¿Puedes prepararte para un Cisne Negro?


Los inversores temen a los cisnes negros, pero créanme, ese miedo es irracional. Un cisne negro es una metáfora que se utiliza para describir un evento sorpresa en el mercado y que tiene un gran impacto. Un ejemplo reciente sería la crisis financiera mundial de 2008, que parecería obvia mirándolo a toro pasado, ya que la subida del precio de la vivienda y los créditos de alto riesgo ahora se ve claro que eran insostenibles, pero fue casi imposible de predecir de antemano.

Los mercados son cíclicos y es normal que haya mercados bajistas, por lo que un simple mercado bajista no cuenta como cisne negro. Vamos a considerar cisnes negros a lo que realmente no esperamos, abran su imaginación, ¿Qué tal que caiga un meteorito, el brote del virus del ébola a nivel mundial o la aparición de una inteligencia artificial hostil que nos domine?

Si usted tiene inversiones, es normal que se cuestione si debe o puede prepararse específicamente para este tipo de eventos. Pero ¿puede preparase realmente? Los cisnes negros y los grandes eventos tienden a ser únicos en su naturaleza y afectan a las empresas de manera diferente. Los inversores probablemente considerarían que las posiciones en sectores defensivos como el sector salud o factores como calidad son más seguras que las posiciones en compañías de consumo discrecional, pero no es así, depende de cada evento.

Analizando los 12 eventos importantes desde el año 1990 que podemos considerar como cisnes negros, observamos que no hay forma de defenderse ante estos eventos, lo sentimos. Pero sí tenemos alguna buena noticia que darle; las vemos en las conclusiones.

¿Qué pasó con la renta variable en los cisnes negros que identificamos desde el año 1990?

Los doce eventos inesperados importantes desde el año 1990 han sido los siguientes:

1. La invasión de Iraq sobre Kuwait en 1990.

2. La disolución de la Unión Soviética en 1991.

3. La crisis financiera asiática de 1997 (crisis del Baht tailandés).

4. La crisis financiera rusa de 1998 (crisis del rublo).

5. El ataque terrorista sobre las Torres Gemelas en 2001.

6. La quiebra de Enron en 2001.

7. El huracán Katrina en Estados Unidos en 2005.

8. La quiebra de Lehman Brothers y la crisis financiera mundial en 2008.

9. El tsunami en Japón en 2011.

10. La crisis de la deuda griega en 2015.

11. El resultado de las elecciones de Estados Unidos en 2016.

12. El referéndum sobre el Brexit de Reino Unido en 2016.

Para ver si podríamos ser capaces de posicionar una cartera de renta variable de manera que se comporte bien ante estos eventos, lo mejor es analizar el comportamiento que tuvieron los distintos factores en estas situaciones. Así, podremos inclinarnos o no por alguno de ellos. Los factores a considerar son value, low volatility, quality, momentum, growth, size y dividend yield.

La conclusión a la que llegamos es que, aunque en un evento un factor destaque, no necesariamente destaca en los otros eventos. De este modo, inclinarnos por uno de ellos no nos hace defendernos ante cisnes negros. No graficamos lo que pasó en los 12 cisnes negros descritos, pero a modo de ejemplo describimos dos de ellos.

Quiebra de Lehman Brothers y crisis financiera mundial (2008)

La quiebra del banco de inversión Lehman Brothers puede considerarse el punto más fatídico de la crisis financiera mundial de 2008 y 2009. Destaca la alta correlación de todos los activos durante la crisis financiera y la falta de oportunidades de diversificación. Solo cuando la caída del mercado se aceleró en las semanas posteriores se observó un mejor comportamiento del factor low volatility.

Tsunami en Japón (2011)

El mercado bursátil japonés perdió aproximadamente un 15% en los días posteriores al tsunami de Tohoku, lo que provocó daños en la planta nuclear de Fukushima. A diferencia del caso anterior, no se observa una rentabilidad superior del factor low volatility, lo que se explica por el peso que tiene en ese factor los sectores de servicios públicos y telecomunicaciones, que sufrieron grandes deterioros por el desastre natural. En este caso, las empresas consideradas de low volatility fueron de las que peor se comportaron ante este cisne negro.

Conclusiones

Analizando las rentabilidades de cada factor en el mes posterior a los 12 eventos identificados, se podría haber esperado que los factores low volatility y quality mostrasen las mejores rentabilidades en todos los eventos, pero el análisis revela que las rentabilidades son casi aleatorias.

Pero hay una buena noticia. Sólo en cuatro de los doce cisnes negros, los índices estaban en rojo al mes siguiente de que se produjeran. Quizás el miedo que les tenemos es irracional; como todo en la vida nada es tan dramático como pueda parecer.

Cuando se realiza una selección de títulos de una manera bottom up normalmente se acaba teniendo una diversificación entre factores. Posiblemente esa es la mejor manera de protegerse para lo esperado y también para lo inesperado.

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