¿Qué está fallando?


¿Qué está fallando? Me refiero, claro, al contagio positivo. ¿Ya ha finalizado? Si es así será cuestión de que el presidente del BCE de un nuevo paso adelante, aunque no estoy muy seguro en que sentido. Salvo, naturalmente, que cambie su sesgo hacia un próximo recorte de tipos considerando la apreciación de la moneda y la tensión que se observa en los tipos del Euribor. Pero no tengo nada claro que haya llegado el momento. Llegará sin duda. Aunque por el momento seguimos con la ilusión de que hemos ya pasado lo peor de la Crisis del Euro y que la materialización de su solución lo cambiará todo.

Pero en el fondo, ¿qué se ha hecho para solucionar la Crisis? Este fin de semana he impartido un master muy interesante (una vez al año, no más... aprovecho para mandar este mensaje a mi mujer) donde he vuelto a escuchar que la solución al Problema es que el BCE directamente compre deuda española (e italiana, portuguesa, irlandesa...¿dónde estás el límite?). Quizás tengan razón, al fin y al cabo ¿no lo ha anunciado ya? Incluso el pedir o no el OMT se puede considerar como un detalle menor que se puede obviar. Muy interesante en este sentido un artículo que he leído este fin de semana donde se recoge que pedir la asistencia financiera (no confundir con rescate) exigiría menores ajustes y más flexibilidad en los objetivos. De ser cierto, ¿por qué no se pide? El artículo considera que el coste sería político y social....¿por qué social? Esto no lo dice. Por lo que respecta al coste político, parece obvio.

Admito que sigo pensando que la petición de asistencia tendría tres consecuencias positivas: bajaría el coste de financiación de la deuda pública (de largo plazo a través de ESM), proporcionaría credibilidad a los ajustes fiscales y estructurales pendientes y estabilizaría las condiciones de financiación para el resto de la economía española. Pero si no se pidió en otoño consideró que ahora mucho menos. Ya veremos.

Volvamos al papel del BCE: ¿podría realmente flexibilizar al máximo su política monetaria como hacen el resto de los bancos centrales? Conseguida (aparentemente) la estabilidad financiera, sólo resta que el objetivo de inflación suponga ahora luchar contra una desinflación demasiado drástica. O incluso, por qué no, deflación en algunos países. Pero este no parece ser por el momento el escenario de la autoridad monetaria europea. Por el momento.

Por lo demás, los inversores en activos estadounidenses (dólar a parte) parecen ya dispuestos a superar los traumas de la Crisis. Al menos, los índices principales de las bolsas de EE. UU. sí lo hacen. La aversión al riesgo sigue en mínimos de años y la volatilidad no lejos de los niveles de 2007. ¿Qué falta? Crecimiento. Pero algunos ven los datos de empleo de enero como el mejor reflejo de que la economía también está encaminada a superar sus problemas, en términos de inversión empresarial que aumente la capacidad de producción y se materialice en un aumento sostenido del empleo.

Pero lo cierto es que tanto el sector manufacturero como la construcción apenas contribuyeron a crear empleo en enero. Esto no tiene por qué ser negativo, pero sí obliga a ser algo prudente sobre el ritmo de crecimiento en la primera mitad del año. En mi opinión, esta prudencia no se está reflejando en el comportamiento de los mercados. Al final, me gustan las bolsas asiáticas y la norteamericana pero por el momento prefiero esperar a un mejor momento para comprar.

Autor de la imagen: 24gotham, Flickr, Creative Commons