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Qué es lo más importante que debo saber para sacarle todo el jugo al fondo de inversión


Es un hecho conocido en la industria que las rentabilidades que obtienen los inversores finales con sus fondos son inferiores a las que, en realidad, están generando los gestores. Morningstar ha demostrado en varios estudios que, a mayor volatilidad, mayor suele ser el gap entre uno y otro. La razón fundamental que lo explica es muy simple. Los periodos de gran tensión en los mercados financieros acostumbran a ir acompañados de abultadas caídas, que hace que el inversor final se asuste y venda, quedándose en muchas ocasiones fuera de mercado cuando se produce la recuperación. Y eso a pesar de que, en esas fases de corrección, los gestores tienden a hacerlo bien.

Haciendo balance del periodo de 20 años comprendido entre 2000 y 2019, los gestores activos han registrado por lo general un mejor comportamiento en entornos de mercado difíciles. Michael W. Roberge, consejero delegado de MFS IM, lo expresa de otro modo: “los gestores activos han demostrado su talento cuando las cosas se han puesto difíciles. Dado el entorno actual y la probabilidad de nuevas malas noticias, la capacidad de conservar el capital durante fases bajistas será fundamental para generar excedentes de rentabilidad durante un ciclo completo de mercado”, afirma. La destreza activa y en la gestión del riesgo importa, aunque es cierto que no todos los gestores son iguales.

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Entre 1990 y 2019, los gestores activos del primer cuartil añadieron valor por encima del S&P 500 en todo tipo de entornos de mercado. En mercados alcistas, el gestor mediano ha atravesado normalmente dificultades para no quedar a la zaga de los gestores cualificados, mientras que los gestores activos del primer cuartil no solo han añadido valor en mercados alcistas, sino que (y esto es lo que le parece más relevante a Roberge) han despuntado en mercados bajistas. “En mercados débiles, la gestión activa del riesgo se ha visto recompensada, algo que se pone menos de manifiesto en carteras pasivas. Lo que se evita es tan importante como lo que se compra”, resalta.

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Y esto nos conduce a la pregunta del inicio: ¿por qué el inversor medio ha obtenido rentabilidades inferiores? Es un hecho que incluso los gestores activos del primer cuartil muestran un comportamiento inferior cada cierto tiempo. Según el consejero delegado de MFS IM, esto puede plantear retos para los inversores. “Los flujos en fondos de inversión han mostrado que muchos inversores se mueven al compás de los precios: entran cuando el mercado se acerca al máximo y salen poco tiempo antes de que toque fondo. El resultado es que el inversor medio ha obtenido una rentabilidad inferior”, lamenta.

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Roberge cree que una de las razones subyacentes es la inconsistencia de horizontes temporales. “Los gestores de carteras más competentes buscan generar alpha de manera constante a lo largo de un ciclo completo de mercado, cuya duración habitual oscila entre siete y 10 años. Ahora bien, para evaluar el desempeño, el sector ha tomado horizontes a tres y cinco años como anclajes temporales de la rentabilidad. En realidad, un periodo de tres años es inferior a la mitad de un ciclo completo de mercado en términos históricos. Aunque la mayoría de los inversores son conscientes de ello, pocos parecen dispuestos a tolerar un alpha a tres años negativo”.

Además, a la hora de fijar los objetivos, no muchos (profesionales financieros o gestores de activos) debaten los parámetros de medición del desempeño y el horizonte temporal de un ciclo completo de mercado. “Esta inconsistencia tiene aún menos sentido cuando reparamos en el horizonte temporal asociado a la motivación de la mayoría de los inversores: normalmente, ahorrar para la jubilación. El periodo de tenencia medio (ponderado por los activos gestionados) de un gestor de renta variable estadounidense es de tan solo 2,8 años. Aunque esto cuadra bien con un periodo de rentabilidad de entre uno y tres años, no es coherente con los objetivos a largo plazo de los inversores”, concluye.

La conclusión a la que lleva esto es que, para que el inversor final sea capaz de sacarle todo el jugo al fondo, lo más importante es que su horizonte de inversión esté alineado con el del gestor y que resulta vital ser capaz de soportar los periodos de volatilidad que, casi con toda seguridad, irán surgiendo por el camino. Y, para lograr todo esto, es fundamental contar con un buen asesoramiento, algo que, según Aitor Jauregui, responsable de BlackRock para España, Portugal y Andorra, ha quedado demostrado en esta crisis. “Los clientes asesorados han capeado mejor este entorno que aquellos que, de manera discrecional, han actuado con comportamientos impulsivos. Shocks de mercado seguirá habiendo. Lo importante es entender cuáles son los objetivos de inversión”.

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