¿Profesionalidad u honestidad?


¿Profesionalidad u honestidad?

Miguel de Juan Fernández- A bordo del ARGOS 15 Agosto 2014

(Para Marian,…una nueva amiga de Linkedin. In memoriam para Antonio, q.e.p.d)

Acabo de leer una entrevista (http://www.libremercado.com/2014-08-11/el-mercado-exige-mas-profesionalidad-en-los-asesores-financieros-1276525579/ ) en la que se pone énfasis en la formación y en la necesidad de mayor profesionalidad para los asesores financieros. No tengo nada que objetar al respecto de que los asesores financieros que trabajan en nuestras entidades financieras, independientes o no, estén cada vez mejor formados y cuenten con cada vez mayores conocimientos,…eso nunca es malo de por sí y no debería ser motivo de escándalo o de mal trato hacia sus clientes,…todo lo contrario: debería facilitarles su propia labor de asesoramiento.

El problema, como sabéis aquellos que me habéis leído en otras ocasiones, es que no considero que sean necesarios asesores “premios Nobel” en conocimientos sino que el problema de los escándalos financieros que hemos vivido en los últimos años- y si Dios no lo quiere, los que viviremos en los futuros- vienen originados no por falta de conocimientos “técnicos” en los asesores, sino más bien por anteponer los intereses propios (o de la entidad sobre todo,…el propio vendría a ser que no nos despidieran del trabajo) a los de los clientes; ha primado más el cumplir los objetivos del banco que los del cliente.

Recuerdo que hace algunos años, al hacerme responsable de un equipo de personas su primer pregunta fue porqué la renta fija podía perder dinero si era fija. No os sonriáis, eran personas que llevaban trabajando en banca muchísimos años, en banca comercial y nadie se lo había explicado y, confiados, habían transmitido a sus clientes que al ser renta fija no había posibilidad de pérdida, como si fuera un plazo fijo. Más triste es encontrarme con casos de compañeros de banca privada- donde los conocimientos sí que se supone son superiores- y que no se molestaban en comprender cómo funcionaba según qué producto,…total, la casa quería que se colocara tal fondo o tal estructurado. Si los datos no eran correctos,….no era su problema. Creo que lo he contado en alguna ocasión: un estructurado sobre el Eurostoxx que pagaba el Euribor +1% siempre y cuando de cierre a cierre diario, el Eurostoxx no cayera más de un 15%, si lo hacía, el producto se cancelaba y el cliente empezaba a sufrir pérdida en su patrimonio a razón de un -5% por cada punto que cayera más del 15% diario,….para confiarnos en que la probabilidad era muy baja- y lo era- la entidad nos había preparado una documentación a entregar al cliente en el que aparecían las mayores caídas históricas en un día de la bolsa.

Dado que el histórico del Eurostoxx no llegaba hasta muy atrás, se usaban otros índices, por ejemplo el Dow Jones o el S&P500 y aquí viene lo “gracioso”; en el crash del 87, cuando el S&P500 cayó de un día a otro aproximadamente un 25%, el documento nos decía aproximadamente un 13.40% de caída, …lo que venía a mostrar que NUNCA había sucedido lo que suponía pérdida para el cliente. Aparte de que era falso de toda falsedad, no significaba que no pudiera pasar. Lo que me indignó fue que cuando se lo comenté a algunos compañeros- y tenían conocimientos de sobra- pasaron del tema….ese problema no es mío, será o del banco o del cliente, venían a decir.

Los conocimientos son básicos para saber de qué estamos hablando con un cliente y para poder darle un mejor asesoramiento que sin ellos,…no es cuestión de decirle a un jubilado: mete todo el dinero en bolsa porque a largo plazo es lo que más dinero da,…puede que el pobre señor no tenga mucho largo plazo del que disfrutar y que aunque sea lo que más suba no sea ése precisamente el mejor consejo que se le deba dar. Sin embargo, los conocimientos tienen un enorme peligro si no van acompañados de la dosis suficiente (y ha de ser importante en los tiempos que corren) de honestidad.

Lo escribí en su día,…no podemos esperar que todos los asesores financieros se conviertan y se comporten como héroes que, anteponiendo los intereses de sus clientes a los del banco para el que trabajan, se jueguen continuamente sus puestos de trabajo. No todos pueden permitírselo. Y el problema por tanto viene originado por el tipo de sistema de retribución que tenemos impuesto en el sector financiero,…como diría Buffett: no le preguntes al peluquero si necesitas un corte de pelo.

Contar con amplios conocimientos de distintas materias- incluyendo aquellas que pensemos que ha sido una auténtica pérdida de tiempo el estudiarlos o el volver a repasarlo- no es algo que deba perjudicar a nuestros clientes; pero si no lo acompañamos de NUESTRA honradez, de NUESTRA honestidad hacia el cliente,…el perjuicio está casi asegurado. He escrito “nuestra” en mayúsculas porque no será la de la entidad en la que estéis trabajando la que os volverá honestos,…o sois honrados vosotros mismos o por mucho comité de ética y buenas prácticas que tenga la entidad no servirá de nada. Hace años hablando tras una charla con el profesor Argandoña tratamos este mismo tema. La honradez no puede imponerse desde lo alto,…Dios no lo hace: bajó a la Tierra y nos mostró desde abajo lo que quería de nosotros, no nos lo impuso con todo Su poder. Las entidades que lo intentan son sólo buenas intenciones y algo de efecto placebo hipócrita.

Contar sólo con conocimientos sin honradez sí que supone un grave peligro para los inversores, para vuestros clientes. Ellos ya han dado el primer paso: ya os han entregado el dinero y con él su confianza. Nosotros contamos con mayores conocimientos- por regla general- y con mucha más labia que ellos. O los clientes tienen muy claro qué porras quieren, y no suele suceder y por ello os piden consejo, o están expuestos a ser utilizados para lo que quiera la entidad y sus objetivos.

Un abrazo a todos y hasta el próximo artículo.

miguel.dejuan@hotmail.com

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