Pros y contras de mantener high yield en esta fase del ciclo de crédito


Las subidas en el segmento high yield estadounidense han continuado, a pesar de los signos que indican que el ciclo de crédito está cambiando y los fundamentales se están deteriorando. Michael Goldstein, codirector del equipo de high yield de Goldman Sachs AM y Rachel Golder, gestora del GS Global High Yield Portfolio, fondo con la calificación Blockbuster Funds People, creen que existen pruebas abundantes de que el sector corporativo estadounidense se encuentra en la fase tardía del ciclo de crédito. “Ejemplos de ello son el alto nivel de deuda corporativa, el énfasis de las empresas en medidas orientadas a los recursos propios, como las fusiones, adquisiciones y recompras de acciones en lugar de enfocarse en tener balances saludables y el deterioro de las condiciones de las nuevas emisiones de bonos, que favorecen cada vez más al emisor en detrimento de protecciones para el titular”.

Goldstein y Golder, gestora esta última que participará mañana como ponente en la Conferencia Anual que Goldman Sachs AM celebrará en Madrid, consideran la fase tardía del ciclo de crédito como la menos atractiva para mantener bonos corporativos. “Los incumplimientos tienden a aumentar y el sector corporativo al completo suele experimentar una volatilidad más alta y rentabilidad más baja en comparación con los bonos del Estado”, afirman. Para el resto de 2016, creen que el escenario más probable es que el mercado de high yield se mueva lateralmente.

“A corto plazo, el referéndum sobre la constitución en Italia y las elecciones presidenciales en EE.UU. podrían provocar un aumento de la volatilidad. No obstante, en comparación con el comienzo del año, asignamos una probabilidad mínimamente inferior al riesgo de que los acontecimientos políticos puedan crear puntos de inflexión importantes, dado el compromiso sostenido de los bancos centrales de estimular a los mercados y el efecto relativamente corto que tuvo el referéndum de permanencia en la UE del Reino Unido”, señalan.

“A largo plazo, si estamos equivocados respecto al hecho de encontrarnos en una fase tardía del ciclo, los diferenciales podrían continuar estrechándose durante algún tiempo, al igual que sucedió en 1986 y 2011. Sin embargo, creemos que el escenario más probable es que el contexto de las políticas monetarias ha creado una subida temporal en una tendencia a más largo plazo de ampliación de los diferenciales y resultados inferiores, en línea con las subidas que se produjeron en el periodo de 1997-2002. Si este fuera el caso, consideramos que este es el momento de recurrir a rendimientos en el sector de bonos corporativos”, explican.

Los expertos han hecho un ejercicio muy interesante de cara a los inversores que estén pensando entrar o aumentar su exposición a esta clase de activo, abordando los pros y los contras de mantener valores high yield en esta fase del ciclo de crédito. Sus conclusiones las han resumido en la siguiente tabla:

Pros para apostar por el crédito Contras para mantener la cautela
El entorno de bajos tipos sigue apoyando un escenario de búsqueda de rentas en el mercado de renta fija corporativa El apalancamiento es elevado y los términos de los nuevos emisores de bonos tienden a ser más agresivos
Las laxas condiciones financieras contribuyen a una recuperación del crecimiento económico en EE.UU. En la etapa tardía del ciclo de crédito, el exceso de rentabilidad tiende a ser negativa
La volatilidad en los mercados financieros está reduciendo las primas de riesgos a nivel global y ejerciendo una presión a la baja en los spreads de crédito El exceso de apalancamiento de China y el aumento de los populismos crean riesgos macroeconómicos
Las políticas de los bancos centrales están pivotando desde los tipos de interés hacia los activos de riesgo El patrón de retornos en la temporada de verano/otoño suele ser pobre
Los flujos de capital hacia China son más estables, lo que reduce el riesgo macroeconómico global El incremento de los costes laborales tendrá un impacto en los beneficios y sugiere que los inversores están infravalorando una subida de tipos por parte de la Fed
Los defaults podrían bajar a corto plazo dada la mejora de las commodities y la limitada presión que existe sobre otros sectores Las condiciones de financiación se están volviendo más restrictivas, lo que es probable que tenga consecuencias negativas para los prestatarios menos solventes con necesidades de refinanciación

 

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