¿Puede ser que no se entiendan los ETF de bonos de alto rendimiento?


Sin duda, éste ha sido el año de la inversión en ETF de bonos de alto rendimiento en EEUU. Tras conseguir 7.300 millones de dólares de nuevas aportaciones en 2011, el sector captó 6.800 millones de dólares en activos sólo en los primeros tres meses de 2012, suponiendo un porcentaje notable del total de 42.000 millones de dólares de nuevas entradas que vieron los ETP de renta fija a nivel global en el primer semestre de 2012.

Los principales factores que han impulsado estas inversiones se han debatido ampliamente y son bien conocidos. Nos encontramos en un entorno de rentabilidades muy bajas, especialmente en lo que respecta a la deuda pública. Los inversores, especialmente los que buscan ganancias, tienen dificultades para encontrar inversiones que generen los ingresos que ellos requieren. El segmento de alto rendimiento se ha beneficiado de esta circunstancia, al brindar a los inversores que están dispuestos a asumir cierto riesgo de crédito la oportunidad de incrementar sus ingresos.

Todo este volumen de inversión en ETF de alto rendimiento ha planteado cuestiones legítimas en relación con el impacto que los fondos están teniendo en el mercado de alto rendimiento y, como sucede a menudo, algunas de ellas siguen sin ser comprendidas por parte de amplios sectores del mercado. A continuación se presentan algunos de los aspectos que más se mencionan.

Volumen de actividad e impacto en el mercado

Algunos inversores observan el volumen de los flujos que entran en los fondos cotizados de alto rendimiento y esperan encontrar presiones tanto sobre el precio de los fondos como en los propios bonos subyacentes. Si todo el mundo compra algo, su precio debería aumentar ¿verdad? A pesar de su crecimiento, los fondos cotizados siguen siendo una parte pequeña del mercado de alto rendimiento. A 31 de marzo de este año, había 28.500 millones de dólares invertidos en fondos cotizados estadounidenses de alto rendimiento, según datos de Bloomberg. Esto supone menos del 3% de los 1,03 billones de dólares a los que asciende el mercado estadounidense de alto rendimiento, según Barclays Capital.

El volumen conjunto de negociación de HYG y JNK es de 447 millones de dólares, un considerable aumento respecto al volumen de hace solo unos años, pero aún reducido en relación con el mercado total de alto rendimiento, en el que se negocian 5.200 millones de dólares diarios, según Bloomberg. Los flujos totales por valor de 6.800 millones de dólares registrados el primer trimestre de 2012 suponen menos que el volumen medio negociado en dos días en el mercado subyacente.

Por lo tanto, desde la perspectiva del volumen y la negociación, los fondos cotizados de alto rendimiento representan un porcentaje muy pequeño del movimiento que tiene lugar en el universo del alto rendimiento.

Primas y descuentos

Los fondos cotizados de alto rendimiento se negocian a veces con prima y otras con descuento respecto a su valor liquidativo. Estas primas y descuentos reflejan el interés de los inversores por los fondos cotizados. Cuando el interés por comprar es grande, las primas aumentan. Cuando muchos inversores venden, las primas bajan. Durante los periodos de tensión en los mercados de alto rendimiento, las primas y descuentos de los fondos cotizados pueden experimentar fluctuaciones más amplias, lo que refleja la falta de liquidez y la volatilidad del mercado subyacente de bonos de alto rendimiento. Los fondos cotizados de alto rendimiento siguen siendo fondos cotizados. Si existe una diferencia de precio entre un fondo cotizado y sus activos subyacentes, entonces existe una posibilidad arbitraje y los inversores intentarán sacar provecho de ello. El mismo mecanismo es aplicable al alto rendimiento.

Dicho de otra manera, en épocas de mucha tensión y volatilidad en los mercados, pueden generarse diferencias más amplias entre los precios de mercado (el precio al que se negocia el fondo cotizado) y los precios según el valor liquidativo (determinados por la instancia que fija los precios del índice de fondos cotizados); en el caso de la tenencia directa de bonos, esto equivale a la diferencia entre el precio al que se valora su posesión y el precio al que realmente podrían comprarse o venderse.

Pero, sin ánimo de resultar repetitivos, si la prima o el descuento respecto del valor liquidativo pudiera aprovecharse de algún modo, –en la medida en que se pudiera negociar el fondo cotizado frente al mercado de bonos subyacente y obtener un beneficio– es evidente que se aprovecharía y la diferencia desaparecería.

Entonces, ¿por qué acaparan los fondos cotizados de alto rendimiento tanta atención? Quizás se deba a, llamémosla así, la maldición de la transparencia. Dado que, por primera vez, se tiene cierta visión sobre el volumen de transacciones, los precios de negociación frente a los precios de valoración, la liquidez intradía y la variación del tamaño del fondo, los fondos cotizados son el único punto de acceso real a datos sobre una clase de activo que, en general, resulta bastante opaca.

Mi consejo: disfrute de la transparencia y el fácil acceso que ofrecen los fondos cotizados de alto rendimiento, pero teniendo presente que hay muchos otros factores que influyen en los mercados de alto rendimiento.