Qué debo preguntarle al gestor de un fondo temático


Aunque los fondos temáticos están ganando cada vez un mayor protagonismo en las carteras de los inversores, la tarea de selección no resulta nada sencilla. Esto ocurre por varias razones. “Desde el punto de vista del selector, no son estrategias homogéneas y, por lo tanto, comparables. No existe una categoría donde ubicar un fondo temático. Esa falta de homogeneidad se debe a los distintos enfoques que pueden adoptar los gestores de este tipo de estrategias a la hora de construir sus carteras, incluso en productos que buscan ganar exposición a una temática similar”, explica Montserrat Formoso, analista sénior y responsable de Contenidos en Funds People.

Por otro lado está la dificultad que se encuentran los selectores a la hora de separar qué es marketing y qué es inversión temática, algo muy importante teniendo en cuenta que la oferta a disposición de los inversores es cada día mayor. En consecuencia, ¿cómo seleccionar un fondo temático? Y, ¿qué preguntas se le pueden hacer al gestor de un fondo temático para saber si la cartera de su fondo está integrado por compañías que van a aprovechar esa temática?

Esas son las cuestiones más importantes a las que dieron respuesta Jesús Ruiz de las Peñas, director y miembro del equipo de Desarrollo de Negocio de Allianz Global Investors en Iberia, Beatriz Barros de Lis, directora general de AXA IM para España y Portugal, Sasha Evers, director general de BNY Mellon IM para Iberia y América Latina, Almudena Mendaza, responsable de Ventas de Natixis IM para Iberia y Leonardo Fernández, director del Canal Intermediario de Schroders en España y Portugal, en la segunda mesa redonda del evento Inversión Temática: ¿y si el futuro fuera diferente? organizado por Funds People en el Hotel Hesperia de Madrid.

1. Definir la temática: aspectos a tener en cuenta

El primer paso que debería dar el inversor sería definir la temática y asegurarse de que el universo invertible es amplio. Una de las primeras cuestiones que se deben abordar a la hora de identificar la temática es buscar evidencias de que el tema cuenta con fuentes potencialmente relevantes y fiables como para generar un determinado crecimiento anual durante los próximos años. Tal y como explica Ruiz de las Peñas, “una temática puede estar en vigor, pero no ser una buena idea de inversión, bien porque en un momento determinado las expectativas se han extrapolado y las valoraciones se han vuelto muy exigentes, bien porque hay factores que, por cuestiones de ciclo económico, no hacen la inversión atractiva”.

A la hora de construir las carteras, uno de los aspectos más relevantes a tener en cuenta es definir un universo de inversión lo suficientemente amplio como para que de cintura al inversor para posicionarse en las distintas subtemáticas o áreas de manera diversificada a nivel regional, sectorial y por capitalización de mercado. “El universo de inversión debe ser amplio y el horizonte con el que el inversor adopte la estrategia largoplacista”, explica Mendaza. “Todo ello sin perder de vista el concepto que hay detrás sobre qué buscamos con dicha inversión”, complementa el director del Canal Intermediario de Schroders en España y Portugal.

Temáticas hay muchas. Y muchas de ellas pueden tener sentido. Pero hay que saber definirlas correctamente porque –tal y como apunta Barros de Lis- no todas son invertibles. “La regtech, tecnología para cumplir con la regulación, es un ejemplo. Cada vez hay más temas regulatorios encima de la mesa, que impactan sobre las empresas y que obliga a estas a invertir más en ponerse al día para hacerle frente. Sin embargo, como temática invertible tiene muchas limitaciones porque no hay un número suficiente de compañías en las que invertir (bien porque son muy pequeñas y la liquidez no es la adecuada, bien porque no existe diversificación geográfica…). Es muy importante tener muy claro cuál va a ser tu perímetro de inversión, tu temática subyacente y cuáles son los límites que vas a imponer para determinar si esa compañía va a formar parte o no de la cartera”.

2. Analizar el grado de pureza

El tener una definición amplia, pero al mismo tiempo muy centrada en aquello que se persigue es una de las mayores dificultades. Pero existen algunas otras que los gestores de fondos temáticos deben poder explicar a sus clientes cuando les preguntan por la composición de sus carteras. Y es la pureza, esto es, saber con exactitud qué parte de los beneficios de una compañía son atribuibles a esa temática concreta. “Hay empresas que cuentan con una línea de negocio vinculada a una tendencia, pero puede que esa parte represente únicamente el 10% de los beneficios. Para nosotros eso sería una pureza pequeña”, revela la directora general de AXA IM para España y Portugal.

Cada entidad hace la segmentación de una determinada manera. La firma francesa segmenta los distintos grados de pureza en tres segmentos: pureza pequeña (inferior al 10%), pureza media (entre el 10% y el 50%) y pureza alta (superior al 50%). BNY Mellon IM, en cambio, le da a cada empresa un rating (0, 1, 2 o 3). Y aquí es interesante resaltar ciertos matices porque –tal y como señala Sasha Evers- si bien es cierto que lo verdaderamente relevante es la forma en la que los gestores miden la sensibilidad al tema, no el hecho de tener un grado de pureza a la temática más elevada significa necesariamente que la compañía sea una mejor inversión. “Hay otros muchos aspectos que introducir en la ecuación”, subraya el director general de BNY Mellon IM para Iberia y América Latina.

Evers lo expone con un ejemplo concreto: el de Tesla, una compañía con un grado de exposición a la temática muy alta, que en la gestora americana sitúan en el máximo nivel (3). “Actualmente, la valoración de Tesla es muy elevada y, en el sector de la automación, es muy complicado vislumbrar quiénes van a ser los ganadores. Es mucho más sencillo saber quiénes van a ser los líderes en otros sectores, como el de semiconductores o el del 5G. Muchas veces los nombres más interesantes son los que están en el número 2, que son básicamente compañías con una sensibilidad menor a la temática y que dentro de su negocio cuentan con una línea muy innovadora, que será la que conducirá sus beneficios futuros”.

En este sentido, el gestor de un fondo temático podría incluso justificar la inversión en compañías que no necesariamente cuenten actualmente con un grado de participación en esa temática muy significativa a nivel de cuenta de resultados, pero que están introduciendo cambios en sus modelos de negocio que hacen prever que en el futuro el nivel de exposición a dicha temática será significativo. Se trataría, de acuerdo con Mendaza, de identificar empresas donde la pureza tenga un peso inferior al 10%, pero con mucho potencial para crecer, cumpliendo así con la máxima de la inversión temática: buscar ese crecimiento que con el tiempo se acabe reflejando en el precio de las acciones. “El ingenio es la piedra angular de la inversión temática”, recuerda Leonardo Fernández.

3. Criterios a la hora de realizar la selección de valores

También es importante recordar que, a la hora de hacer la selección, el análisis fundamental de la compañía también juega un papel, por lo que para su inclusión en la cartera la empresa debe cumplir otros muchos requisitos más allá de su grado de vinculación con la temática. “No puedes seleccionar tus temas y confiar en que tu cesta de acciones reflejan bien esos temas, sino que tienes que analizar valoraciones, fundamentales… La tarea del stock picking es lo que, al final, marca la diferencia”, concluye Evers. Así, los criterios aplicados en la selección es algo por lo que hay que preguntarles a los gestores de fondos temáticos ya que, en la práctica, no resulta tan sencillo encontrar muchas compañías variadas y muy buenas, que cuenten con un negocio convincente y que, además, estén expuestos a esa temática.

Todo ello significa que este  aparejado un trabajo de análisis e investigación muy importante, lo que significa que los inversores deben preguntarle a los gestores de fondos temáticos cuáles son concretamente la experiencia y los recursos con los que cuenta su gestora en general y él en particular para identificar los mejores valores.

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