Qué esperan inversores y gestoras de Janet Yellen en Jackson Hole


El bucólico valle de Jackson Hole (Wyoming), al pie de las montañas Rocosas, acoge una de las citas económicas más destacadas del verano. Hoy arranca la reunión de banqueros centrales en el Simposio Económico de Jackson Hole y se prolonga hasta el día 27. La edición de este año puede tener una relevancia mayor a la de otros años, dada la especulación en torno a si la Reserva Federal (Fed) subirá los tipos de interés en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en septiembre, o si decidirá posponerlo hasta diciembre.

Las dudas se han incrementado tras la publicación de las actas de la Fed correspondientes a la reunión de julio, que sembraron la confusión al emitir signos mixtos sobre el calendario que podrían tener los miembros del FOMC en mente. “Las actas ofrecieron pocas muestras de que la Fed estaba lista para cambiar su tono actual. Aunque (el FOMC) no descartó una subida de tipos en septiembre, tampoco sugirieron un fuerte consenso respecto al entorno económico, y reiteraron la expectativa de que las condiciones económicas “evolucionarían de forma que garantizarán sólo subidas graduales de la tasa de los fondos federales””, explican los expertos de Legg Mason Global AM. Por ello, los participantes del mercado están esperando al discurso de Janet Yellen en Jackson Hole, a la espera de más pistas sobre la política monetaria de la Fed.

Martin Arnold, director de estrategia de divisas y macro de ETF Securities, constata entre medias que los inversores han tomado posiciones largas sobre el dólar en los días previos al Simposio, de tal modo que los flujos han sido los más fuertes de las últimas tres semanas.  Aunque el experto afirma que “el FOMC aparentemente está dividido sobre la necesidad de subir tipos en la reunión de septiembre”, considera al mismo tiempo que “los mercados parecen bastante complacientes, al poner en precio sólo un 20% de probabilidades de una subida de tipos”. “Aunque la presidenta de la Fed probablemente subraye la necesidad de que la normalización de la política monetaria sea gradual, es probable que cualquier retórica hawkish vaya acompañada de fuertes apuestas sobre el dólar”, vaticina el experto.

Otro tipo de colaboración

Cabe recordar que en el primer trimestre de año se observaron ciertos signos de colaboración entre bancos centrales (ampliación del QE del BCE, tono más dovish de la Fed, la decisión del Banco de Japón (BoJ) de no ahondar en los tipos negativos) que contribuyeron a relajar el tenso comienzo de año y devolver algo de confianza a los inversores. Ahora, algunos participantes del mercado creen que la reunión de bancos centrales de estos días podría ser el escenario perfecto al menos para un diálogo constructivo, pero para otro tipo de colaboración. “Aunque agosto es tradicionalmente un mes tranquilo para los mercados, con muchos participantes de vacaciones, los banqueros centrales han sido bastante activos al tratar de guiar a los mercados hacia su propia forma de pensar”, observa Tanguy Le Saout, responsable de renta fija europea de Pioneer Investments.

Éste pone como ejemplo las ya citadas actas de la Fed, junto con las declaraciones de John Williams (presidente de la Fed de San Francisco), que declaró en una carta publicada el pasado 15 de agosto que “ha llegado el momento de reevaluar de forma crítica los marcos de política monetaria prevalecientes y considerar ajustes para afrontar nuevos desafíos, específicamente aquellos relacionados con un tipo de interés natural bajo”. Le Saout interpreta este mensaje como “el código del banquero central para decir que los gobiernos necesitan hacer más en el plano fiscal y nosotros necesitamos una nueva forma de pensar en la política monetaria”. El experto recuerda igualmente las declaraciones resultantes de la reunión del BCE en julio – en las que observaban que el impacto económico del Brexit había sido menos marcado de lo que esperaban-, así como el agresivo paquete de medidas del Banco de Inglaterra (BoE) y el más moderado del BoJ.

“Todo esto sugiere que los gobiernos a nivel global están más cerca de tener que admitir que los bancos centrales y los QE por sí solos no pueden resolver los problemas del mundo. Con los tipos de interés de largo plazo en niveles históricamente bajos, tiene sentido en nuestra opinión relajar el control sobre el gasto e impulsar los estímulos fiscales, financiados por bonos de larga duración (Japón está considerando hacerlo)”, reflexiona Le Saout. 

El equipo de renta fija de Franklin Templeton Investments (compuesto por David Zahn, Christopher Molumphy, Michael Materasso, John Beck y Roger Bayston) afirma que “las autoridades monetarias de EE.UU. no están solas al contemplar alternativas a la política monetaria. Tanto Japón como la zona euro parecen haber alcanzado un punto en el que el QE puede estar haciendo más daño que beneficio”. Los expertos observan que tanto para el caso europeo como el nipón “las compras de bonos del banco central han dado como resultado curvas de tipos aplanadas, al apostar los inversores que los precios de los bonos seguirán subiendo”, lo que ha dado como resultado el fenómeno de los tipos negativos, que están dañando a su vez los márgenes de la banca. “Desde esta perspectiva, adoptar un acercamiento coordinado hacia medidas expansivas sería de ayuda para aliviar esos efectos no intencionados sobre el mercado de deuda”, explica el equipo.

A un tiempo, los cinco expertos de Franklin Templeton recuerdan que “la gran mayoría de medidas de estímulo emprendidas desde la crisis financiera global de 2008- 2009 han favorecido a la política monetaria sobre la fiscal por una serie de razones”. Su punto de vista coincide aquí con el del experto de Pioneer: “Al confrontar las autoridades los límites del acercamiento monetario, las conversaciones se han convertido cada vez más en un debate sobre alternativas potenciales para combatir el bajo crecimiento. De aquí en adelante, creemos que este diálogo se ensanchará para incluir más países en los próximos meses”, concluyen.

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