Primeros indicios de cambio en la mentalidad del inversor español


Después de la buena acogida de la primera edición tanto por medios de comunicación como por sus clientes, Legg Mason Global AM lanza su segunda encuesta global de inversiones. En esta ocasión, se ha realizado una serie de preguntas entre diciembre de 2013 y enero de 2014 a más de 4.300 inversores de países de todo el mundo con al menos 200.000 dólares disponibles para invertir (incluyendo activos inmobiliarios).

Hasta 200 inversores han participado en España en esta encuesta; su perfil medio corresponde con el de un varón (68% de encuestados) cuya edad se sitúa entre los 40 y los 54 años (72%) y actualmente con trabajo (79%). Los datos resultantes han sido vistos como sorpresas positivas por Javier Mallo y Bernardo Rivero de Aguilar, corresponsables de Legg Mason para España y Portugal.

Una de las principales conclusiones del estudio es que el inversor español está más dispuesto a invertir y a asumir más riesgos: un 42% de encuestados han utilizado su dinero depositado en efectivo para invertirlo, y un 30% para tomar más riesgo y así alcanzar mejores retornos. En este último punto los responsables de Legg Mason para España y Portugal aclaran que en el caso español se parte de una base muy baja de tolerancia al riesgo. No en vano, este mismo estudio revelaba el año pasado a los españoles como los segundos inversores más conservadores (los primeros eran los alemanes), mientras que ahora nos situamos en el noveno puesto con un 74% de encuestados declarándose con este perfil de inversión, frente al 79% de 2013. Este año, el top 3 de inversores con menos tolerancia al riesgo está compuesto por los belgas (86%), los brasileños (83%) y los suizos (81%). “Ahora hay más apetito por el riesgo, algo que en los últimos cinco años no se había visto” resalta Javier Mallo. 

Adicionalmente, un 31% de inversores españoles ha declarado que en el último año ha cambiado sus hábitos de vida para ahorrar o invertir más. “Hemos detectado un movimiento de no invertir a invertir, que ha sido percibido como la mejor decisión que se ha podido tomar” aclara Mallo, que interpreta este dato como un signo de que los inversores están empezando a pensar más en el futuro.

También resultan interesantes los datos sobre asignación de activos. “Hace un año, las carteras no estaban nada diversificadas”, continúa Mallo. El salto este año ha sido radical: según los datos de la encuesta, los españoles han reducido su exposición en efectivo del 41% de media en 2013 al 19% actual, un dato bastante inferior a la media global, que se sitúa en el 27%. Una parte de este dinero que no se invertía se ha destinado a la renta fija, ya que la asignación media ha pasado del 14% del año pasado al 23% de este año. También se ha incrementado la exposición a renta variable (del 20% al 22%), a activos inmobiliarios (del 17% al 21%) y a productos alternativos (del 4% al 8%).

En el sondeo también se ha preguntado a los participantes sobre sus intenciones de inversión para los próximos 12 meses, y el resultado ha sido sorprendentemente positivo, puesto que España se sitúa como el tercer país encuestado con mayor intención de inversión en renta variable: un 43% de encuestados planea incrementar su exposición a bolsa, frente al 9% que quiere disminuirla.

Mallo realiza asimismo una aclaración con los activos alternativos – aquí se ha englobado derivados, private equity, estrategias long/short y de retorno absoluto, entre otros- , cuya exposición se ha doblado en un año. En particular, el corresponsable de Legg Mason para Iberia vaticina que “es una clase de activos que va a tender a crecer, no sólo los hedge funds”. Con un matiz: “Si no tienes un asesor, el porcentaje adecuado para invertir en alternativos es 0, es necesario entender los productos”.

El asesoramiento marca la diferencia

Esta frase deja entrever otro de los datos significativos de la encuesta de Legg Mason: las prioridades de los inversores varían mucho en función de si tienen un asesor financiero o no. El 26% de encuestados españoles han declarado contar con asesoría de algún tipo, frente al 38% de la media mundial.

Para empezar, estos inversores tienen mayor tolerancia al riesgo: un 40% se han declarado “algo agresivos” frente al 17% de inversores sin asesor que se percibe así. Adicionalmente, un 44% de inversores con asesor se han declarado “algo conservadores” frente al 56% de los que no lo tienen. “El asesor es una fuente muy importante de información, aumenta la cultura financiera del que invierte”, constata Mallo.

Las diferencias entre inversores con o sin asesoramiento financiero se reflejan especialmente en un ejercicio que se ha realizado en este segundo sondeo de la gestora: preguntarles qué consejos sobre asignación de activos darían a futuros inversores. El 74% no asesorado indicó como principales consejos que darían a un inversor novel los siguientes: asegurarse de entender en qué se invierte, ser prudente a la hora de adoptar riesgos y evitar decisiones a corto plazo basadas en la emoción. En cambio, los inversores asesorados declararon que entre sus principales consejos estaría tener un plan de inversión y contratar a un asesor.

Carencias del inversor español

El estudio también señala las debilidades que presentan los inversores españoles en 2014. La principal, que las inversiones internacionales sólo suponen un 15% de las carteras de inversores dispuestos a comprar fuera de España; esta proporción sube hasta el 24% si se cuenta con un asesor financiero. 

No obstante, se deben matizar estos datos, dado que la proporción de encuestados que invierte fuera de España asciende al 64%, aunque sea en pequeñas cantidades. De ellos, tres cuartas partes han afirmado que se sienten más interesados en buscar oportunidades internacionales ahora que hace cinco años. “Vemos una falta de internacionalización de las acciones, aunque el sesgo local está presente en todos los mercados encuestados” aclara Bernardo Rivero.

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