¿Qué hacer en esta situación?


¿Qué hacer en esta situación? por un lado, hablar de consolidación fiscal y austeridad se ha convertido en la forma más rápida de hacer contrarios y hasta enemigos. ¡Cuidado con los foros donde aludimos a las elevadas deudas acumuladas en los años de bonanza! Hace poco un empresario me espetaba con: "la mejor forma de pagar la deuda es crecer". Y estoy completamente de acuerdo. El problema de fondo es: ¿cómo crecer?. Y mientras  lo discutimos, la deuda crece y crece. ¿Crecer sobre exportaciones? bien, pero no tenemos estructura ni tamaño. Además, dependemos de un entorno internacional como mínimo inquietante. ¿Aumentando el sector manufacturero? ¿y esto cómo se hace sin abaratar de forma importante los costes o reducir precios y mejorar la financiación? ¿cómo hacerlo a corto plazo?; mejor no intentar modelos de crecimiento forzados y dejar que funcione la economía.claro que generando las condiciones estructurales precisas para que esto ocurra (a esto se le llama reforma estructural, algo que tampoco parece estar muy de moda en estos momentos).

Ya sé la última opción que me darán: aumentando la inversión pública, facilitando la financiación y renegociando las deudas. Pero,  ¿estamos preparados para esto último? Es el último tabú que resta superar. Y es el más complicado. De hecho, nadie, absolutamente nadie, lo comenta en abierto en Europa. Aunque estoy convencido de que todos lo piensan.

Mientras, escuchamos debates sin fin sobre los errores de Alemania (no lo comparto) al forzar la consolidación fiscal al resto de la eurozona "sacrificando una o dos generaciones para lograr los objetivos de déficit y deuda". Dramático. Otros artículos hablan del posible choque de trenes entre Francia y Alemania, el primero defendiendo una "federación de solidaridad y el segundo una de presupuestos". Curioso. Por último, en todos los casos se da por hecho que hasta las elecciones de septiembre no habrá avances nuevos en Europa. Yo, firme defensor de Europa y de su integración, estoy francamente sorprendido por la identificación de la integración europea como la del empobrecimiento. Sí, la cuestión clave sigue pendiente: ¿quién pagará las facturas atrasadas?.

Mientras los decidimos, al menos los mercados nos siguen dando alegrías. ¿Cómo es posible que se profundice el decoupling entre la economía rea y la financiera? Un trader les diría que los mercados, bolsa y deuda, anticipan el futuro. Y el futuro será mejor. Es interesante este razonamiento cuando muchas compañías cotizan a peres superiores a los anteriores de la Crisis. Y cuando la deuda, defensiva y con riesgo, baja los tipos de interés a niveles no vistos tanto a nivel histórico en el primer caso y niveles de 2009/2010 en el segundo. ¿Anticipan un futuro mejor? No lo creo, pese a que finalmente fuercen esta mejora (queda por ver en este caso si será temporal). Más bien, se trata de una cuestión de oferta y demanda: demasiada demanda de papel dada la expansión monetaria de los bancos centrales y el tipos de interés bajos (incluida la promesa de mantenerlos así durante un largo periodo de tiempo, también la amenaza de bajarlos más) y oferta limitada dada la debilidad económica que requiere de menor demanda de financiación y el propio ajuste de las finanzas públicas.

¿Crowding out para el sector privado? Sin duda, pero todo tiene un límite cuando los bancos centrales ya acumulan activos en sus carteras por el 35 % del PIB de sus economías. Me refiero, claro, a los bancos centrales de los principales países desarrollados. El resto tiene que vigilar los efectos de esta masa flotante de liquidez sobre sus mercados y economías.

El primer QE1 de la Fed me genero importantes cuestiones sobre la capacidad de la Fed (de los bancos centrales) para controlar los mercados. Más tarde escuchamos a la Directora Gerente del FMI considerar que los bancos centrales tienen un poder ilimitado, en tanto en cuanto pueden inyectar liquidez de forma indefinida e ilimitada. Tuvo razón. O al menos la tiene hasta el momento. Los bancos centrales se han mostrado como un instrumento poderoso para limitar la inestabilidad y volatilidad de los mercados; han podido generar precios continuamente al alza de los activos financieros, que amortiguaban la contracción de su tamaño; han limitado los riesgos de solvencia dentro de las finanzas públicas, que en los países desarrollados alcanzan niveles de deuda jamás vistos en épocas de paz. Todo esto han hecho. Pero, al menos por el momento, esta "confianza de los inversores financieros" no se ha traducido en "confianza de los inversores reales o productivos". Quizás si son persistentes...

Defensor de la Regla de que los mercados siempre tienen razón, debo admitir que a corto plazo pueden hacer ya cualquier cosa. Y no es que no respete su soberanía reciente con las subidas. Simplemente porque han dejado de funcionar como tales en términos de total información, elevado número de integrantes, transparencia del mercado y libertad de acceso a recursos. No es cuestión de creerse o no las subidas. Simplemente que me siguen pareciendo irracionales no tanto por los precios alcanzados como por el escenario en que lo han hecho. Mejor neutrales.

Autor de la imagen: jcmejia_acerca, Flickr, Creative Commons

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