¿Qué le pide Larry Fink a las empresas en las que invierte BlackRock?


Larry Fink, presidente y consejero delegado de BlackRock, suele escribir anualmente una carta a los consejeros delegados de las empresas en las que invierte la gestora en nombre de sus clientes. Esta carta incluye habitualmente un análisis de la situación de los mercados y una serie de peticiones. Por ejemplo, Fink pidió el año pasado a las empresas participadas por BlackRock que hicieran un esfuerzo de transparencia para comunicar a sus accionistas su estrategia de largo plazo y cómo pretendían generar valor añadido. “Muchas compañías respondieron al divulgar públicamente planes detallados, incluyendo procesos sólidos de implicación del consejo directivo. Estos planes proporcionaron a los accionistas la oportunidad de evaluar la estrategia de largo plazo de las compañías y los progresos realizados durante su ejecución”, se enorgullece Fink.

La cuestión, prosigue el consejero delegado, es que muchos de estos planes se trazaron sobre unas predicciones que cambiaron drásticamente durante el imprevisible 2016. El experto cita explícitamente al Brexit, la agitación en Oriente Medio, la reacción anticipada a una posible reflación en EE.UU. y el programa electoral de Donald Trump. “La raíz de muchos de esos cambios es la creciente respuesta negativa al impacto que están teniendo la globalización y los cambios tecnológicos sobre muchos trabajadores y comunidades”, reflexiona.

El consejero delegado se posiciona a favor de la globalización, al defender que “las compañías globales juegan un papel líder al impulsar el crecimiento y la prosperidad para todos”. No obstante, admite que “hay pocas dudas sobre que los beneficios de la globalización se han distribuido desigualmente, al beneficiar desproporcionadamente a los trabajadores más cualificados, especialmente en áreas urbanas”.

Fink también muestra su preocupación por el efecto disruptivo de la tecnología sobre el mercado laboral, principalmente respecto a que “los trabajadores cuyo papel se está perdiendo en el cambio tecnológico están afrontando en términos generales su jubilación con ahorros inadecuados, en parte porque la carga del ahorro para la jubilación se ha trasladado cada vez más de empleadores a empleados”.

“Es imperativo que las empresas entiendan estos cambios y adapten sus estrategias cuando sea necesario, no sólo en un año como 2016, sino como parte de un proceso constante de entendimiento del entorno en el que operan”, declara Larry Fink.

¿Qué pide Fink este año?

BlackRock se ha posicionado en los últimos años como una gestora activista de referencia, ejerciendo su derecho de voto en los casos en los que “no vea progresos a pesar del compromiso constante, o las empresas sean insuficientemente sensibles a nuestros esfuerzos para proteger los intereses económicos de nuestros clientes a largo plazo”.

Así, el consejero delegado sugiere la incorporación de criterios ESG relevantes para cada modelo de negocio: “Esperamos ver que una empresa está en sintonía con los factores clave que contribuyan al crecimiento en el largo plazo: la sostenibilidad del modelo de negocio y sus operaciones, la atención a factores externos y medioambientales que puedan tener impacto sobre la compañía, y un reconocimiento de su papel como miembro de las comunidades en las que opera”.

BlackRock se esfuerza en entender cuáles son las prioridades de una empresa para invertir en su crecimiento, “como la investigación, la tecnología y, de forma crítica, el desarrollo de los empleados y el bienestar financiero en el largo plazo”. En este sentido, Fink declara que “los eventos del año pasado han reforzado lo importante que es el bienestar de los empleados de una empresa para su éxito en el largo plazo”.

En cambio, critica que muchas empresas hayan optado por recomprar acciones en vez de invertir en sí mismas, especialmente en EE.UU.: “Aunque ciertamente apoyamos que se generen retornos sobre el capital para los accionistas, creemos que las compañías deben equilibrar estas prácticas con la inversión en crecimiento futuro”. Asimismo, lanza una pulla a las autoridades gubernamentales: “El sector privado en solitario no es capaz de atajar la ola de cortoplacismo que afecta a nuestra sociedad. Necesitamos políticas gubernamentales que apoyen estos objetivos, incluyendo una reforma fiscal, inversión en infraestructuras y el fortalecimiento de los sistemas de pensiones”.

Fink y Trump

El consejero delegado añade otro comentario sobre la posible reforma fiscal en EE.UU.: “Si incluye algún tipo de imposición reducida para la repatriación de efectivo, BlackRock buscará en los marcos estratégicos de las empresas una explicación sobre si traerán de vuelta el efecto a EE.UU. y, si lo hacen, cómo planean utilizarlo”.

Sobre la promesa de Donald Trump de incrementar el gasto en infraestructuras, Fink hace dos interpretaciones: por una parte, indica como beneficios que “mejoraría la productividad en general y crearía trabajos, especialmente para los trabajadores desplazados por la tecnología”. Sin embargo, afirma que sólo es un parche: “Las empresas más grandes de EE.UU. -muchas de las cuales están luchando contra la brecha educativa para cubrir puestos técnicos-, deben mejorar su capacidad de formación interna y educación para competir por el talento en la economía actual y cumplir con sus responsabilidades para con sus empleados”. Se trata de “incrementar el potencial de beneficios de los trabajadores que impulsan los retornos, de ayudar al empleado que antes operaba con maquinaria a enseñarle a programarla”.

La última petición de Fink tiene que ver con el ahorro para la jubilación: “Las empresas deben usar su voz para desarrollar un sistema de ahorro para la jubilación más seguro para todos los empleados, incluyendo a los millones de trabajadores en pequeñas empresas que no están cubiertos por planes de empleo”. Entre las herramientas que aporta para atajar el problema destaca la auto inscripción, el uso de planes colectivos para pequeñas empresas o el modelo australiano de contribuciones obligatorias.

Adicionalmente, el experto ve necesario “mejorar la comprensión de los empleados sobre cómo prepararse para su retiro”, por ejemplo, mediante la creación de documentos financieros didácticos. “Las gestoras también tienen un papel importante en la construcción de literatura financiera, pero como industria hemos hecho un trabajo mediocre hasta la fecha”, critica Fink. En su opinión, “ahora es el momento de dar poder a los ahorradores, con nuevas tecnologías y la educación que necesitan para tomar decisiones financieras inteligentes”.

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