Cómo el pasado de Donald Trump puede afectar a las cuentas estadounidenses


Claudia Calich, responsable de renta fija de mercados emergentes de M&G Investments, sigue investigando posibles impactos negativos derivados de una posible presidencia de Donald Trump. Tras analizar el efecto de una presidencia de Trump en las remesas a Centroamérica, en esta ocasión analiza el impacto que podría tener el pasado del magnate inmobiliario en su actual carrera presidencial a la Casa Blanca y el posible efecto sobre los precios de los títulos de renta fija soberana estadounidense. En su análisis, Calich repasa la operación de emisión de bonos llevada a cabo por Trump para financiar la construcción de un complejo residencial y de ocio en Panamá en el año 2007.

En noviembre de dicho año, Trump Ocean Club realizó, a través del extinto Bear Stearns (absorbido por J.P. Morgan Chase en 2008), una emisión de bonos por importe de 220 millones de dólares para financiar dicho proyecto. El complejo incluía una urbanización en régimen de copropiedad, casino, hotel, tiendas y oficinas. En ese momento el proyecto estaba vendido anticipadamente en un 64%, y los promotores (que pagaron una tarifa aproximada de 75 millones de dólares por el derecho de utilización de la marca Trump), esperaban llegar al 100% en 2010. Sin embargo, la crisis de 2008 tuvo un fuerte impacto en esas previsiones. Aunque Panamá es una economía dolarizada, añade Calich, “una parte importante de los compradores comprometidos procedían de países cuyas divisas se depreciaron de forma significativa”, lo que les llevó a incumplir sus acuerdos de adquisición, y, como consecuencia, a principios de 2015, una cuarta parte de las unidades seguían sin venderse.

Calich señala en su análisis que, sumado al marco macroeconómico adverso que provocó que los ingresos fueran inferiores a los previstos, los excesos de costes terminaron por afectar a la capacidad de Trump Ocean Club para hacer frente a sus obligaciones de pago de capital e intereses de los bonos. Estos problemas culminaron en una suspensión de pagos parcial en 2012, cuando el bono fue sustituido por una emisión nueva con ampliación del vencimiento hasta 2017. Aún así, aunque se han realizado algunos pagos de intereses y amortizaciones parciales, la nueva emisión también cotiza en niveles de riesgo de impago.

Por si todo esto fuera poco, las continuas y polémicas declaraciones de Donald Trump, que han tenido ya un impacto negativo en su carrera presidencial -como el rechazo de un sector del propio Partido Republicano a su candidatura- también podrían afectar a su imagen de marca. Esto, a su vez, tendría un impacto en la valoración de sus propiedades. Especialmente en el mercado latinoamericano, dado que los compradores finales, afirma la gestora, "podrían optar por alejarse de un proyecto con la marca Trump e inclinarse por otras promociones". Además, teniendo en cuenta que la población de origen latinoamericano en Estados Unidos supone alrededor de un 17% (según datos del Pew Research Center), su influencia en el resultado de las elecciones puede ser decisiva.

En definitiva, son muchos los factores que se interponen entre el magnate y la Casa Blanca. Ya es conocido el rechazo que provocan sus declaraciones respecto a la inmigración y el islam, entre otros. Uno de sus puntos fuertes durante esta campaña ha sido la imagen de triunfador y empresario de éxito, que promete trasladar dicho éxito a la economia del país. Sin embargo, al aportar el ejemplo del proyecto frustrado del Trump Ocean Club, la experta sugiere que podría estar en riesgo esa imagen que intenta proyectar de excelente gestor económico. De hecho, teniendo en cuenta que la deuda pública supera el 100% del PIB, y la rentabilidad de los bonos del Tesoro se sitúa en el 1,6%, los inversores, como declara Calich, “tienen una razón adicional para estar atentos a Trump”.

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