Primeras reacciones de las gestoras internacionales a la operación de Santander y Popular


Ya se han producido las primeras reacciones de las gestoras internacionales a la compra de Banco Popular, entidad ahora presidida por José García Cantera, por parte de Banco Santander. La primera en pronunciarse ha sido Aberdeen, que lo ha hecho por boca de Laurent Frings, director de análisis de crédito de la entidad, quien considera que estamos ante la crónica de una muerte anunciada. “La operación no es una gran sorpresa. El regulador ha estado buscando una solución a los problemas de Popular durante una temporada y el tiempo se ha agotado. Estamos ante una prueba de fuego para el Mecanismo Único de Resolución, que se creó como respuesta a la crisis en la eurozona para intentar hacer más seguro al sistema bancario. Es la primera vez que se han convertido por completo valores AT1, que es una clase de deuda que puede ser convertida bajo determinadas circunstancias”, recuerda.

Para Frings, lo sucedido no debería suponer ningún problema real para otros bancos o para el sistema bancario en España o en Europa. “”Es esencialmente un caso en el que la regulación está haciendo exactamente aquello para lo que fue creada, si bien muestra que hay un riesgo real cuando se invierte en nombres de segundo nivel en el sector bancario”, assegura. Ese riesgo lo están sufriendo los accionistas de Popular, que pierden su dinero, y afecta también a los tenedores de sus bonos. Antes de anunciarse la operación, la capitalización del Popular rondaba los 1.300 millones. Al haberse realizado a un euro, ese valor que tenía el Popular en el mercado se queda en cero, por lo que los accionistas pierden el 100% del capital que tenían en títulos de la entidad. Lo mismo les ocurre a los que tenían en sus carteras bonos contingentes convertibles o deuda subordinada del banco, cuyo valor en el mercado era de 2.000 millones.

Según explican desde Robeco, el plan de resolución del Popular deja claro que la deuda financiera subordinada puede verse gravemente afectada cuando un banco se ve abocado al rescate. “En el caso del Popular, se han ejecutado tanto el capital como la deuda subordinada, y la deuda LT2 se ha convertido en acciones por un euro, así que básicamente también se ha ejecutado. Aún no está claro si la deuda sénior se verá afectada. Nos encontramos ante un caso poco frecuente que subraya la importancia de realizar un riguroso análisis bottom-up que nos permita evitar los bancos de peor calidad. En general, cuando la situación de un banco resulta preocupante, la deuda AT1 implica un mayor riesgo que la LT2. Si el colchón de capital de un banco se reduce, la deuda AT1 será la primera afectada, ya que absorberá las pérdidas mediante una cancelación del cupón, una ejecución de la deuda o su conversión en acciones. Esto no supone un riesgo para la mayoría de los bancos, con algunas excepciones, como Deutsche Bank”, afirman desde la gestora holandesa.

En lo que respecta a la firma que preside Ana Patricia Botín, los analistas financieros de Robeco creen que el impacto sobre el capital mínimo de calidad (CET1) de Banco Santander será neutro porque provisionará 7.200 millones de euros adicionales para los activos inmobiliarios de Banco Popular. “El Santander se ha propuesto que su CET1 fully loaded, que incorpora todas las exigencias que impone Basilea III de cara a 2019 aunque con los datos actuales, supere el 11% en 2018 y que esta operación tenga un impacto neutro o ligeramente positivo sobre su CET1, que alcanzaba el 10,66% en marzo de este año”.

Una de las preguntas que se hacen los inversores es si la motivación estratética de Santander para realizar esta operación es convincente. Para Fabio Riccelli, gestor de Fidelity Iberia, sí. "La entidad combinada se convertirá en el mayor banco de España, con una cuota del 20% de los préstamos y una posición de liderazgo en el muy rentable mercado de las pymes, donde su cuota llegará al 25%. Además, Santander tiene una cobertura mucho mejor de los préstamos incobrables, y los ratios de capital se espera que se mantengan sin cambios después de la emisión de derechos en julio de 7.000 millones de euros (frente a la capitalización actual del mercado de 83.000 millones). Por lo tanto, financieramente, no es un trato masivo (~ 3% de BPA esperado para el año 2020), y debe tenerse en cuenta que hizo un trato similar con Banesto en 1993 y tiene experiencia en la integración de otros bancos".
 
Según el gestor de Fidelity, la velocidad con la que el BCE ha actuado puede generar preocupación por los actores más débiles de la periferia europea porque, hasta ahora, muchos se han tomado su tiempo en reconocer pérdidas y reconstruir capital. "Sin embargo, para el sistema en su conjunto, el hecho de que el BCE haya presionado a los bancos de forma más agresiva durante el último año para que reconozcan las pérdidas puede tranquilizar los ánimos y reforzar la confianza en su capacidad de gestión de los prestamistas más problemáticos", afirma.

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