¡Qué momentum!


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso, del departamento de Análisis de Funds People.

“Está entrando dinero por todas partes”. La frase, pronunciada por el señor Botín, parece un conjuro en la misma semana en la que se subastaba uno de lo violines que sonaban mientras el Titanic se hundía. Y encima llega el señor Gates y le da toda la razón y envida con 113 millones de euros. O sea que sí, que entra dinero. Algo que da que pensar sobre los efectos de la combinación entre las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales y las políticas de austeridad. Por un lado, dinero barato para seguir azuzando las valoraciones de los activos y por otro, sueldos bajos y márgenes empresariales al alza. La ecuación se resuelve en un aumento de la riqueza del mítico 1%, allá arriba, donde entra dinero por todas partes. Qué envidia. Y qué preocupación.

Mientras, hemos pasado de casi desaparecer a ser la gran esperanza blanca. No es que no estemos contentas, es que somos analistas de natural sobrio y desconfiamos de los estados extremos de depresión y de euforia, aunque si hay que unirse a la fiesta, pues allí estamos las primeras. Pero mirando de reojo, al menos hasta la tercera copa.

Pero de momento el Ibex y la deuda española se lanzan a las calles para recibir el dinero extranjero, así a lo Berlanga, pero desfilando con corbata y maletín. Análisis top-down del optimismo.

El presidente Rajoy, en su condición de gallego las 24 horas, tituló la situación económica con una respuesta que de simple levanta sospechas de ensayo con espejo o plasma: “la recesión ha terminado, pero la crisis continúa”. Daba así la bienvenida al 0,1% de crecimiento del PIB en el 3ºT2013 publicado por el Banco de España, y que pone fin a nueve trimestres consecutivos de contracción. Sí, más de dos años. ¿Y cómo se desglosa ese crecimiento? Pues nada nuevo bajo el sol: avance de las exportaciones –entrada de turistas y ventas de bienes-, frente a una demanda interna que sigue en contracción.   

El turismo también ha ayudado a reducir la tasa de paro en 72.800 personas entre julio y septiembre, hasta la –aún incómoda –cifra de 5.904.700 desempleados. Nivel para el que se van a necesitar muchos Bill Gates que actúen de embajadores oficiosos de la marca España.

¿Y qué se cuece por Europa? Esta semana el BCE ya ha publicado los detalles del examen al que someterá a los bancos para desnudar los balances. Tres pilares: evaluación del riesgo financiero, análisis de la calidad de los activos, y prueba de resistencia; todo para un capital mínimo del 8%.  Dentro de un año conoceremos los resultados.

Mientras, en el frente político las cosas marchan más tranquilas después de que la performance de Washington permitiera cierta convergencia en su particular índice de impopularidad y capacidad de liar las cosas. Pero no se preocupen, en materia política a Europa nunca le faltará la distracción. Y no nos referimos a las elecciones del Parlamento Europeo que tendrán lugar en mayo de 2014 –por la cuenta que nos trae vayan anotándolo en la agenda-, sino por el reciente escándalo diplomático que excede fronteras: las escuchas telefónicas de Obama a Merkel.

Edward Snowden ya había denunciado que Alemania era el país más vigilado por EE.UU. Y todo ello a las puertas de una cumbre de segundo nivel que se celebra desde hoy en Bruselas para tratar, entre otros temas, el intercambio información de transacciones financieras para la lucha antiterrorista. ¡Uy…! Nos quedamos con las palabras de Thomas de Maizière, ministro de defensa alemán: “Durante años he asumido que mi teléfono móvil estaba pinchado. Dicho esto, nunca pensé que fueran los americanos”. 

¡Y nunca me ha llamado por mi cumpleaños!

 

Igual lo que querían saber es cuál es el secreto para tener una tasa de paro más baja que desde el inicio de la crisis. Pues flexibilidad laboral, minijobs, etc, pero todo eso en alemán. En EE.UU. el método ha sido el de inyectar dinero, ya saben, y seguirá siéndolo hasta… pues… tampoco se tiene claro. Ante ausencia de tensiones inflacionistas la vara de medir de la Fed es el 6,5% de desempleo, pero esa misma Fed echa por tierra las cifras relativas de paro, en tanto que están “desinfladas” por la caída de la tasa de participación, que se ha situado en septiembre en su nivel más bajo desde agosto de 1978 (63,2%).  

Buena semana

 

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