¿Qué aportan las gestoras extranjeras a los clientes particulares e institucionales españoles?


Son muchas las gestoras internacionales que han detectado que España era un buen país para desarrollar su negocio en Europa. Dichas gestoras están principalmente situadas en las grandes capitales financieras como, Londres, París, Zurich, Ginebra, Boston, San Francisco o Nueva York entre otras localizaciones. Dichas capitales tienen un “savoir faire” en muchos casos de décadas que desean compartir con nosotros. Han vivido todo tipo de eventos desde guerras a crisis financieras, pasando por cataclismos naturales como el reciente tsunami de Japón. Todos han aprendido, de formas diferentes, que la diversificación es la única arma que nunca les ha fallado cada vez que ha acontecido cualquier tipo de incendio natural o provocado por el hombre.

De todos los problemas que hemos tenido que vivir, sobre todo provocados por la insensatez humana, sin ninguna duda los más graves han sido los causados por las guerras que han acompañado a las hiperinflaciones y alto desempleo vividos en la primera mitad del siglo XX en Europa. No es de extrañar que algunas de estas capitales financieras Europeas sigan valorando casi en exceso la protección contra la inflación y se hayan especializado, por ejemplo, en inversiones en materias primas y metales preciosos que preservan el valor real de los bienes. Concretamente vemos esta influencia en casas fundadas en Suiza. Otra ciudad continental como París, vivió recientemente una ocupación militar durante la primera mitad del siglo XX y se ha especializado en inversiones conservadoras y flexibles. En algunos casos se han convertido algunas casas francesas en expertos en productos de bajísima volatilidad, que tratan tanto de proteger contra la inflación como de asegurar la protección del principal. Londres sin embargo, que nunca fue ocupada militarmente y donde los Windsor nunca han tenido que abandonar el país, tiene mayor apetito por el riesgo, y no es de extrañar que el nuevo mundo de los hedge funds la haya elegido como su sede del conocimiento en Europa.

Otras ciudades como Boston, San Francisco o Nueva York, donde las guerras quedaron lejanas durante el siglo XX, aunque no el desempleo o las crisis financieras, se han especializado en la renta fija corporativa de alta y baja calificación crediticia, así como en detectar empresas que generan rendimientos estables en el tiempo tanto en “large” como en “small caps”, por lo que no es de extrañar que sea la industria de inversión colectiva más madura y desarrollada con la que nos podemos encontrar en estos momentos.

En un panorama como el actual, ya comenzado el siglo XXI, los inversores españoles, tanto privados como institucionales, tienen la oportunidad de elegir especialistas muy diferentes, y situados en diferentes regiones del mundo con mucha comodidad, a través de vehículos de inversión colectiva situados en Luxemburgo e Irlanda entre otras jurisdicciones. La industria de la inversión colectiva española ya ha elegido Madrid como su centro neurálgico. Ahora debe desarrollar un posicionamiento de la industria acorde con la situación geográfica de esta nueva capital financiera y definir en qué quiere especializarse. Dicha especialización vendrá de la mano de los activos en los que puedan ganar dinero, y que por lo tanto, sean requeridos por sus clientes. Las gestoras extranjeras pueden aportar todo tipo de experiencias en la diversificación, y en estos encuentros con sus especialistas, la industria española acabará encontrando su lugar y posicionamiento idóneos para consolidarse con fuerza y solidez. Los garantizados y los monetarios no deben verse como un lastre, sino como los productos que han permitido poner un pie en esta industria sofisticada y nada simple.

Asimismo los planes de pensiones que nacieron politizados en nuestro país, deben abrirse a un nuevo mundo mucho más amplio que el de las relaciones laborales. Resumiendo: la industria de la gestión en España y la industria de gestión extranjera van a ir de la mano. La una es imposible sin la otra. Las diversas plataformas de fondos de terceros creadas por los grandes grupos financieros españoles, Santander y BBVA, sin olvidar otros grupos independientes, deben ser la puerta de entrada de esta relación, y deben ir dando ese valor añadido español que tendremos que aportar para que Madrid se consolide como centro financiero. La visión de las inversiones en España estará marcada por rasgos parecidos a los franceses ya que nuestra guerra civil del siglo XX fue posterior a una hiperinflación y a un alto desempleo con una posterior militarización de Madrid, pero también por las tres guerras civiles carlistas del siglo XIX que tuvieron rasgos y motivos muy distintos.

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