¿Qué gestoras de fondos tienen más probabilidades de sobrevivir en la industria de gestión de activos?


¿Son las gestoras de fondos demasiado rentables? Esta es la premisa que abre un informe de Deutsche Bank sobre los desafíos y ventajas competitivas que presenta la industria de fondos en un año que promete ser decisivo para el negocio. Para hacerse una idea de las cifras que se manejan en la industria, los autores del informe aportan algunos datos. Por ejemplo, entre 2010 y 2015 las gestoras británicas consiguieron incrementar su margen de beneficio hasta el 36% y las europeas, hasta el 29%. Es un crecimiento comparable al de compañías como Facebook (34%), Microsoft (33%) o Google/Alphabet (26%), y al de sectores defensivos como la industria farmacéutica (22%).

Sin embargo, “con las amenazas procedentes del auge de la gestión pasiva, la regulación, la tecnología y la posibilidad de una corrección en el horizonte, la inversión activa ya está en camino de volverse significativamente menos rentable”, vaticinan desde Deutsche Bank. El auge de la gestión pasiva es la amenaza más predecible: si en 1995 sólo equivalían al 3% de los fondos de inversión, en 2005 la proporción de productos pasivos ya habían escalado al 15%, y ahora suponen un 30%. “Las tendencias actuales implican un ajuste hacia el 40-50% para finales de la década”, añaden los analistas. La principal consecuencia de esta demanda creciente se notará en una mayor presión sobre las comisiones: en el banco calculan que los beneficios de la industria podrían reducirse más de un 12% en el próximo trienio.  

Los cambios regulatorios plantean asimismo desafíos, al estar evolucionando desde métricas de idoneidad (si el producto tiene sentido para un cliente) a métricas fiduciarias (si existen alternativas mejores a ese producto).  Además, la regulación – especialmente MiFID II- obliga a una mayor transparencia, lo que eventualmente podría conducir a la creación de una plataforma de distribución de fondos tipo Amazon. “Si ganase prominencia, podría incrementar la presión sobre los márgenes”, comentan desde Deutsche Bank. Sus expertos añaden que, con el paso del tiempo, “esta mayor transparencia probablemente pese sobre los retornos”.

La última problemática remite a la rentabilidad de estas empresas: tras ocho años de bonanza económica, desde el banco advierten de que “se podría estar subestimando el componente cíclico de los beneficios”. En Deutsche Bank creen que la supervivencia de las gestoras dependerá de la respuesta que den a estas amenazas, por lo que 2018 podría suponer un año de inflexión, hacia una mayor especialización o consolidación de la industria. 

¿Qué gestoras tienen más posibilidades de sobrevivir?

Según Deutsche Bank, basta con consultar el top 25 de entidades de mayor tamaño en Europa para concluir que “está claro que las gestoras independientes están batiendo a las que pertenencen a bancos o aseguradoras”. Según sus cálculos, las independientes tienen un margen del 44% antes de impuestos, frente al 30-33% de sus competidoras, y mayor eficiencia en costes: la tasa de coste sobre ingresos de las primeras es del 58%, frente al 70% de las segundas. Si las gestoras vinculadas a una entidad financiera pudieran alcanzar los niveles de eficiencia de sus competidoras independientes, “los beneficios podrían mejorar en una cuarta parte para las firmas propiedad de bancos y en dos quintas partes para las gestoras propiedad de aseguradoras”, calculan los analistas. No obstante, consideran que, para mejorar su rentabilidad, las gestoras no independientes tendrán que elegir entre “ganar escala o volverse más pequeñas y especializadas”.

La gran ironía es que este tipo de gestoras no parecen las más vulnerables dentro del negocio bancario; de hecho, han sido el negocio más rentable para muchos bancos europeos, al generar un margen anterior a impuestos medio del 30%. Los autores del informe afirman que las ofertas más especializadas pueden ser más eficientes y rentables. Ponen como ejemplos franquicias como Eurizon (el brazo de gestión de activos de Intesa Sanpaolo), Nordea o Legal and General, que han sido capaces de reducir los costes al 22%, 29% y 50% de sus ingresos. “De hecho, estas firmas tienen métricas de eficiencia más comparables con los jugadores independientes globales que con franquicias globales dependientes”, afirman desde el banco.

En cambio, considera que necesitarán efectuar cambios las gestoras pertenecientes a grandes firmas globales, “como Credit Suisse AM, AXA IM o UBS AM”, por presentar costes que suponen entre el 70% y el 80% de sus ingresos, cuando la media de la industria es del 64%. Las alternativas para conseguirlo, según el banco, son o bien “desglobalizarse y perseguir estrategias regionales, o participar en fusiones y adquisiciones para conseguir escala”.

El tamaño importa

Tal y como explican los analistas de Deutsche Bank a partir de los resultados de gestores independientes, puede afirmarse que existe una correlación entre tamaño y márgenes: entre 2009 y 2016, los costes cayeron un 8%, al tiempo que los activos bajo gestión se incrementaron un 66%. Así, una mayor escala puede ayudar a paliar la presión sobre las comisiones inducida por los productos de gestión pasiva.

Detrás de este razonamiento están algunas de las últimas grandes fusiones en la industria: Amundi-Pioneer – que ha dado lugar al grupo más grande de Europa y uno de los más grandes del mundo-, Standard Life-Aberdeen – que se ha convertido en la gestora cotizada de mayor tamaño- o Janus- Henderson, aunque también la fusión dentro del paraguas de Prudential de las capacidades de su gestora M&G Investments y sus operaciones en fondos de pensiones (Prudential UK and Europe).

Existen otras tácticas para mejorar la rentabilidad sin tener que embarcarse en una operación corporativa. Los autores del informe citan como ejemplo la estrategia de Credit Suisse AM para incrementar en 200 millones de francos suizos su ebitda al ampliar sus líneas de negocio, desarrollar nuevas ofertas, mejorar sus redes de distribución y regionalizar su acercamiento, más allá de Suiza. Otra opción es un modelo multi-boutique como el de Natixis IM; los expertos aclaran que, aunque probablemente sea menos eficiente que el de otros negocios más centralizados, funciona igualmente si se compara el negocio de Natixis con el de su competidora estadounidense Ailiated Managers Group: aunque la segunda tiene costes más bajos, la primera es de mayor tamaño.  

Para los autores del informe, sea como sea la forma en que se enfrenten las gestoras a las amenazas descritas, está claro es que algo tendrán que hacer sí o sí para seguir siendo competitivas. “Y si no afrontan internamente estos desafíos, el resultado lógico serán las fusiones y adquisiciones”, afirman. De hecho, la conclusión del análisis es que, si finalmente 2018 se convierte en el año en que las gestoras dependientes determinen modificar su escala, entonces debería esperarse una mayor actividad de M&A entre gestoras.

Empresas

Noticias relacionadas

Anterior 1 2 Siguiente

Lo más leído