¿Qué está ocurriendo con el oro? Los tres factores que podrían estar pesando sobre su precio


¿Qué está ocurriendo con el oro? “En pocas palabras, no estamos completamente seguros; por otra parte, tampoco creemos que nadie pueda responder de forma completa o sencilla a esta pregunta”, asegura Iain Stewart, director del grupo de Estrategia Newton Real Return (BNY Mellon) quien considera que, ante los movimientos de precio tan pronunciados registrados por la materia prima, vale la pena replantearse los argumentos a favor de mantener tenencias de oro y de acciones de mineras auríferas en las carteras de los clientes, analizando qué factores pueden haber precipitado las caídas y sugiriendo medidas a tomar.

En un informe publicado en la Newsletter que la gestora distribuye entre sus clientes, Stewart afirma que, en una situación en la que las principales economías preferirían una divisa débil, cabe esperar una desvalorización del dinero fiduciario respecto a un activo como el oro, que no puede imprimirse. El potencial de incertidumbre y volatilidad es elevado y, en este contexto, el experto considera que exponer parte de los activos de clientes a un activo real cuya oferta es relativamente baja, que no forma parte del sistema de crédito y que se considera como dinero desde hace milenios, parece nuevamente una cobertura lógica.

El oro ha registrado un excelente comportamiento durante la mayor parte de la pasada
década, y en los últimos años su precio se ha consolidado en un nivel relativamente
alto. De hecho, este ha sido el caso de todas las materias primas, cuyos precios reales
(ajustados por inflación) son relativamente elevados. “Es importante destacar que antes de la década de los 70, la mayoría de divisas estaban respaldadas por reservas de oro, con lo que la relación entre el preciado metal y el dinero era relativamente fija. Sin embargo, en un mundo de dinero fiduciario ilimitado, las relaciones históricas podrían haber perdido todo sentido”.

¿Por qué ha mostrado el oro una evolución tan negativa?

Aquí es cuando, según el experto, el análisis comienza a complicarse. “La posición técnica del oro lleva tiempo deteriorándose tras el pico superior a los 1.900 dólares por onza registrado en 2011. Teniendo en cuenta que el precio del metal precioso partió de menos de 300 dólares a comienzos de la década pasada, no resulta sorprendente que viviera un periodo prolongado de consolidación. “El hecho de que el oro parezca reaccionar cada vez menos a los anuncios de nuevas medidas de estímulo (como las de Japón), o ante sustos como la situación en Chipre, no ha sido bien recibido por los intermediarios, que lo interpretan como señal de deterioro del sentimiento del mercado”.

Para Stewart, la causa próxima de las caídas extremas vividas el 12 y el 15 de abril ha sido el fuerte volumen de ventas de futuros de oro, que ha abrumado la negociación en el recurso subyacente. “Esto ilustra la cara oscura de la liquidez aportada por activos financieros como los fondos cotizados o ETF (unidos a contratos de futuros que pueden multiplicar exponencialmente las operaciones) en mercados marginales como el oro, donde solamente se dispone de una proporción muy pequeña de la oferta total para negociar. No obstante, argumentar que hay más vendedores que compradores es una respuesta fácil con la que escabullirse y evadir el problema”.

Entre las posibles explicaciones fundamentales de la debilidad del oro están:

1. El Quantitative Easing está surtiendo efecto, la economía estadounidense se recupera, el dólar se apreciará, las rentabilidades reales de la deuda aumentarán, la Fed pondrá fin a las compras de activos, y ya no habrá necesidad de activos refugio (la línea de Goldman Sachs).

2. El QE no funciona, se deterioran los datos económicos, cae la inflación y aumentan las expectativas de deflación (lo cual podría elevar las tasas de interés reales). Posible aterrizaje forzoso de China y debilidad de las economías emergentes.

3. Liquidación forzosa. Sustos en torno a liquidaciones de países como Chipre y
otras naciones periféricas de la UE. Posibles demandas de cobertura de actores
atrapados por la subida de la volatilidad de los tipos de interés japoneses y fuerte
repunte de las rentabilidades de la deuda.

Según Stewart, el prolongado auge del oro podría haber guardado relación con el aumento de la riqueza en el mundo en vías de desarrollo. Así, su abaratamiento –y el de las materias primas en general– podría ser señal de que la demanda está flaqueando al ralentizarse el crecimiento de estas economías. La India, concretamente, ha sido una importante fuente de demanda de oro, y la depreciación de la rupia ha encarecido el metal precioso para los consumidores indios.

Para el experto de Newton, parece más probable que lo que está conduciendo a la liquidación de tenencias sea un impulso deflacionario renovado o cierta tensión en el sistema. “No entraré en los argumentos más maquiavélicos propugnados por los defensores acérrimos del patrón oro, como por ejemplo que las autoridades persiguen su abaratamiento para facilitar la rotación fuera de los activos refugio, creando de este modo la ilusión de que el sistema financiero se está recuperando”.

¿Qué hacer entonces?

Indudablemente, Stewart reconoce que la evolución del precio del oro ha sido muy decepcionante. En la práctica, el coste de la cobertura que representa ha sido elevado durante los últimos 18 meses. ¿Pero acaso invalida esto los motivos a favor de tener oro en cartera? “En nuestra opinión, no necesariamente. Seguimos pensando que el oro puede actuar como cobertura de producirse un aumento de la inflación, o si cunde el pánico en torno a la deflación y los inversores comienzan a preocuparse por los incumplimientos. Por consiguiente, puede ser potencialmente útil para cubrir grandes riesgos de suceso extremo”.
 

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