¿Qué aporta una estrategia de renta fija a vencimiento en una cartera?


Los productos de renta fija tradicionalmente se han utilizado para equilibrar las carteras, ofreciendo diversificación y reduciendo el riesgo. Por supuesto, esto resultaba más fácil hace 35 años, cuando las rentabilidades de los bonos estaban en niveles máximos, pero desde entonces han venido descendiendo paulatinamente. Pero eso era antes. Hoy en día, utilizar la renta fija para lograr diversificación en una cartera es mucho más complicado por el hecho de que las rentabilidades son muy bajas y, por tanto, los bonos no generan los ingresos de antaño. Así, hay que alcanzar un equilibrio entre la rentabilidad esperada por el inversor en la asignación a instrumentos de renta fija, y el riesgo que éste está dispuesto a asumir. Pero eso no es todo.

La asignación a renta fija tiene que cumplir los criterios necesarios para constituir una fuente sólida de ingresos estables, ofrecer diversificación y reducir los riesgos de correlación en toda la cartera, sobre todo porque estos últimos son proclives a aumentar a medida que se disipan las ventajas del QE. A diferencia de lo que ocurría hace décadas, el entorno actual de tipos de interés bajos, presenta un problema distinto para los inversores que, por tanto, precisa una solución diferente. Jim Caron y Marco Spaltro, gestor y director de renta fija global en Morgan Stanley IM, respectivamente, han analizado el problema y buscado una solución, que han encontrado en las estrategias de Buy & Hold (comprar y mantener), las que –en su opinión- pueden ofrecer una solución para un objetivo de inversión específico.

A su entender, la raíz del problema es el hecho de que, en la actualidad, las rentabilidades de los bonos son bajas, pero los inversores siguen requiriendo unos niveles de ingresos más altos, a la vez que no desean asumir un riesgo excesivo. “Una solución para este problema pueden ser las estrategias de renta fija de comprar y mantener. Recordemos los criterios de inversión que han de satisfacerse: generar una fuente recurrente de ingresos estables, crear diversificación y reducir los riesgos de correlación en toda la cartera. Estas estrategias se diseñan para resolver específicamente este problema. La fortaleza de esta estrategia reside en el proceso de selección de activos dentro de un amplio abanico de instrumentos de renta fija, y en la posterior construcción de la cartera.

El objetivo es lograr rentabilidades atractivas comprando bonos, y manteniéndolos hasta vencimiento, recogiendo los cupones durante el tiempo en el que se permanece invertido. El periodo, en el cual los bonos se mantienen en cartera, es un plazo futuro preestablecido, que se adecúa al objetivo del inversor.

Según explican, hay algunas diferencias esenciales entre una estrategia de comprar y mantener y una estrategia tradicional de renta fija de rentabilidad total. “La primera tiene un vencimiento definido y no busca superar el rendimiento de ningún índice concreto. Esta diferencia es importante, porque redefine cómo se gestionan los riesgos y cómo se genera el alfa. Los fondos de bonos de rentabilidad total tradicionales, combinan técnicas de gestión activa, que crean alfa mediante la compra y venta de bonos basándose en la volatilidad de los precios”.

La segunda diferencia es que, en las estrategias de comprar y mantener, la varianza no es una función de la volatilidad del mercado, que es lo que las estrategias tradicionales de renta fija de rentabilidad total podrían utilizar para crear alfa. En cambio, la volatilidad de la rentabilidad en las estrategias de comprar y mantener, es una función de los impagos, y utilizamos una matriz de varianza/covarianza para plasmar esta diferencia, señalan ambos expertos.

En su opinión, las estrategias de comprar y mantener cumplen un objetivo de inversión específico a lo largo de un periodo de tenencia definido y generan alfa minimizando los riesgos de impagos. “Consideramos que esta estrategia es un buen complemento para una cartera mixta, que esté invirtiendo en renta fija como parte de su estrategia general de asignación de activos, tanto para inversores particulares, como para fondos de pensiones, compañías de seguros y muchos otros. Actualmente, nos inclinamos por la estrategia de comprar y mantener porque creemos que puede representar una fuente de ingresos estables y potencialmente mayores, con menos volatilidad y más previsibilidad de los flujos de caja, comparado con otras estrategias. En este incierto entorno de mercado, creemos que las estrategias de comprar y mantener pueden ser adecuadas”, afirman.

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