¿Qué lectura dar al potente rally de los últimos meses?: reflexiones de Howard Marks


En su carta a inversores la última semana de marzo, aún con los inversores recuperando el aliento del desplome de las bolsas, Howard Marks se aventuró a afirmar que “quizás estemos en un buen punto para entrar”. Han pasado menos de tres meses desde entonces, pero el mercado americano se ha elevado un 45% desde los mínimos. Entre el 24 de maro y el 8 de junio las bolsas subieron 33 de los 53 sesiones bursátiles. De esos 33, 24 jornadas vivieron subidas de más del 1%.

El inversor ha pasado de preguntarse si llega demasiado tarde para vender a cómo puede ser que las bolsas lo hagan tan bien durante una pandemia severa y una recesión. ¿Es una exuberancia racional? ¿Se han desligado los mercados de la realidad? Son solo algunas de las dudas que recoge el fundador de Oaktree Capital en su último Memo. “El mundo está luchando contra la mayor pandemia del siglo y la mayor contracción económica en los últimos 80 años. Y aun así, las bolsas, supuestamente un termómetro de las condiciones actuales y un barómetro ante el futuro, han sido capaces de compilar un avance récord y casi recuperar máximos históricos logrados en un momento donde las perspectivas eran puedas”, recuerda Marks. ¿Cómo puede ser?

Ciertamente los optimistas tienen argumentos. Entre algunas de los factores que enumera el gestor que la curva en la mayoría de los países se ha aplanado o que hay una gran credibilidad depositada en la habilidad de la Fed y el Tesoro de fomentar la recuperación. “Los inversores han estado dispuestos a mirar más allá del valle hacia tiempos mejores”, reconoce. Las medidas fiscales y monetarias han sido una contribución enorme para el rebote de los mercados. “Cuanto más subía el mercado, más siente la gente que es el objetivo de la Fed que siga subiendo, y que sería capaz de lograrlo”, afirma.

Pero también hay argumentos negativos, que de hecho apelan más a Marks y a su sesgo cauto. Lo posibilidad de que no habrá vacuna tan rápido como se desea, el impacto en la recuperación si la vuelta al trabajo es lenta, si muchos pequeños negocios nunca reabren o si resulta que millones de empleos se han perdido permanentemente o el impacto de cambios potencialmente permanentes a modelos de negocio de industrias como el retail o los viajes, o en oficinas y centros urbanos densos.

Porque recordemos que aún estamos en un punto donde todas estas dudas, las buenas y las malas, no tienen fácil respuesta. Y que, además, siguen vigentes tras una subida del 45% en las bolsas y de una caída a la mitad en los diferenciales de la deuda high yield. “Quizás sea la mayor disponibilidad de información y opinión. Quizás sea la popularización de la inversión. Y quizás sea el crecimiento del énfasis en el rendimiento a corto plazo. Sea lo que sea, las cosas se mueven más rápido en los mercados estos días”.

¿Entonces? Marks insiste en que no hay manera de determinar si el avance es apropiado o irracional o si los mercados están demasiado altos o bajos. Sí invita a hacerse las siguientes preguntas:

- ¿Están sopesando los inversores tanto lo positivo como lo negativo sin emociones?

- ¿Cuál es la probabilidad de que los factores positivos que han conducido al mercado demostrarán ser válidos? ¿O ganarán en fuera los factores negativos?

- ¿Son las señales positivas fundamentales o principalmente técnicas, relacionadas con los flujos de liquidez? Si es lo último. ¿será temporal o permanente su influencia?

- ¿Está siendo elevado el mercado por un optimismo rampante?

- ¿Está causando ese optimismo que los inversores ignoren argumentos contrarios válidos?

Son preguntas que ayudan al gestor a sacar una conclusión: “Las perspectivas fundamentales pueden parecer positivas, pero con las cotizaciones a los niveles actuales, las probabilidades no están a favor del inversor”.

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