Pros y contras de invertir en deuda de corta duración


La estimación más reciente del tamaño del universo de renta fija de duración corta (títulos de deuda con un vencimiento inferior a los cinco años) es de 72.000 millones de euros para la deuda high yield (excluyendo bancos y títulos con un vencimiento máximo de 3,5 años) y de 374.000 millones para la deuda con grado de inversión. Alexis Renault, responsable de renta fija high yield en Meriten IM, filial de BNY Mellon IM, analiza las motivaciones de los inversores para entrar en esta clase de activos y qué ventajas ofrece frente a bonos de mayor duración. 

Sin duda, la renta fija de corta duración ha sido uno de los activos más demandados el año pasado. Así se puede constatar tras observar los datos de EPFR Global: tan sólo en Estados Unidos, los inversores colocaron 5.200 millones de dólares en títulos empresariales a corto plazo entre mayo y julio (coincidiendo con la primera mención al “tapering” de la Reserva Federal), con significativas entradas adicionales hasta el fin del año. Según datos del proveedor de datos, un porcentaje elevado de estos flujos procedió de fondos de deuda a medio y largo plazo.

Para Renault, la principal ventaja de los fondos de renta fija de duración corta es su capacidad para ofrecer cupones estables y defensivos en una amplia variedad de condiciones de mercado. “El crédito de duración corta puede presentar menores niveles de volatilidad que ciertas tenencias a más largo plazo, y mejores rentabilidades –actualmente entre el 2,5% y el 3%– que algunos bonos de mayor duración”, explica el responsable de Meriten. Éste añade que “la corta vida de estos instrumentos también hace que sean menos sensibles a las subidas de los tipos de interés y de los diferenciales de crédito”.

El experto no se olvida de señalar los aspectos negativos de invertir en bonos de corta duración. El primero, que “las tires de estos títulos pueden fluctuar de forma significativa en función de las condiciones de mercado, e incluso los títulos a corto plazo con 3 a 5 años hasta el vencimiento pueden perder terreno ante un encarecimiento excesivo del dinero”. Renault destaca que los rendimientos actuales descuentan una más que previsible subida de los tipos de interés. 

El responsable de la filial de BNY Mellon no se olvida de matizar que, además de su carácter defensivo al ofrecer protección contra una subida, los inversores también prefieren refugiarse en vencimientos más cortos porque  “los diferenciales crediticios se han estrechado desde octubre de 2011 y se hallan bastante por debajo de su media a largo plazo".

Dado que las emisiones corporativas con vencimiento de uno a cinco años son limitadas, Renault propone como alternativa la compra en el mercado secundario (muy líquido) de títulos a más largo plazo, pero que se están acercando a su vencimiento. “En muchos casos, estas emisiones pueden ofrecer una mayor liquidez que los bonos a más largo plazo, y en un entorno de venta más difícil, pueden mantenerse más fácilmente en cartera hasta su reembolso, al hallarse más cerca de su vencimiento”, explica. 

Otra de las ventajas que ofrece este tipo de deuda es que su corta vida limita la magnitud y el tiempo en que pueden producirse shocks, “con lo que existe un menor énfasis en la necesidad de concentrarse en emisores con las máximas calificaciones crediticias”. Dicho esto, la recomendación de Renault es que los inversores den prioridad a la seguridad a la hora de invertir: “Aunque los últimos años han sido escenario de muy pocos impagos de deuda privada y no existen indicios de que vayan a aumentar, los inversores deben tener extremo cuidado a la hora de seleccionar bonos de empresas”. 

En este contexto, el entorno de mercado favorece la inversión en high yield, puesto que la tasa de quiebra se encuentra en niveles extremadamente bajos. Según estudios de Meriten, Moody’s y Bloomberg, a fin de noviembre de 2013 la tasa de incumplimiento a nivel global era del 2,7% , frente al 13% del 2009. La buena noticia es que no se prevén cambios en 2014. Si además se tiene en cuenta que los fundamentales empresariales en general son sólidos, el consejo de Renault es que los inversores sean muy selectivos. 

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