Primeras reacciones de las gestoras al comunicado del BCE


Esperar y ver. Ese es el modo en el que parecen haberse puesto los principales bancos centrales de Europa tras la decisión de los británicos de abandonar la UE. El último mensaje lanzado por el presidente del BCE, Mario Draghi, corrobora esa tesis. Todo apuntaba a que la autoridad monetaria mantendría inalterada su política monetaria y así ha sido. La institución ha decidido no tocar los tipos de interés -que siguen en el mínimo histórico del 0%- ni la facilidad de depósito en la eurozona, posponiendo cualquier alteración en lo que respecta a la política monetaria mantenida hasta ahora. En palabras del propio Draghi, estas seguirán intactas hasta los próximos meses, una actitud similar a la adoptada por el Banco de Inglaterra la semana pasada. “No disponemos de información suficiente para tomar decisiones”, reconocía. “Los bancos centrales están esperando a la publicación de los datos macroeconómicos para saber cuál está siendo el impacto del Brexit y tomar medidas”, afirma Lucía Gutiérrez-Mellado, subdirectora de Estrategia de J.P.Morgan AM para Iberia.

Los expertos se muestran convencidos de que, en caso de que finalmente el Brexit empiece a tener su reflejo en los datos macro que se vayan conociendo, los bancos centrales europeos actuarán. Y en el caso del BCE, esto sería a finales de verano. “Con una inflación que en Europa se espera se mantenga baja tanto en el resto del año como en 2017, esperamos que el BCE haga nuevos anuncios en septiembre en el sentido de ampliar su programa de compra de activos, así como cambios en los límites del programa (incluyendo el límite mínimo de yield al que puede comprar los bonos o comprando emisiones con un vencimiento superior a los 30 años)”, indica Anthony Doyle, director de inversiones del área de renta fija minorista de M&G Investments. “Esto permitirá al BCE asegurarse de que hay suficientes activos aptos para ser incluidos en el programa, después de que el universo elegible se haya reducido rápidamente debido a la caída de los rendimientos de los bonos del gobierno a niveles cercanos o por debajo de la tasa de depósito del BCE del -0,4%”.

Los expertos consideran que, uno de los motivos que explica la inacción de los bancos centrales tras el Brexit es la resistencia mostrada por los mercados, algo que Draghi celebra y atribuye a la elevada liquidez que existe en el sistema y que, a su vez, demuestra el éxito de las políticas puestas en marcha por los bancos centrales. El pero está en el sector financiero. “Las acciones de los bancos europeos se han llevado la peor parte y esto es una preocupación para Draghi. La debilidad mostrada por el sector se debe a unas menores perspectivas de crecimiento, a un riesgo de asistir a tasas de morosidad más altas, a los futuros saneamientos que tendrán que afrontar algunas entidades y a la presión que está ejerciendo sobre los ingresos una curva de rendimientos muy plana”, apunta Regina Borromeo, gestora de Brandywine, filial de Legg Mason, quien también se muestra segura de que tanto el BCE como el Banco de Inglaterra actuarán en otoño. De hecho, Draghi reconoció que el Brexit es un riesgo que reduce las expectativas de la eurozona, por lo que pidió a los gobiernos continuar con las reformas.

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