Pruebas a la banca: claves, cifras y posible impacto sobre la economía y las bolsas de la eurozona


Después de meses de tensa espera, los resultados de la prueba AQR y los test de estrés a la banca han revelado qué bancos han aprobado y cuáles no han superado las pruebas de solvencia. Ahora son las gestoras internacionales las que evalúan los resultados de estas pruebas y sus implicaciones directas e indirectas sobre la economía de la eurozona. El primero en abrir la veda es Justin Bisseker, analista de bancos europeos en Schroders. Éste recuerda que la AQR ha testado más de 119.000 expedientes de crédito y más de 170.000 valoraciones de colaterales, de los cuales un 18% han requerido algún tipo de ajuste. En esta parte del examen, se exigió a los bancos que mantuvieran un ratio de capital Tier 1 superior al 8%. La segunda parte, los test de estrés, exigían a los bancos presentar al menos un ratio de solvencia del 5,5%.

El experto señala que la AQR ha identificado 136 millones de euros de un incremento progresivo de los préstamos no cobrados que han requerido un ajuste agregado de 34.000 millones de euros. El test de estrés en un escenario adverso ha revelado un impacto agregado sobre el capital de 263.000 millones de euros. En cambio, el requerimiento del 5,5% del capital ha reflejado una carencia de 25.000 millones, lo que supone un 2,5% de todo el capital bancario de la eurozona. “Teniendo en cuenta el capital ya ampliado, el déficit resultante es de tan solo 9.500 millones entre 13 bancos”, sentencia el analista. 

Aunque Bisseker subraya el hecho de que varios bancos “no han llegado al nivel de provisiones que el BCE ve como prudente”, también matiza que “para casi todos los bancos, estas cantidades son muy gestionables y los bancos pueden esgrimir que sus provisiones son suficientes”. Además, tal y como el BCE ha declarado, al tomarse como referencia el ejercicio 2013 queda todavía por reflejarse en los balances bancarios los cambios efectuados este año. “Los inversores necesitarán tomar nota de estos ajustes potenciales no sólo por si los bancos no consiguen las provisiones requeridas, sino porque parece bastante probable que el BCE podría gestionar la escasez para convertirla en un colchón prudente”, añade el experto. 

El analista concluye que "muchos de los bancos cotizados deberían ser capaces de empezar a registrar un crecimiento sostenido del valor contable y unas rentabilidades por dividendo atractivas que ofrecer a su accionariado”. “Con la abrumadora mayoría del sector cotizado preparada más que de sobra para superar una situación adversa, incluso en su versión de carga plena, se podría esperar que los inversores puedan mirar hacia unos requisitos reglamentarios sensatos que permitan a los bancos obtener rentabilidades suficientes para atraer el capital de los inversores y aupar plenamente una recuperación macroeconómica en Europa”, sentencia Bisseker.

Cómo poner los datos en contexto

Los expertos de Generali Investments Europe subrayan que las anomalías detectadas entre los bancos suspensos, con un déficit agregado de 24.600 millones de euros, se encontraban en línea con las previsiones. No obstante, esta cifra se reduce al tener en cuenta que hay 13 bancos con un déficit agregado de menos de 10.000 millones de euros, si se incluyen las ampliaciones de capital realizadas este año. Concretando todavía más, si se tienen en consideración los planes de reestructuración para los bancos griegos y otras medidas adicionales en Italia y Bélgica, entonces el déficit provocado por activos tóxicos se limitaría a sólo 6.100 millones de euros. “Se encuentra en la parte baja de las expectativas previas a la publicación de las pruebas y es claramente manejable desde un punto de vista agregado”, indican desde la firma. 

“Percibimos el bajo número de bancos suspensos y la casi trivial escasez de capital no como una indicación de un ejercicio excesivamente laxo, sino como un resultado de los esfuerzos para limpiar y reforzar los balances durante los últimos años”, continúan desde la firma italiana. Desde un punto de vista macro, perciben estos resultados como una condición para un cambio en el ciclo de crédito. “Un acceso más fácil a la financiación impulsará un incremento en la oferta de crédito a tipos de interés más bajos. Sin embargo, es probable que la demanda de crédito siga siendo una restricción más vinculante, y las reformas estructurales más allá del sector bancario son una condición necesaria para romper finalmente el círculo vicioso de crecimiento bajo, baja inversión y baja concesión de préstamos”, concluyen.  

Garret Walsh, responsable de análisis de renta fija corporativa para Europa de Pioneer Investments, es el que pone la nota discordante en este apartado: “Aunque las cantidades contratadas son modestas, creemos que una suma de los 13 bancos suspensos tienen opciones estratégicas limitadas”. Según Walsh, sólo tendrán tres opciones: captar algo de capital, ser comprados por competidores más fuertes o, en último extremo, solicitar ayudas estatales. 

Por su parte, desde Carmignac Gestion el analista del sector financiero Matthew Williams se centra en cuestiones de orden regulatorio: “El número resaltado de bancos suspensos y el capital que hace falta captar es sólo el principio, no el final de la mejora de la regulación”. El experto considera que los bancos que hayan suspendido “probablemente tengan restricciones sobre su capital y sus planes de negocio”. Williams concluye que un análisis correcto del sector financiero europeo de cara a 2015 deberá tener en cuenta “la acumulación de acciones regulatorias, la acumulación de cambios en las políticas del BCE (convencionales y no convencionales), las valoraciones y probablemente la progresión de los fundamentales”. 

Una cuestión de oferta y demanda

Gemma Hurtado, cogestora del Mirabaud Equities Spain, resalta las buenas notas obtenidas por la banca española, “incluso Popular, sobre el que manifestábamos más dudas sobre su calidad y resistencia del balance, y que ha demostrado fortaleza para resistir el escenario base y el adverso”. La experta de Mirabaud señala que, una vez aprobados los test con nota, “ahora falta que se active la oferta y que los bancos empiecen a dinamizar sus libros de crédito”. “La parte de la oferta está asegurada, gracias a que el BCE podría expandir su balance desde los 2,2 billones de euros a tres billones, por lo que los bancos van a tener financiación suficiente. Lo que falta es activar la parte de la demanda y para eso se necesitan expectativas de un crecimiento del PIB sólido”, aclara. 

Para Hurtado esta es la principal causa de los números rojos vistos ayer en los bancos europeos: en su opinión no se ha tratado de un castigo a la banca, sino una reacción adversa al mal dato del IFO alemán, que fue inferior a lo esperado por el consenso. “Alemania es un motor de la eurozona y ese motor se está parando. La crisis entre Ucrania y Rusia le está afectando y la incertidumbre es el peor enemigo de la bolsa”, advierte la gestora. A esto se le añade que Italia y Francia están necesitadas de reformas estructurales. “España está registrando datos macro realmente buenos, que apuntan a un crecimiento sostenible, pero ella sola no puede”, afirma.

Paras Anand, director de renta variable europea en Fidelity Worldwide Investment, lo explica con estas otras palabras:  “El reto al que se enfrenta el sector financiero europeo a partir de ahora es el mismo que vemos en todos los mercados desarrollados, a saber, que hasta que se logre el acoplamiento entre los clientes que necesitan crédito y aquellos a los que los bancos están dispuestos a prestar, será complicado para el sistema financiero jugar el papel que históricamente ha realizado para apoyar la recuperación económica”. 

¿Dónde están las oportunidades?

Chris Bullock, gestor del Henderson Horizon Euro Corporate Bond Fund y Henderson Horizon Euro High Yield Fund, opina por su parte que “la modesta necesidad de capital adicional que ha identificado el análisis reduce el riesgo de dilución; algo positivo para la renta variable, aunque podría no impulsar nuevas mejoras de los fundamentales en los balances de los bancos”. Bajo su punto de vista, “a partir de ahora, el mercado de deuda corporativa debería centrarse en la oferta y, en concreto, en las propuestas del próximo mes sobre los requisitos totales de capital para la absorción de pérdidas (TLAC)”. A la espera de una decisión definitiva, el gestor de Henderson Global Investors manifiesta que “este contexto podría impulsar de forma notable la oferta de deuda bancaria subordinada en los próximos años”.

Philippe Bodereau, gestor y responsable de análisis global de PIMCO, también prefiere centrarse en las oportunidades de inversión: “Esperamos un rally de la mayoría de las acciones bancarias y de los CoCos en la próxima semana. El universo CoCos está fuertemente dominado por algunos de los bancos más fuertes de la eurozona, un grupo al que le ha ido muy bien tanto en la AQR y los test de estrés”. Por el momento, el rally no ha comenzado, ya que las pérdidas registradas ayer por el sector fueron generalizadas.

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