Primeras reacciones de las gestoras a lo que ha dicho (y no ha dicho) el BCE


El Banco Central Europeo (BCE) se reafirma en su estrategia. La autoridad monetaria que preside Mario Draghi ha mantenido el tipo de interés de referencia para sus operaciones de refinanciación en el 0% y la tasa de la facilidad de depósito en el -0,40%. De igual forma, la institución tampoco varía su programa de compra de activos, que seguirá realizándose por importe de 80.000 millones de euros al mes de manera interrumpida hasta finales de marzo de 2017. A los inversores parece que el mensaje no les ha gustado, como evidenciaban los retrocesos sufridos por los principales índices de renta variable tras su discurso, si bien al final de la sesión las caídas se corrigieron y mantuvieron la calma mantenida a lo largo de la sesión. “Los mercados estaban esperando a que se anunciase un mayor programa de quantitative easing antes que una mera declaración de que todo iba bien y que no era necesario hacer nada más”, asegura Paul Brain, jefe de renta fija de Newton, boutique de BNY Mellon IM.

No es el único que piensa que el mensaje lanzado por Draghi ha decepcionado y que la razón de esa decepción radica en la inacción del BCE a la hora de ajustar su programa. “El BCE ha decepcionado en cierto modo a los mercados al no recortar sus tipos ni ampliar el programa de relajación cuantitativa. Draghi fue aún más lejos al afirmar que la ampliación de dicho programa ni siquiera se había planteado, dado que las variaciones en las previsiones no han sido lo suficientemente sustanciales como para requerir acción alguna. Sin embargo, en última estancia, es probable que las compras de activos se extiendan más allá de marzo de 2017, si bien esta decisión se aplazará hasta diciembre. La inflación continúa en niveles excesivamente reducidos y la ausencia de presiones al alza en los precios obligará al BCE a mantener su política monetaria ultraexpansiva durante algún tiempo”, afirma Mitul Patel, responsable de tipos de interés en Henderson Global Investors.

Pese a que Draghi no lo ha reconocido públicamente, son muchos los que –al igual que Patel- piensan que el BCE ampliará su programa de compras de activos. Anthony Doyle, director de inversiones del área de renta fija minorista de M&G Investments, cree que lo hará antes de que finalice el año. “Con una inflación anual de tan sólo el 0,2% en agosto, la economía del Viejo Continente sigue rondando peligrosamente la frontera de la deflación. De hecho, el mercado no cree que la inflación de la eurozona vaya a alcanzar el objetivo del BCE al término de su horizonte de previsión. En lo referente al crecimiento, la decisión del Reino Unido de invocar el Artículo 50 será un obstáculo para el crecimiento económico, y podría suponer un lastre para la confianza de las empresas y los consumidores a corto plazo. Para respaldar la economía de la zona, el BCE se verá obligado a aplicar una política monetaria aún más expansiva”. La decepción de los inversores parece venir motivada por la poca visibilidad arrojada por Draghi.

Para David Simner, gestor de fondos de renta fija en Fidelity, algunos esperaban mayor claridad sobre cómo va a combatir el BCE la creciente escasez de bunds alemanes. En caso de que el BCE vuelva a ampliar sus compras de activos, la escasez de bonos del Tesoro alemanes aptos para la compra podría exigir la modificación de los criterios de aptitud en algún momento. El BCE acaba de superar el umbral del billón de euros en adquisiciones de deuda pública y el nuevo programa de compra de deuda corporativa ya ha alcanzado los 20.000 millones de euros desde este verano. “Las compras de deuda corporativa por parte del BCE han tirado a la baja de los diferenciales de los títulos con calificación investment grade hasta niveles mínimos y las empresas están emitiendo bonos con rendimientos negativos. Por muy irónico que parezca, toda esta liquidez proveniente del BCE no está ayudando a los diferenciales de compra-venta de los bonos corporativos y de alto rendimiento denominados en euros. Durante este año, los diferenciales de compra-venta han mantenido una tendencia al alza, encareciendo así los costes por operaciones para los inversores”, Regina Borromeo, gestora de carteras de inversión en Brandywine Global, filial de Legg Mason.

El tono de Draghi, sin embargo, podría definirse como de autocomplacencia. Eso también ha sido motivo del análisis de los expertos. ¿Qué podría significar esto para los mercados? Patrick O’Donnell, gestor de renta fija en Aberdeen, considera que la falta de urgencia seguramente signifique que los activos financieros permanecerán bajo presión y que la moneda continuará contrayéndose. “Esto hará que el trabajo del BCE sea incluso más complicado que si hubiesen extendido el programa de compras del sector público, como espera el mercado, hasta final de año”. O’Donell también es de los que piensan que el próximo movimiento que seguramente realizará la autoridad monetaria europea sea extender el programa de compras del sector público en diciembre. Aún queda por ver cuál será el impacto del Brexit sobre el crecimiento de la eurozona.

Marilyn Watson, responsable de estrategia global de renta fija basada en fundamentales de BlackRock, subraya que el BCE está anticipando un impacto adverso. “La previsión de crecimiento para 2016 se ha revisado al alza, hasta el 1,7%, pero a la baja tanto para 2017 como 2018 (hasta el 1,6%)”, recuerda. A este respecto, Cosimo Marasciulo, gestor de renta fija de Pioneer Investments, ha elaborado un cuadro en el que muestra cómo han ido cambiando las expectativas de crecimiento e inflación del BCE en los últimos tres meses (ver tabla).

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Pero... ¿qué herramientas le quedarían todavía en la mano al banco central para impulsar la economía? El experto de M&G Investments considera que existen numerosas acciones que el BCE puede poner en marcha. Cita, como ejemplo, ampliar la duración y la envergadura de las compras de activos, modificar las condiciones del programa de compras para evitar problemas de escasez y llevar los tipos de interés a terreno negativo. “En nuestra opinión, la implantación de nuevos estímulos es sólo cuestión de tiempo”.

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