¿Qué hacer cuando un gestor como Bill Gross o Francisco García Paramés se va? Hablan los selectores


¿Qué hacer cuando un gestor como Bill Gross o Francisco García Paramés se va? La respuesta a esta pregunta no es sencilla, ya que entran en juego muchas variables que es importante calibrar. Comenzando por lo evidente, Self Bank explica que, si el gestor estrella de un fondo coge la puerta, el inversor tiene tres opciones: quedarse en el fondo (si confía en la nueva gestión del fondo o en que se mantendrá el estilo de gestión llevado hasta ahora), seguir al gestor saliente en su nueva andadura profesional (si se tiene intención de continuar gestionando fondos para una nueva gestora o incluso si va a montar la suya propia) o buscar alternativas al fondo (tratando de encontrar un producto con semejante filosofía de inversión y características).

Según explican desde la entidad, la salida del gestor estrella a menudo significa la muerte del fondo, como ocurrió en 2007 con el fondo insignia de Fonditel, Velociraptor, que sufrió importantes reembolsos tras la marcha de su gestor estrella Cristóbal Thomas de Carranza. "No obstante, no siempre tiene que ser así y, en algunos casos, el fondo puede mantener o incluso mejorar su buen comportamiento. Es el caso, por ejemplo, del Metavalor, fondo que sigue cosechando 4 estrellas Morningstar tras la marcha del gestor Gonzalo Lardies en 2007, a quien le sucedió Guillermo Escribano, entonces cogestor del fondo, que a su vez se fue en 2012 para dejar el puesto a Javier Ruiz", recuerdan.

Los fondos de autor son aquellos en los que resulta vital la figura de su gestor principal. A diferencia de los fondos gestionados por un equipo de gestores y analistas, la toma de posiciones en estos fondos suele estar basada más en las decisiones individuales del gestor que en un proceso de inversión fruto del análisis de un equipo gestor o de un modelo cuantitativo. En ese caso, cuando el gestor abandona el fondo, lo normal es asistir a un periodo de reembolsos que suelen tener su pico durante los días posteriores al anuncio de la marcha del profesional. Pueden durar días, semanas e incluso meses. “En general, cambio de gestor es motivo de venta. Lo que te quedas puede ser muy bueno, pero es una cosa diferente que puedes volver a comprar si te gusta”, asegura Diego Fernández Elices, director de selección de fondos en A&G.

Sin embargo, existen muchos matices que los selectores a menudo tienen en cuenta antes de tomar una decisión. Borja Montero, responsable de análisis de Renta variable de BBVA Quality Funds, afirma que, ante el anuncio de la salida de un gestor, antes de dar una recomendación respecto a la conveniencia o no de la inversión en el fondo correspondiente, hay que analizar en profundidad las consecuencias del cambio. “El conocimiento previo que podamos tener tanto del proceso inversor como de la organización y forma de trabajar del equipo, son clave para razonar la respuesta y darla lo más cerca posible en el tiempo al cambio del gestor”, asegura el experto.

Respecto al proceso inversor, puede ocurrir que el fondo en cuestión cuente con una metodología muy disciplinada y que, además, el perfil de empresa en el que invierte esté muy delimitado. “En este caso la salida del gestor puede no ser determinante”. En relación a la organización del equipo, existen productos en los que los analistas juegan un papel muy importante en la composición de la cartera final. “Por ejemplo, hay fondos cuyas carteras sólo podrán estar formadas por acciones con recomendación de compra por parte de éstos. De nuevo, en este caso, la salida del gestor no es determinante”.

Por último, existen también ‘fondos-gestor’ (también conocidos como fondos de autor) que se caracterizan por la total dependencia de éste. “En estos casos, sí que es muy relevante su salida por lo que tan sólo queda analizar en profundidad el historial y la filosofía de inversión del gestor que lo sustituya para decidir si sigue mereciendo o no la pena mantener la recomendación del producto”. En los fondos de autor, los movimientos que realice el gestor son mirados con lupa. En el caso de A&G Fondos, por ejemplo, Elices explica que los continuos movimientos corporativos que estaban teniendo lugar dentro de PIMCO habían pesado para que en A&G no tuviesen ningún producto de la firma en cartera.

Tampoco tenían posiciones en Unicorp Patrimonio, en este caso por no gustarles el sesgo que le llevan dando a los fondos durante los últimos años. En términos generales, en la firma aseguran no sentir especial predilección por productos íntimamente vinculados al gestor. De hecho, Rafael Romero, director de Inversiones de Unicorp Patrimonio, no recomienda los fondos de autor. “No solemos ser inversores de este tipo de productos”. Según explica en un artículo publicado en su blog, “la consecución de los objetivos por un equipo de gestión es más sostenible que la de un talento individual, si promueven la inteligencia colaborativa, que nace de la acción de los miembros interactuando entre sí,  fomentando alcanzar decisiones de forma consensuada en un rendimiento intelectual mejorado, al reducir los sesgos individuales”.

Para poder alcanzarlo, Romero considera que todo el equipo debe ser consciente del objetivo a lograr, facilitándose la colaboración y retroalimentación constante, y en un entorno de reflexión compartida de los planteamientos individuales. El papel determinante del responsable del equipo, será la gestión óptima de los conocimientos, experiencias y sesgos de todos sus integrantes, de su iniciativa, creatividad, flexibilidad y motivación en el intercambio entre ellos. “Los recientes casos de salidas de gestores estrella demuestran que este negocio es de personas, en un nivel por encima de las propias empresas y su imagen de marca. Pero las compañías pueden trabajar para construir equipos que faciliten un proceso de inteligencia colaborativa en las principales decisiones de inversión, minorando los riesgos gestor en su volumen de negocio”, explica el experto.

El inversor no quiere cambios

Al inversor no le gustan los cambios en los equipos de gestión. Son procesos que provocan mucho ruido e inseguridad al partícipe, quien no tiene la certeza de cómo va a dirigir el nuevo responsable del fondo la cartera en el futuro y en si la filosofía con la que ha sido conducido el producto hasta la fecha va a tener continuidad. En este sentido, la salida de Bill Gross ha sido un ejemplo más que elocuente sobre los efectos que puede tener para una entidad la salida de su gestor estrella. Desde que anunció su marcha, los reembolsos en los fondos de PIMCO superan ya los 10.000 millones de dólares, según informa The Wall Street Journal. Y, de acuerdo con las distintas firmas de inversión consultadas por el diario, esta tendencia continuará hasta el punto de elevar las salidas de capital hasta los 100.000 millones de dólares. ¿A dónde irse? Como alternativas, Elices recomendaría “no irse a fondos gigantes y buscar productos flexibles y manejables de tamaño, que puedan aprovecharse de los flujos en lugar de ser víctima de ellos”.

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