Quantitative Wheezing, tercer capitulo del libro Misunderstimated


Si primero fue la crisis y sus similitudes con otras anteriores y luego los criterios de Maastricht, en esta ocasión los especialistas en mercados emergentes de Hexam Ignis AM se centran, entre otras cuestiones, en el Quantitative Easing. Con el tono directo y sarcástico que observamos en varias partes de su libro,  en esta el título claramente los delata, sustituyendo Easing por Wheezing - cuya traducción podría equivaler a quedarse sin aliento o resollar- y donde nos dejan ver los problemas detrás de esta medida que si bien tiene sus puntos positivos, solo resulta válida en el corto plazo.

La columna vertebral de cualquier economía sólida es la confianza, por lo que su ausencia es una de las principales causas de crisis, y en este sentido, la actual no es una excepción. La falta de confianza por parte de los consumidores conduce a una reducción en el consumo, factor del que las economías desarrolladas son extremadamente dependientes. Esto no es algo sano, pero constituye una característica de las economías maduras. El problema surge cuando se inyecta liquidez en una sociedad cuyos consumidores no tienen confianza y por tanto, en lugar de comprar, se dedican a pagar deuda.

Al margen de lo anterior, Bryan y Marina también dedican algunas páginas a poner en perspectiva la teoría keynesiana del crecimiento basado en el gasto. Keynes parte de la premisa fundamental de que el ahorro reduce el gasto y a partir de ahí genera una fórmula en la que la renta es igual a la suma del  gasto de hogares y gobiernos, exportaciones netas e inversión. Con una pequeña modificación en esta fórmula –deduciendo el concepto “gastos” en ambos lados de la ecuación- se obtiene otra fórmula en la que la inversión más las exportaciones netas son iguales a la renta menos el gasto de hogares y gobiernos.  Este sería, pues, el caso de una economía en la cual las inversiones y las exportaciones son los principales motores del crecimiento, es decir, el caso de los mercados emergentes. Esta es la razón por la que el mundo está cambiando, las economías emergentes ejercen cada vez más influencia en la arena mundial, y también el motivo por el que los legisladores tienen delante un importante problema estructural.

En el siguiente capítulo, “No es país para viejos”, volveremos a debatir sobre el ahorro y prestaremos atención al factor demográfico y a cómo puede influir en el crecimiento de un país.

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