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¿Qué debo hacer como inversor cuando la gestora de mi fondo se fusiona o es absorbida por otra?


Todo apunta que la concentración que está teniendo lugar en la industria de gestión de activos continuará. “Será masiva y afectará especialmente a las entidades de mediano tamaño”, afirma Philip Kalus, consejero delegado de la consultora Accelerando Associates. Desde la propia industria hay quien se atreve incluso a aventurar cifras. “En los próximos cinco años, un tercio de las gestoras desaparecerán”, asegura el consejero delegado de Invesco. La regulación, la presión en márgenes y el entorno de bajos tipos de interés son factores que desde la propia industria señalan como claves para entender la ola de operaciones corporativas que presuntamente se avecinan. Las entidades que previsiblemente se verán más afectadas, las que están en el denominado valle de la muerte: gestoras de mediano tamaño que necesitan ganar escala para sobrevivir.

El caso es que este fenómeno no es algo que queda relegado única y exclusivamente al negocio de las gestoras. También tiene consecuencias sobre los clientes. El problema fundamental es que, cuando se produce una operación de M&A en el sector, no todo queda igual. En muchas ocasiones se producen cambios importantes, que afectan directamente a las gamas de productos de ambas entidades (algunos pueden desaparecer al ser fusionados con otros para eliminar duplicidades; otros pueden registrar variaciones significativas en la política de inversión; se pueden producir cambios en los equipos de gestión de los fondos, con salidas significativas que hacen que el producto cambie de responsable…). Todo ello son aspectos que conviene que el inversor vigile con el objetivo de conocer en detalle los cambios que se ha producido como consecuencia de la operación de integración.

“Más que fondos, los profesionales seleccionamos gestores. Si en fusiones de gestoras hay salidas de gestores y crean nuevos fondos se tiene en cuenta su experiencia previa, es decir, quién estaba haciendo qué, cuándo y cómo”, reconoce Luis Sánchez de Lamadrid, director general de Pictet Wealth Management en España. El inversor debe saber también que las operaciones de integración no son sencillas de ejecutar.

Tal y como explica el consejero delegado de Accelerando Associates, “la fusión de empresas de gestión de activos resulta compleja y, a menudo, no es un juego de iguales. Integrar dos negocios supone muchos escollos y es un terreno propicio para la generación de conflictos. La fusión de las funciones de inversión siempre distrae a los gestores de fondos y puede tener un impacto negativo en los resultados (rendimiento, alfa) durante el proceso. Hemos visto esto varias veces”, asegura. Además, el experto también subraya que, cuando se dan operaciones de este tipo, la percepción de los clientes clave de las entidades involucradas no se tienen suficientemente en cuenta.

“Las listas de fondos recomendados, las listas de fondos que están en las watch lists y los procesos de due diligence se ven afectados. En sí misma, cualquier amenaza percibida para el proceso de inversión y los gestores de los productos pueden tomarse como una bandera roja. A nadie le gusta la incertidumbre. Muchos de los selectores de fondos con los que hemos hablado sobre este tema ven que los procesos de fusión entre entidades generan pocos beneficios para los fondos. Muchas fusiones simplemente carecen de credibilidad a la hora de ofrecer propuestas de valor mejores y más convincentes para los inversores. Los ahorros de costes solo son importantes para los inversores si los efectos de esa mayor escala de los fondos resultantes se comparten con los clientes. En la mayoría de los casos este no es el caso en absoluto”, denuncia el máximo responsable de la consultora.

Pero… ¿qué debe hacer el inversor cuando la gestora de mi fondo se fusiona o es absorbida por otra? Según explica Jorge Coca, profesor del programa Private Wealth Management del IEB y socio director general de Wealth Solutions, en caso de que su gestora se vea inmersa en una operación de fusión, compra o cualquier otra, debemos volver a los básicos como inversores.

“Tenemos que analizar en qué cambiará la entidad tras la fusión, entender qué le aporta la operación corporativa y ver si van a modificarse los principios y valores principales de la firma así como su plan estratégico. Lo segundo es hacer los deberes en el sentido de ver si es una entidad adecuada para lo que necesitamos como inversores, para lo que es clave entender a los accionistas y sus intereses, comprender el sistema de remuneración de la firma, ya que aquí es dónde encontraremos los posibles conflictos de interés”, destaca.

Por su parte, Kalus considera que los mensajes claros, convincentes y coherentes sobre las propuestas de valor mejorado y valor agregado resultante de la fusión, combinados con una evaluación abierta de los posibles obstáculos que genera la propia operación, son vitales para involucrar a los inversores en el proceso de M&A. “Confiar solo en los mensajes que lanzan los departamentos de marketing puede ser peligroso”, concluye el experto.

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