de su presidente para los próximos cuatro años es un tema del que el mundo está pendiente, y los mercados también. Pero, ¿realmente su impacto es tan importante? Sobre ello debaten varios gestores en un desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por AllianceBernstein.

“Cuando se analiza con retrospectiva un mandato en EE.UU. uno se da cuenta de que en realidad tiene bastante menos relevancia de lo que se podría esperar en lo relativo al rendimiento de los mercados financieros. Parece que va a haber grandes cambios, que el presidente puede alterar determinadas políticas, pero la importancia real que suele tener en cuanto al comportamientos de sectores, de las bolsas, el dólar… es menor de lo que se piensa; y es normal que sea así”, asegura Íñigo Colomo, director de Inversiones de March AM. Y lo explica: “Tenemos que tener en cuenta que hablamos de la primera potencia económica del mundo, de una democracia avanzada en la que no solamente está el presidente: existen dos cámaras, el Congreso y el Senado, y un cuerpo legislativo y una Reserva Federal independientes”. Cuenta que, por ejemplo, la TIR anualizada de la bolsa americana ha sido similar durante los mandatos de Barack Obama y el de Donald Trump.

Sí que considera importante, bastante más que la influencia en la asignación de activos, el efecto en el comercio internacional. “En este caso sí puede haber un elemento diferencial. Trump ha sido beligerante en su política de comercio exterior, con lo que si el actual presidente no es reelegido se beneficiarán los mercados emergentes, fundamentalmente China”. Añade que, en su opinión, “China va a seguir su camino independientemente de quien sea el inquilino de la Casa Blanca. Tiene demasiada inercia, demasiada importancia y es demasiado grande en el momento actual como para que se vea afectada”.

Carlos de Andrés, gestor del departamento de Fondos de Fondos de Bankia AM, hace hincapié en la enorme incertidumbre que existe alrededor de estos comicios y en el consiguiente incremento de la volatilidad. Hoy por hoy, las encuestas dan mayor probabilidad de victoria al candidato demócrata que controlaría también el Congreso, “pero los 35 asientos que están en juego en el Senado están más en el aire”. El asunto no es baladí, “ya que una victoria demócrata con el control de ambas cámaras posibilitaría aprobar reformas legales de calado sin necesidad de supermayoría, como ocurrió con la bajada de impuestos de Donald Trump o el programa Obama Care (Ley de protección al paciente y cuidado de salud asequible)”.

No obstante, considera que es pronto para establecer un escenario base y para pronosticar cómo reaccionarán los mercados ante la victoria de uno u otro candidato. “En el caso de un cambio del statu quo, habrá que ver qué parte de su agenda puede cumplir Joe Biden en función de cómo queden las cámaras. Sin olvidar que el programa electoral expuesto por el candidato demócrata se elaboró antes de la pandemia”. Considera que ante la crisis provocada por el COVID-19 es posible que Biden cambie sus prioridades y se centre en la reactivación de la economía, “lo que puede posponer o traer algún cambio en la hoja de ruta inicial”. En cualquier caso, independientemente de quien gane las elecciones, “el contexto actual de mercado, con una deuda sobre PIB estimada para los próximos años por encima del 100% y el elevado incremento del déficit, podrá infundir presiones adicionales al que sea nuevo presidente en cuanto a sus actuaciones en materia fiscal (principalmente en lo que respecta a medidas sobre impuestos y gasto público), pudiendo no existir diferencias muy relevantes entre la actuación de ambos candidatos”.

En línea con estas reflexiones, Almudena Cansado, gestora de Fondos de Fondos en Unigest Asset Management (Grupo Unicaja Banco), cree que “ninguno de los dos escenarios, una victoria de Biden o una de Trump, sería en sí mismo positivo o negativo para los mercados”. Y lo argumenta: “Si gana el candidato republicano podría incrementarse de nuevo la tensión comercial con China, lo que penalizaría a los exportadores y al dólar; pero sería favorable por el lado de la fiscalidad o el de la desregulación. Si el triunfo es para el candidato demócrata, se suavizaría probablemente la relación comercial con China, pero habría dudas acerca de si habrá una mayor presión fiscal para las familias con ingresos elevados en EE.UU. o si se reducirá la desregulación actual”.

Cualquiera de los dos escenarios no son ni buenos ni malos, pero lo que sí espera son movimientos en el mercado a raíz de las elecciones porque tienen una fecha de partida y reaccionarán a las noticias que se vayan conociendo hasta el momento de los comicios. El otro evento que puede determinar un movimiento favorable o desfavorable en el mercado es la evolución de una posible vacuna. Explica que ambos (elecciones y vacuna) “están relacionados porque Donald Trump está presionando mucho para tener una vacuna de cara a las elecciones para ganar votos”, y añade que, “como no sabemos cuándo va a llegar esa vacuna nos estamos posicionando para que no nos afecte a las carteras el incremento de la volatilidad, que se puede alargar hasta principios de año, que es cuando se debería nombrar al nuevo presidente de EE.UU.”

Respecto a la actual volatilidad del mercado, Miguel Luzárraga, responsable de Ventas para España y Portugal de AllianceBernstein, comenta que no cree que la causa principal sean las elecciones americanas, “sino los factores colaterales de la economía americana, fundamentalmente desde el punto de vista de la crisis provocada por la pandemia que estamos sufriendo”. Sí que coincide en que la volatilidad se incrementará a medida que se acerque la fecha de los comicios. Considera que pronosticar ahora el nombre del vencedor de las elecciones es complicado: “Aunque no queda mucho es pronto para vaticinar un resultado porque, si bien es cierto que las encuestas dan como ganador a Biden, hay que tener en cuenta que existen una serie de estados clave que van, al final, a inclinar la balanza para un lado u otro, como Florida”.

También, como el resto de participantes en el debate, destaca la importancia del Congreso y el Senado: “Es la 59ª elección a presidente americano, comicios que se hacen cada cuatro años, pero cada dos se eligen a los representantes de las distintas cámaras, por lo que cada dos años tenemos elecciones en EE.UU.”. También pone encima de la mesa otra idea: “Ningún presidente americano que ha sufrido una recesión severa ha conseguido revalidar su mandato; y pone ejemplos, Herbert Hoover, Gerald Ford, Jimmy Carter, George W. Bush, todos ellos tuvieron que enfrentarse a tasas de desempleo muy elevadas, en torno al 7,5% en el caso de los tres últimos, y del 23,6% en el del primero durante la crisis de 1929. La tasa de desempleo ahora en EE.UU ronda el 10%. Según las previsiones de AllianceBernstein (que revisan cada mes), este año el PIB estadounidense caerá un 3,8% y crecerá un 3,7% en 2021. Miguel Luzárraga destaca que en el crecimiento del país serán factores determinantes asuntos como las políticas fiscales y la actitud frente al comercio exterior.

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