Qué implica el nuevo frente abierto entre EE.UU. e Irán para los mercados


Tras un fin de año como fue el de 2019 tranquilo para unos mercados que ya llevaban tiempo celebrando la distensión en la guerra comercial entre EEUU y China, el segundo día de 2020 los inversores volvieron a recordar por qué la prudencia se ha colado como una de las palabras más repetidas por las gestoras de fondos en las previsiones que han realizado de cara a este año que acaba de empezar.

Donald Trump, que busca su reelección como presidente de EEUU este año, rescataba a un viejo enemigo como es Irán y anunciaba la muerte a cargo de un ataque con drones del general Qasem Soleimani, el comandante de la fuerza élite Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán. “Lo hacemos para evitar una guerra, no para iniciarla", afirmaba el presidente después desde su resort de Florida, pero esa no fue ni la interpretación que le dio Irán, que nadie duda que acabará devolviendo el golpe a EEUU. Las opciones son muchas: ataques selectivos, cierre del esrecho de Ormuz, fin del pacto nuclear…y el mercado ha interpretado que sea cual sea la respuesta, el activo que más lo cotizará será el petróleo.

Aunque su cotización ha caído en las últimas horas, no hay que olvidar que tras conocerse el ataque de EEUU a Irán llegó a dispararse un 4% hasta alcanzar niveles de 69 dólares, lo que vuelve a demostrar el gran impacto que tiene cualquier tensión en Oriente Próximo en la cotización de esta materia prima. Y no solo de ella ya que esas alzas del crudo devolvieron una volatilidad al mercado que había permanecido en un segundo plano en las últimas semanas del año pasado como demostraron las caídas vistas en los mercados de renta variable y las alzas registradas en activos más seguros como el oro o la deuda pública. “En el mercado de valores, el asesinato de Soleimami parece una excusa conveniente para tomar algunas ganancias en una clase de activos que ha tenido una gran racha, pero que pocos aman en las recientes valoraciones”, afirma David Lafferty, economista jefe de Natixis IM

Además, recuerda que a diferencia de lo que sucedió en septiembre con los ataques a una refinería de Arabia Saudí, el asesinato de Soleimani genera mucha más incertidumbre y a un plazo mayor. “En el caso de los ataques de septiembre a las instalaciones petroleras saudíes, la dinámica de la oferta se reconoció rápidamente. Las instalaciones de producción sufrieron menos daños y volvieron a funcionar más rápidamente de lo que se temía en un principio. En este caso, sin embargo, las implicaciones para el suministro son mucho menos claras”, afirma. Lo que implica que esa prima de riesgo geopolítico se mantendrá en el tiempo.

El impacto más allá del petróleo

Otra cosa es el impacto que la misma pueda tener en el mercado. El que recibirá un mayor impacto será el del petróleo ya que como recuerda Saurabh Lele, analista senior de Commodities de Loomis Sayles (gestora afiliada de Natixis IM), "creemos que los ataques iraníes a bases militares estadounidenses se intensificarán. Hasta ahora los ataques de Irán estaban cuidadosamente planeados para hacer una demostración de poder al tiempo que se trazaba una línea firme respecto a la posibilidad de matar intencionalmente a americanos. Sin embargo, el asesinato de un oficial iraní de alto rango podría hacer cambiar estas reglas y eventualmente llevar a una confrontación directa” .

Pero el de materias primas no será el único que cotice este nuevo conflicto. A este respecto ya hay expertos que avisan que una nueva crisis entre EEUU e Irán puede implicar un impacto más menos importante en el crecimiento económico. “Debemos considerar el impacto más amplio de un repunte extenso y sostenido de los precios del petróleo sobre el crecimiento económico mundial. El FMI predice que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) mundial se recuperará este año hasta el 3,4% desde el 3,0% del año pasado (suponiendo que los precios del Brent se sitúen en torno a los 58 dólares por barril). Por lo tanto, si el repunte de los precios del petróleo se prolongara por un aumento continuo de la tensión geopolítica en Oriente Medio, podemos esperar que el FMI reconsidere sus expectativas”, afirman desdeFranklin Templeton en su blog Beyond Bulls and Bears.

“Si se produce la represalia que todo el mundo piensa que pudiera tomar Irán contra objetivos de EEUU, es probable que veamos esa escalada del precio del Brent. Aunque por ahora, parece claro que la sensibilidad del precio del petróleo a los acontecimientos en el Golfo Pérsico u otros lugares del globo donde se produce petróleo ya no es ni de lejos la de antes”, afirma el economista Juan Ignacio Crespo, en una newsletter de mercado que envía a diario a sus suscriptores.

Y, lógicamente, ese impacto en la economía se dejaría sentir especialmente en los mercados emergentes, que irónicamente son los que mejores expectativas presentan de cara a un año 2020 que se antoja también muy volátil. De hecho, según explica Charles de Quinsonas, gestor de M&G investments desde el blog Bond Vigilantes, la crisis entre Irán y EEUU es uno de los diez grandes riesgos geopolíticos a los que se enfrentan los mercados emergentes, más teniendo en cuanto que ambos países se enfrentan este año a elecciones, por lo que pueden aprovechar la crisis para sacar músculo ante sus electores.“ Irán se enfrenta a una elección parlamentaria en febrero de 2020 en un contexto de fuerte recesión económica (el FMI prevé una caída del PIB del 9,5% para este año) tras dos a los recibiendo sanciones unilaterales por parte de EEUU” recuerda el gestor de M&G. Una respuesta a EEUU puede, por tanto, servir para poner el foco más allá del plano económico.

 

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