Qué información nos aporta la última encuesta de J.P.Morgan AM sobre la confianza del inversor español


La confianza del inversor español encadena su tercer trimestre en negativo, al terminar el primer trimestre del año en -1,6 puntos. La última vez que la confianza encadenó tres trimestres consecutivos en números rojos se produjo en el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2016. Son datos del Índice de Confianza que elabora J.P.Morgan AM trimestralmente desde 2007.

Aunque la última lectura del índice supone una mejoría respecto al trimestre anterior, que terminó en -2,13 puntos, es necesario efectuar matizaciones a estos datos, debido al efecto disruptor que ha ejercido la crisis sanitaria de la COVID-19 sobre el sentimiento de los inversores españoles durante el mes de marzo.

De esta manera, si se observa el desglose por meses del primer trimestre, se puede constatar que después de registrar lecturas negativas en los últimos tres meses de 2019, en enero y febrero los valores se estaban acercando al cero al calor de datos positivos para el mercado como la percepción de una posible salida a la guerra comercial entre EE.UU. y China o el fin de la incertidumbre política al constituirse un nuevo gobierno en España. El estallido de la crisis en Europa, en su doble vertiente sanitaria (incremento de los contagios en España) y financiera (fuerte desplome del Ibex 35, junto con el resto de principales mercados bursátiles) provocan que el mes de marzo termine con una caída hasta los -3,6 puntos, la mayor de los últimos doce meses. De hecho, no se observaba una lectura mensual tan negativa desde enero de 2013, mes que terminó con la confianza en -5 puntos.

La caída de la confianza es especialmente notable durante la última quincena de marzo, cuando se desploma hasta -6,2 puntos, coincidiendo en el tiempo con el decreto del estado de alarma y la imposición de medidas de confinamiento y distancia social para combatir al coronavirus. De hecho, el principal motivo argüido por aquellos participantes de la encuesta que se muestran negativos con el rumbo de las bolsas en los próximos seis meses (un 39,1% en la media del trimestre, 64,4% en la última quincena de marzo) ha sido precisamente por la crisis desencadenada por la COVID-19, con un 46,3% de respuestas.

El desglose de resultados por meses muestra que la aparición de esta enfermedad en China apenas había preocupado a los inversores durante los meses de enero y febrero, y sin embargo salta hasta el primer motivo de su lista en marzo, a medida que la pandemia se extiende por el sur de Europa. En el listado de motivos para ser pesimistas figura como segunda opción la situación política actual (18% de respuestas) y, en tercer lugar, la percepción de crisis económica (13,6%).

Previsiones de J.P.Morgan AM

Este viraje de la confianza de los inversores está en línea con las previsiones macroeconómicas de J.P.Morgan AM para los próximos meses. “Debemos asumir que los datos del segundo trimestre van a ser muy malos y centrarnos en los siguientes trimestres: si esta recesión es distinta, la recuperación también lo será”, indica Lucía Gutiérrez-Mellado, estratega jefe de la gestora para España y Portugal.

Concretamente, desde la firma se estima que para determinar la duración y profundidad de la recesión y la capacidad posterior de recuperación se deberán monitorizar muy de cerca la evolución del mercado laboral -siendo el sector servicios y particularmente el segmento del ocio los más afectados por la crisis- y la efectividad y alcance de las medidas de bancos centrales y gobiernos, que han lanzado una respuesta sin precedentes para combatir el impacto económico de la pandemia. “En esta crisis estamos viendo la respuesta decidida de los gobiernos en materia de política fiscal para empresas y familias. En esta ocasión, además, los gobiernos han actuado casi tan rápido como los bancos centrales”, apunta Gutiérrez-Mellado.

La experta subraya asimismo las notables diferencias en la actuación de los bancos centrales con respecto a las medidas que se adoptaron durante la Gran Recesión de 2008 en términos del tamaño y la velocidad de expansión de sus balances: “Las medidas que están adoptando los bancos son de mayor escala, con facilidades para familias y empresas que están provocando que ahora estén más borrosos los límites entre las políticas monetarias y las fiscales”.

Acercamiento táctico y oportunista

Aunque el depósito sigue siendo el instrumento de ahorro predominante en las carteras de los inversores, al declarar el 88,1% de encuestados la tenencia de al menos uno de estos productos, en este trimestre se observa una tendencia generalizada a la reducción de la inversión en las principales categorías de instrumentos de ahorro e inversión, con dos excepciones: se incrementa la inversión directa en acciones un 4,5%, hasta el 26,5%, y la inversión directa en renta fija (letras del Tesoro, bonos soberanos y corporativos) otro 2,2%, hasta el 7,4%. En cambio, se rompe por primera vez desde que se elabora esta encuesta la tendencia al alza del apetito por los activos inmobiliarios, al caer la tenencia en cartera de este producto hasta el 20%, después de haber marcado máximos históricos en el último trimestre de 2020.

En cuanto a la intención de inversión en los próximos seis meses, también se observa la reducción de posiciones generalizada en todos los activos, salvo en dos casos: los fondos de inversión registran un incremento del 2,7%, hasta el 16,5% de encuestados, mientras que la intención de comprar acciones se incrementa un 2,3%, hasta el 13,8% del total. Estos datos pueden sugerir que los inversores estén planteándose realizar compras oportunistas o construir un posicionamiento táctico para beneficiarse de las oportunidades que hayan salido a la luz tras la fuerte corrección de los mercados vista durante el mes de marzo.

Otra conclusión para tener en cuenta de los resultados de esta encuesta es que hasta el 20% de los participantes afirmó no tener la intención de invertir en los próximos seis meses. La principal razón para no hacerlo ha sido la percepción de inestabilidad generalizada o inestabilidad política, con un 43,2% de respuestas.

Más apetito por los mercados asiáticos

Europa vuelve a ser el mercado al que los inversores asignan mayor potencial alcista en el primer trimestre del año. No obstante, la predilección por las bolsas europeas retrocede casi tres puntos respecto a los resultados de la anterior encuesta, hasta el 27%. Aunque también retrocede ligeramente, la bolsa estadounidense repite como la segunda opción más repetida, con un 22,7% de respuestas.

Un dato interesante que revela el estudio que conduce J.P. Morgan Asset Management es el fuerte cambio del sentimiento que ha vuelto a producirse en torno a los mercados asiáticos: terminaron el tercer trimestre de 2019 como la opción elegida por el 24,3% de los inversores españoles, para a continuación desplomarse hasta el 15,8% durante el cuarto trimestre del año pasado y, en esta actualización, volver a repuntar hasta el hasta el 20,6%.

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