Qué esperan las gestoras internacionales de la coalición PSOE-Podemos


Dos semanas desde el cierre de urnas, España sigue echando números para formar gobierno. Los años de mayoría absoluta parecen cosa de la historia. Las gestoras ven ahora como escenario más probable una alianza entre el PSOE y Podemos para un gobierno en minoría. ¿Qué tal ha sentado al mercado?

Por el lado de la renta variable, la banca se está llevando el grueso del castigo. Pero lo cierto es que la renta fija apenas ha reaccionado. De hecho, como ya ocurrió con los soberanos portugueses cuando se formó una alianza de izquierdas para gobernar en 2015, los spreads se han seguido comprimiendo.

Lo que más preocupa a las gestoras es el sentimiento de desconfianza de los españoles que reflejan los resultados electorales. Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM, una gestora de Natixis IM, ve en España una terrible crisis de representación. La causa, en su opinión, estaría en la insatisfacción en el terreno económico y social y la percepción de que no hay un Gobierno que pueda resolver los problemas sociales y económicos.

De momento es pronto para hacer análisis más sesudos hasta que no haya un Gobierno, primero, y un programa político luego. Dicho esto, el documento de pre-acuerdo firmado por la coalición tranquiliza a expertos como Gilles Moëc, economista jefe de Axa IM. Destaca del texto una frase concreta: “Controlar el gasto público es esencial para la sostenibilidad del Estado de bienestar [….] el gobierno lanzará políticas sociales y nuevos derechos mientras cumple con los acuerdos de responsabilidad fiscal entre España y Europa, gracias a una reforma fiscal justa y progresiva que nos acercará a Europa, eliminando nichos fiscales”. Para Moëc esto deja entrever que está claro que es probable que aumenten los impuestos, pero que no parece haber ninguna tentación de volverse loco con los déficits.

Ahora bien, ¿qué margen de maniobra tiene España? Moëc destaca que ya nadie está muy preocupado por la situación fiscal de España y que el déficit parece manejable. Que esté por debajo del 3% dos años seguidos le parece una hazaña y más cuando aún estaba al 5,6% del PIB en 2015. Pero lo verdaderamente relevante es la solidez de la consolidación fiscal.

Si desgranamos los componentes del déficit, se observa que el principal contribuidor a la mejora ha sido la aceleración en el crecimiento de España. Mucho más que en Portugal, por ejemplo, y que la zona euro en general.

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La clave será cuánto de esto es sostenible. Y no parece obvio en ninguno de los dos países. Ambos han participado de una mejora en la productividad, pero esto, junto con la moderación salarial, se está templando. Ya no hay notables mejoras en la competitividad, por lo que Moëc ve que las exportaciones podrán converger con el ritmo europeo de menor demanda externa. A esto se sumaría una mayor demanda de los sindicatos en materia salarial ahora que el recuerdo de la doble recesión se desvanece.

Así que, en esencia, el experto de Axa IM ve que a pesar del fuerte crecimiento económico observado en los últimos años, no puede exagerarse el margen macroeconómico de maniobra del que dispondrá el Gobierno que finalmente emerja como resultado de las elecciones en España. Algo que sí tuvieron en cuenta sus homólogos portugueses cuando llegaron al poder hace cuatro años. “Tanto PSOE como Podemos pueden ser conscientes de sus límites fiscales, pero puede haber presión de sus bases”, se plantea el economista.

Un problema específico que Moëc detecta en España es que el gasto público es relativamente bajo para los estándares europeos. “Por ejemplo, a pesar de que la tasa de desempleo es significativamente más alta, la protección social sigue siendo una proporción menor como porcentaje del PIB y ahí podría surgir un tema de convergencia", defiende.

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