Principio de acuerdo U.E.-Chipre


Tras una tarde de domingo caracterizada por los retrasos, el nerviosismo y los cruces de propuestas, se ha alcanzado –por fin- un principio de acuerdo para desatascar el rescate a la economía chipriota. Parece que es satisfactorio para ambas partes. El acuerdo contempla el cierre del 2º banco chipriota, Laiki Bank,  una medida que afectará a grandes depositantes y a los acreedores. Adicionalmente el acuerdo U.E.-Chipre contempla la quita del 40% sobre los depósitos de más de 100.000 €, con el objetivo de aligerar el pasivo de las castigadas entidades financieras chipriotas y evitar el establecimiento de un impuesto estatal que hubiera hecho necesaria una nueva votación. Parece que los ahorradores rusos son los grandes perdedores y tendrán que pagar con sus depósitos –sobre los que pesan dudas sobre su origen- los errores del sobredimensionado sistema financiero chipriota. Con esa quita los pasivos bancarios se reducen entre 5.800 y 7.000 Mn €.             

Esta crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de una mayor coordinación entre los países de la eurozona. Si se quiere hacer creíble el proyecto del euro no caben otros pasos que una mayor uniformidad fiscal, regulatoria y presupuestaria. Alemania tiene que erigirse –guste o no- en valedor de una mayor disciplina entre todos los socios europeos, que redunde en un beneficio común para todos ellos.

Otro elemento que cabe analizar es la falta de reflejos de la U.E. al no prever y solucionar la crisis en Chipre antes. La economía de la pequeña isla mediterránea entró en barrena tras el rescate y posterior quita de deuda a su hermano mayor, Grecia. Los bancos chipriotas tuvieron que asumir una quita sobre la deuda griega que poseían de más de 5.000 Mn €. Y Chipre tenía prácticamente cerrada la vía de acudir a los mercados internacionales para colocar deuda desde 2011. La U.E. debería haber negociado el rescate de Chipre desde el mismo momento de haber cerrado el rescate con Grecia. Tal vez de esa forma no se hubiera llegado a la situación que ahora está en vías de solucionarse.

Puede que haya chipriotas a los que el acuerdo no satisfaga. Tal vez se deba a razones de rancio patriotismo y no de mero pragmatismo económico. Si pensaran en ese segundo tipo de razones comprenderían rápidamente que si no se hubiera alcanzado un acuerdo para su rescate, podrían haber abandonado el euro, y ello hubiera supuesto mayores sacrificios. La devaluación que hubieran tenido que afrontar hubiera sido brutal, tal vez cercana al 50-60%. El presidente chipriota, Anastasiades, ha logrado que no se liquide la principal institución financiera del país, el Banco de Chipre, conservando sus puestos de trabajo,  y ha puesto a salvo el dinero de los pequeños ahorradores.

Turquía y Rusia han tratado de influir en la decisión final. Los turcos han querido extender su influencia mas allá del tercio norte de la isla que ya controlan. Para ello, advirtieron a Chipre en las últimas horas para que no garantizara ninguna ayuda económica con los recursos energéticos que la isla posee en  su litoral. Asimismo el gobierno turco hizo la oferta de acoger a Chipre bajo el paraguas de su divisa, la lira turca. El papel jugado por los rusos ha sido el del convidado de piedra. Han tratado de influir y presionar para evitar una solución como la que  finalmente se ha dibujado. Veremos que reacciones se producen en Moscú en el comienzo de la semana, pero es de suponer que no serán muy positivas.

En cualquier caso el acuerdo es positivo y ha evitado que los mercados bursátiles europeos y mundiales comenzasen una nueva semana con el problema chipriota coleando. Se ha evitado cualquier atisbo de contagio, no sólo a las economías periféricas de la eurozona, sino también –tal y como advirtió el  Banco Mundial a lo largo de una entrevista concedida el fin de semana por uno de sus directivos- a los países emergentes. El efecto contagio no se hubiera producido por el monto del rescate ni por lo que Chipre representa sobre el PIB de la U.E. (un 0,2%) sino más bien por una hipotética nueva manifestación de la incapacidad de los políticos europeos. Afortunadamente se ha logrado un acuerdo, aunque este haya sido “in extremis” y sobre la campana. Es de suponer que las bolsas respirarán aliviadas y comenzarán la semana algo más tranquilos de cómo comenzaron la semana anterior.

 

 

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