¿Qué implica el acuerdo entre demócratas y republicanos para los mercados financieros?


El año nuevo comienza con el acuerdo que finalmente alcanzaron demócratas y republicanos en la Cámara de Representantes para evitar parcialmente (o, al menos, retrasar) lo peor del discutidísimo ajuste presupuestario, que implica subidas de impuestos y recortes en el gasto público. ¿Qué supone esto? Según Russ Koesterich, responsable de Estrategia de Inversión de BlackRock e iShares, los efectos se dejarán sentir en varios frentes, afectando tanto a las perspectivas económicas a corto plazo como a las perspectivas presupuestarias de Estados Unidos. El acuerdo también condicionará la evolución de los mercados.

Según explica Koesterich en un informe en el que analiza el impacto que tendrá en el mercado el acuerdo al que han llegado ambos partidos en la Cámara Baja, el pacto no evitará que la volatilidad continúe arraigada en los mercados. “Mientras que una mayor volatilidad debería presentar oportunidades de compra para aquellos más centrados en el largo plazo, los inversores deberían prepararse para recorrer un camino con más baches en 2013, al menos hasta que Washington alcance un acuerdo más definitivo y a largo plazo”, indica el experto. El acuerdo también tendría efectos sobre las oportunidades de inversión que se abren en renta variable.

En Estados Unidos, en la gestora se centrarían en las empresas de gran capitalización y mega-caps, al entender que el crecimiento mundial (teniendo en cuenta el avance del PIB de los mercados emergentes) superará los niveles de crecimiento de Estados Unidos, lo que implica que las compañías con mayor exposición a la economía mundial deberían registrar una rentabilidad superior. “Esto sugiere una mayor asignación a empresas de gran capitalización y mega-caps, que generalmente se muestran menos sensibles al crecimiento interno”, asevera Koesterich. Asimismo, el experto aconseja a los inversores reducir cualquier sobreponderación que hayan realizado sobre la renta variable estadounidense.

“Las empresas americanas son altamente rentables y cuentan con unas valoraciones razonables, aunque resultan algo caras en relación con los precios que actualmente podemos encontrar en otros mercados. Por ello, creemos que los inversores deberían considerar sobreponderar mercados emergentes, países desarrollados más pequeños o exportadores de la periferia europea. A pesar de que estas regiones se enfrentan actualmente a sus propios desafíos, generalmente las valoraciones son más indulgentes y las previsiones de crecimiento pueden ser menos propensas a decepcionar”, afirma.

Del mismo modo, Koesterich sugiere a los inversores mantener la cautela con respecto a las acciones de empresas de pequeña capitalización y de consumo del mercado estadounidense, que normalmente registran un peor comportamiento en entornos de bajo crecimiento.

Apuesta por empresas que pagan dividendo

A su juicio, las acciones que pagan dividendos constituyen una inversión atractiva. “Aunque los tipos impositivos sobre los dividendos subirán para algunos contribuyentes, el acuerdo no debería tener un impacto considerable sobre los dividendos. El cambio en el tratamiento de los impuestos es bastante modesto y sólo afectará a un pequeño porcentaje de los contribuyentes. En cualquier caso, tradicionalmente las empresas estadounidenses suelen compensar a los inversores una vez deducidos los impuestos”. Con los actuales ratios de pago de dividendos cercanos a mínimos históricos y la solidez relativa de los balances, considera que las empresas tienen un amplio margen para incrementar el pago de dividendos para compensar a los inversores ante cualquier cambio en el tratamiento fiscal.

Estrategia en renta fija

Koesterich cree que los niveles de crecimiento más ralentizados implican que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense seguirán siendo bajos durante al menos la primera mitad de 2013. “Sin embargo, la deuda pública estadounidense sigue sin ser atractiva. La rentabilidad real es negativa y el riesgo de duración es elevado, lo cual implica que incluso un modesto aumento de los tipos de interés tendría un impacto considerablemente negativo en los precios de los treasuries”. Por este motivo, sugiere a los inversores centrarse en los sectores de la deuda corporativa dentro del mercado de renta fija, con una atención especial a los bonos corporativos de alto rendimiento, los préstamos bancarios, los productos estructurados de crédito y la deuda emergente.

El experto también cree que los bonos municipales seguirán siendo competitivos en base ajustada para los inversores estadounidenses. “Unos mayores tipos marginales para, al menos, algunos inversores, junto con escasas perspectivas de cambio en el estatus fiscal de los bonos municipales, hacen de los bonos municipales una inversión incluso más atractiva después de impuestos”. Mientras que es improbable que se produzca una considerable revalorización del capital en los bonos municipales, Koesterich indica que sus rentabilidades después de impuestos son atractivas y siguen siendo una sólida fuente de rentas.

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