¿QE a la europea? Algo más difícil de lo que parece…


Mucho se está hablando en Europa de la posibilidad de la puesta en marcha de un programa de expansión cuantitativa al estilo de la Fed. Aunque meses atrás esta posibilidad era descartada automáticamente por los máximos responsables de la autoridad monetaria europea, el hecho de que la inflación en la eurozona esté muy por debajo del objetivo del 2% fijado por el BCE, unido a la amenaza de deflación que se cierne sobre la región, han hecho que esta posibilidad cobre fuerza. Sin embargo, su implementación podría resultar mucho más difícil de lo que pudiera parecer, no resultando tan sencilla de llevar a la práctica como lo ha sido en Estados Unidos o Japón, publica Expansión.

Precisamente, las dificultades que traerían aparejadas la puesta en marcha de un programa de Quantitative Easing a la europea es una de las razones por las que en J.P.Morgan AM siguen mostrándose muy escépticos con la posibilidad de un movimiento del BCE en este sentido. Manuel Arroyo, director de Estrategia para Iberia de la gestora, asegura que la situación en Europa es mejor que hace dos años. “La recuperación cobra fuerza y hay margen para asistir a sorpresas positivas”. Estas vendrían por el lado de un mejor comportamiento de algunas de sus economías –como está siendo el caso de la española- y un crecimiento de los beneficios empresariales que estima para este año en la región en línea con el consenso, en torno al 10%. 

El principal problema que detecta el experto son los bajos niveles de inflación. “Creemos que Europa se moverá en un escenario de baja inflación, aunque no contemplamos la deflación como el escenario más probable”. La clave –en su opinión- está en saber cómo va a responder el BCE a esta situación. ¿QE? “Somos escépticos con respecto a la implementación de un hipotético programa de expansión cuantitativa en Europa. Llevarlo a cabo no sería fácil. En primer lugar, porque sería complicado determinar qué activos entrarían dentro y cuáles no (si sería deuda pública, privada, en qué magnitud, de qué países, a través de qué instrumentos se haría…). Y, en segundo, porque habría que sortear algunas dificultades técnicas, como el reducido tamaño del mercado de titulizaciones…”, explica el experto.

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