Primeros signos prometedores de reactivación del crédito en la zona euro


Uno de los muchos factores que han frenado la economía de la eurozona durante estos últimos años ha sido el mal funcionamiento de los mecanismos de crédito. La cantidad de créditos pendientes del sector privado es actualmente del 4,2%, una cifra inferior a la de finales de 2011. Debido a los problemas de salud que ha experimentado el sector bancario y a las malas perspectivas económicas, los bancos han sido reacios a extender el crédito a empresas y familias, especialmente en los llamados países periféricos, y esto ha mantenido el gasto en inversión a la baja. Además, en las situaciones en las que los bancos estaban dispuestos a conceder créditos, tampoco ha habido demanda por parte de las compañías, ya que no veían oportunidades para invertir dado el incierto panorama económico y que la capacidad de la zona euro no está todavía a pleno rendimiento. Por tanto, los esfuerzos del BCE para mejorar las condiciones financieras no han tenido realmente mucho impacto sobre la economía real.

Sin embargo, en las últimas semanas, se han registrado algunas señales de que los mecanismos de crédito de la zona euro podrían volver poco a poco a la vida. Las estadísticas sobre concesión de préstamos bancarios del BCE muestran que los bancos han flexibilizado las condiciones crediticias y, dado que esta es la primera relajación tras años de endurecimiento de los requisitos, esto debería incrementar la oferta de créditos. En los test de estrés del BCE realizados entre los principales bancos de la zona euro se debería añadir esto. Pero no es así, y la incertidumbre sobre la fortaleza de los balances de las entidades ha impactado en sus necesidades de financiación.

El análisis realizado por el BCE de los balances y los esfuerzos acometidos por numerosas entidades débiles para fortalecerlos no es una solución milagrosa que borra todos los problemas en el sector bancario de la zona euro. Sin embargo, los esfuerzos realizados para aprobar estos exámenes deberían ayudar a reconstruir la confianza en el sector, hasta cierto punto. Y todas estas mejoras deberían redundar a su vez en que los bancos sanos mejoraran la oferta de crédito.

Pero una mejora de la oferta de préstamos no es suficiente para conseguir que los mecanismos de crédito funcionen de nuevo, sobre todo, porque la demanda de crédito es insuficiente. El  incierto panorama de la zona euro implica que no haya demasiada necesidad de inversión. Sin embargo, la encuesta del BCE destaca que la demanda de crédito se está acelerando. Especialmente en los hogares, que están solicitando préstamos de nuevo principalmente en forma de hipotecas.

Probablemente, se trata de una combinación de, por una parte, la estabilización del mercado de la vivienda que se colapsó durante la crisis, y por otra parte, de hogares que intentan beneficiarse de los bajos tipos de interés actuales. A eso hay que añadir que la demanda de crédito por parte de las pequeñas y grandes compañías también está aumentando, probablemente para ampliar su capacidad. Además, después de varios años de inversión insuficiente la necesidad de reemplazar las antiguas inversiones es cada vez mayor y es probable que sea el principal motor de aceleración de la inversión empresarial en la zona euro durante los próximos años.

Con este escenario de fondo, el cambio en el mercado del crédito debe de producirse y ha de mejorar en los próximos meses, lo que a su vez debería de traducirse en un aumento de la actividad económica. Hablando claro, estos primeros signos de mejora de los mecanismos de crédito no reactivarán la economía de la zona euro a toda marcha, pero proporcionan un amortiguador frente al reciente pesimismo exagerado que se ha generado sobre las perspectivas económicas de la región.

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