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Más TLTRO y un Draghi cauto: lo que esperan las gestoras de la próxima reunión del BCE


El giro en el tono de la Reserva Federal hacia una política más acomodaticia han sido las alas de un mercado que en los primeros compases de 2019 deja volar al optimismo. Ahora los inversores esperan del Banco Central Europeo un tono igual de acomodaticia, en línea con una economía global que se enfría. Parece que hay consenso entre las grandes firmas internacionales: para esta próxima reunión Mario Draghi debería hablar de una nueva ronda de liquidez en forma de TLTRO o al menos allanar el camino para ello. 

De entrada, el mercado espera un tono cauto, en línea con las nuevas circunstancias macro. Como recuerda François Rimeu, estratega senior de La Française AM, desde la última reunión de política monetaria del BCE, los datos han seguido siendo débiles (aunque últimamente han sido más robustos, como el dato de PMI), la inflación subyacente no ha repuntado y persiste el riesgo político. Así que un primer paso para este experto sería recortar las perspectivas de crecimiento e inflación, que de momento para 2019 y 2020 están en el 1,7% para la economía europea. “También será interesante observar el análisis del BCE sobre las causas de esta desaceleración: ¿son específicas de ciertos sectores o países europeos, o están más generalmente vinculadas a la incertidumbre global?”, plantea en esta línea Franck Dixmier, director global de renta fija en Allianz Global Investors.

Pero además, el mercado está buscando un mensaje de que el BCE puede y está dispuesto a actuar con medidas concretas. La más favorecida estos días es un nuevo TLTRO, opción mencionada por varios miembros del Comité Ejecutivo, como Benoit Coeure. Al fin y al cabo, los aproximadamente 380.000 millones de euros en operaciones de financiación a largo plazo (TLTRO) que el BCE otorgó a los bancos vencerán en junio de 2020.

“Un nuevo TLTRO ayudaría a evitar una fuerte subida de los costes de financiación de los bancos y permitiría que se continúe inyectando crédito mitigando los miedos a una posible recesión. Esta nueva ronda de barra libre para los bancos debería ser más modesta y más corta que la actual, para así permitir que reduzcan su dependencia a una financiación barata. Los países más beneficiados serían Italia y España, que podrían ver cómo bajan sus primas de riesgo”, explica Juan Ramón Casanovas, responsable de Private Portfolio Management de Bank Degroof Petercam

Hay gestoras más optimistas que otras en cuanto al anuncio de mayor medidas. Hay quien no ve otra alternativa. “El actual paquete de 719 mil millones de euros de las denominadas operaciones de refinanciación a largo plazo (TLTRO), que mantienen condiciones de refinanciación baratas para los bancos comerciales en la zona del euro, vencerá entre mediados de 2020 y principios de 2021. Si los TLTRO expirasen o se encarecieran el margen de interés de los bancos, especialmente en el sur de Europa (Italia y España), se verían afectados negativamente y el impulso crediticio se debilitaría. Por lo tanto, dado el debilitamiento del impulso económico, el BCE no tiene más remedio que extender los TLTRO”, defiende Agnieszka Gehringer, analista senior en Flossbach von Storch.

Dixmier coincide: “Sin un nuevo programa de liquidez en marcha, los reembolsos de TLTRO en 2020 tendrían un impacto negativo en el balance del BCE y conducirían a un ajuste significativo de las condiciones monetarias. Esto no sería apropiado en el contexto actual de una desaceleración económica. Por lo tanto, creemos que el 7 de marzo, el BCE anunciará el lanzamiento de un nuevo programa mientras espera hasta una reunión futura para explicar los detalles técnicos".

Pero son varios los expertos que posponen el anuncio formal más bien a la reunión de abril, aunque con pistas en esta cita. “Al menos deberían reconocer el hecho de que se trata de una opción y que se podrían comunicar detalles más adelante”, afirma Rimeu. 

Así, la primera subida de tipos se pospondría hasta 2020, según las fechas que plantean desde Allianz GI. “Los mercados cuentan con este calendario, y las actas de la reunión de enero muestran que el BCE parece bastante cómodo con estas expectativas”, defiende Dixmier.

Pero incluso dentro del consenso siempre hay voces contrarian, como la del equipo de gestión de Ethenea, quienes defienden que aunque el crecimiento económico se ha ralentizado definitivamente, los indicadores económicos recientes muestran una actividad sorprendentemente fuerte en el sector servicios de la zona euro. “Por lo tanto, el BCE podría abstenerse de tomar medidas inmediatas y esperar a recibir más datos".  

Incluso están los expertos más escépticos con la capacidad del banco central de amortiguar la ralentización en Europa. “Una medida de este tipo no supondría exactamente un cambio de rumbo en la suerte de Europa. Pero sorprendería al mercado y enviaría una señal de que el BCE no siempre es el último en aceptar la realidad económica”, defiende Paul Diggle, economista senior de Aberdeen Standard Investments. Pero en su opinión, Mario Draghi no hará nada de eso por miedo a atar de pies y manos a su sucesor, que asumirá el cargo a finales de este año. “Europa es un lugar de protocolos, pero dar prioridad al pragmatismo sería mejor para todos. En cualquier caso, su sucesor deberá modificar el forward guidance. Hacerlo ahora liberaría realmente las manos de su sucesor para actuar con mayor rapidez ante los retos de Europa”, sentencia. 

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