Previsiones macro de las gestoras: ¿Qué esperar de la economía en 2020?


Tras un año en el que los bancos centrales a nivel global han vuelto a intervenir para dar su apoyo a los mercados, en el que se ha debatido muy seriamente sobre la posibilidad de una recesión y en el que la inflación dormida, preguntamos a las gestoras internacionales por sus perspectivas macroeconómicas para 2020. 

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Axa Investment Managers

Gilles Moëc, economista jefe del grupo:

La previsión de crecimiento mundial para 2020 es del 3,2%, pero en las economías avanzadas el pronóstico baja al 1,3%. Por tanto, esperamos que, en 2020, el PIB mundial probablemente no sea capaz de exceder su crecimiento potencial en las principales regiones económicas hasta el punto de que el escenario base para 2021 es que el crecimiento global se desacelerará hasta un cuasi-estancamiento. En España, la estimación es que la economía concluya 2019 con una expansión del 2%, mientras que el crecimiento bajaría al 1,5% en 2020 y al 1,2% en el año 2021.

No esperamos cambios en la política monetaria, durante, al menos, los tres primeros trimestres del año 2020. Esto significa que las tasas de depósito del BCE permanecerán en el territorio negativo (-0,5%) y la inflación se situará en el entorno del 2% en EE UU en 2020 mientras que en la eurozona se mantendrá sustancialmente por debajo (1,2%).

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Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia:

De cara a 2020 prevemos una desaceleración económica, pero sin entrar en recesión. En este entorno de crecimiento muy limitado y sin inflación, los tipos se mantendrán muy bajos, incluso negativos. Los inversores tendrán que ser cautelosos y estar atentos a oportunidades tácticas más que direccionales. En renta fija, buscar el rendimiento con selectividad y estrategias flexibles y diversificadas, analizando oportunidades en crédito o emergentes con preferencia por la divisa fuerte y atención a las áreas más concurridas y al riesgo de default y  liquidez. En renta variable, identificar áreas de resiliencia de ingresos y dividendos, pudiendo ver oportunidades en acciones value de calidad en Europa o en emergentes con una fuerte demanda interna. También interesante la inversión temática en megatendencias, más independientes del ciclo económico, así como la inversión ESG. Por último, conviene protegerse de posibles picos de volatilidad con estrategias alternativas líquidas poco correlacionadas con los activos tradicionales.

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Aron Pataki, gestor de BNY Mellon Global Real Return Fund (EUR):

Aunque los índices de sorpresas económicas sugieren que el crecimiento económico será menos negativo en 2020, el rally que vienen viviendo las bolsas desde los mínimos de agosto ya ha puesto en precio gran parte de las buenas noticias. Entre los riesgos están las elecciones de EE. UU., que podrían tener importantes repercusiones para los mercados, aunque es probable que perdure el cambio estructural de globalización a proteccionismo. La gran incógnita es China, responsable en gran medida del boom económico –a crédito– registrado en la última década y donde el crecimiento se desacelera, el índice de gestores de compras (PMI) del sector servicios roza mínimos de una década y el sector bancario experimenta tensiones.

Es probable que las elecciones estadounidenses dominen las tendencias de inversión. Además, las relaciones comerciales entre China y EE. UU. continuarán provocando volatilidad en el mercado, al igual que el interminable Brexit en el Reino Unido, que añade fragilidad. Por otro lado, las cuestiones medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) ganarán importancia en todo el mundo y los riesgos que conllevan tendrán cada vez más peso en las decisiones de inversión.

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Manuel Gutiérrez-Mellado, responsable del negocio institucional de BlackRock para España

Observamos un punto de inflexión en el crecimiento económico a escala mundial a medida que la flexibilización de las condiciones financieras comienza a dejarse sentir en la economía. Los catalizadores del crecimiento están cambiando, puesto que el ligero repunte seguramente estará liderado por el sector manufacturero, el gasto empresarial y los sectores sensibles a los tipos de interés, como el de vivienda. 

Creemos que los fundamentales económicos dictarán el rumbo de los mercados en 2020 y que el riesgo derivado de las tensiones comerciales resultará menor, al igual que el margen para aplicar estímulos presupuestarios o para que se produzcan sorpresas en el plano de la flexibilización monetaria. Los principales bancos centrales parecen decididos a mantener sus políticas monetarias acomodaticias, y parece probable que los tipos de interés y los rendimientos de los bonos se mantengan cerca de sus niveles mínimos

Los rendimientos se adentran en niveles más reducidos en los mercados desarrollados, lo que provoca que muchos títulos de deuda pública resulten menos efectivos a la hora de actuar como contrapeso durante episodios de ventas masivas en los mercados de renta variable.

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Mario González y Álvaro Fernández, directores de desarrollo de negocio de Capital Group para Iberia:

La tasa de crecimiento de la economía mundial se está ralentizando, y las razones para que esto ocurra son numerosas: la dañina guerra comercial entre China y Estados Unidos, la inestabilidad política en Europa, las violentas protestas en Hong Kong.

La lista continúa, y los niveles de incertidumbre son similares a los que vivimos durante la crisis financiera de 2008 y 2009. Sin embargo, también existen razones similares, pero de sentido contrario, que permiten mantener un cierto optimismo prudente de cara a al próximo año, 2020.

Entre los principales catalizadores del cambio destacan la posibilidad de un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos (aunque sea de carácter limitado), un acuerdo sobre el Brexit (sea del signo que sea), y la recuperación de los niveles normales de actividad manufacturera, ya que las compañías podrían volver a invertir de nuevo si se redujera el nivel de incertidumbre.

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Stefan Kreuzkamp, director de Inversiones de DWS:

2019 está a las puertas de convertirse en uno de los mejores años para los inversores. No obstante, es poco probable que los mercados mantengan su impulso actual en 2020. Desde DWS esperamos que el crecimiento económico mundial se mantenga estable en un 3,1 por ciento, del 0,9% para la eurozona, del 1,6% para los EE.UU. y del 5,8% para la economía china. 

En este entorno, aunque el crecimiento será significativamente más débil en algunas regiones, no esperamos una recesión global. La buena noticia es que actualmente no existen excesos identificables que puedan desencadenar una caída de la economía o de los mercados financieros. Sin embargo, la disminución de la rentabilidad de las empresas podría plantear un riesgo. Además, es muy difícil predecir cómo se desarrollará el conflicto comercial entre China y EE.UU. Sólo un tweet del Presidente de EE.UU., Donald Trump, podría poner fin de repente al actual periodo de relativa calma y hacer que los mercados caigan en picado.

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Wen-Wen Lindroth, estratega jefe de Inversiones:

Si bien los riesgos geopolíticos que dominaron la actualidad en 2019 (como la guerra comercial) han remitido algo, aún siguen siendo los riesgos de acontecimientos extremos más importantes de cara a 2020. Si esta frágil calma persiste, deberíamos ver un aterrizaje suave en el crecimiento del PIB mundial. La oleada sincronizada de políticas expansivas de los bancos centrales en 2019, más el impulso a la confianza de los consumidores derivado de la fortaleza del empleo, deberían ser suficientes para evitar por ahora una recesión mundial en las grandes economías. Sin embargo, persisten algunas áreas problemáticas, sobre todo en el sector manufacturero e industrial. Creemos que la inflación volverá a hacer acto de presencia en 2020 a medida que las presiones salariales aumenten (en un contexto de bajas tasas de desempleo) y los aranceles tiren al alza de los costes de producción, o bien porque su retirada desencadene un fuerte repunte del crecimiento.

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James Ashley, economista jefe para GSAM EMEA:

En Goldman Sachs Asset Management esperamos que el crecimiento global se recupere y pase de un 3,1% en 2019 a un 3,4% en 2020, impulsado por unas condiciones financieras más favorables y el final de la escalada en las tensiones comerciales. Aunque los riesgos cíclicos han aumentado, creemos que una recesión en 2020 es poco probable.

Respecto a la inflación, pensamos que continuará la tendencia alcista apoyada en el crecimiento gradual de los salarios y la presión derivada de los aranceles comerciales, aunque no creemos que la Fed vaya a variar el rumbo de sus políticas. Una inflación por debajo del objetivo sigue siendo denominador común en Europa y Japón, donde es posible que sean necesarias medidas de apoyo fiscal y monetario.

En renta variable esperamos rentabilidades moderadas y valoraciones elevadas, con los bancos centrales manteniendo su postura de laissez-faire. En Europa preferimos un enfoque bottom-up para identificar aquellas compañías con mayor crecimiento de beneficios, margen de rentabilidad e ingresos globales.

Creemos que la volatilidad media se mantendrá estable en 2020, aunque la incertidumbre alrededor de la guerra comercial y las elecciones en Estados Unidos podrían llevar a crisis episódicas.

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John Greenwood, economista jefe de Invesco:

Pensamos que el ciclo económico expansivo se mantendrá a nivel global en 2020, aunque a un ritmo menor que en los últimos años. En Estados Unidos, hay ciertos indicadores que han dado muestras de un cierto agotamiento, aunque la fortaleza del consumo y la expansión del mercado inmobiliario seguirán apoyando la expansión. En todo caso, creo que se mantendrá la incertidumbre sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Aunque la Administración Trump puede verse tentada de declararse victorioso en un año electoral, creo que esa tregua sería en todo caso temporal con todos los temas que hay sobre la mesa. 

En Europa, una región asolada por los tipos de interés negativos, la debilidad del crecimiento monetario y la incertidumbre que rodea al Brexit probablemente provocará un año más de bajo crecimiento. Los anteriores programas de estímulo no han dado los resultados esperados y no creo que las nuevas medidas cambien esto, ya que el BCE aplicará de nuevo la misma metodología.

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Lucía Gutiérrez-Mellado, directora de Estrategia de JP Morgan Asset Management para España y Portugal:

En el último año hemos vivido en un tira y afloja entre conflicto político y los datos macroeconómicos. Hemos visto la intensificación de la guerra comercial entre EEUU Y China y la amenaza de un Brexit sin acuerdo provocando incertidumbre y dudas sobre el crecimiento económico. Reconocemos los riesgos existentes pero seguimos siendo constructivos con nuestras perspectivas para 2020

A principios de año veremos un crecimiento discreto como el que hemos experimentado en 2019, pero de cara a la segunda mitad esperamos un repunte del crecimiento fundamentado en varios motivos: el sector privado va a continuar demostrando signos de fortaleza y continuará siendo uno de los motores de crecimiento; esperamos una relajación de las tensiones comerciales, lo que debería ayudar a la confianza empresarial y por último seguimos pensando que los bancos centrales con sus políticas ayudarán al crecimiento.

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Ken Leech, gestor del Legg Mason Western Asset Macro Opportunities Bond:

En nuestra opinión, el año que viene el crecimiento mundial se caracterizará por una menor ralentización. La actual solidez del consumo a escala mundial y el ingente volumen de estímulo monetario proporcionado por los bancos centrales tanto en mercados desarrollados como en emergentes siguen pareciéndonos factores alentadores. El efecto combinado de estas dos fuerzas debería poner punto final a los riesgos de caída para el crecimiento a medida que nos acercamos a 2020.

Resulta probable que este contexto macroeconómico, junto con unos fundamentales crediticios razonablemente sólidos, siga ofreciendo un férreo apoyo técnico a los bonos corporativos. El mercado de deuda estadounidense con grado de inversión sigue constituyendo un destino atractivo para los inversores a escala mundial debido a su tamaño, su liquidez y sus interesantes rendimientos en comparación con el Reino Unido, Europa y Japón. Dado que la inflación está descendiendo en muchos países emergentes, también creemos que los rendimientos reales de la deuda emergente resultan interesantes y presentan margen de compresión.

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Jim Leaviss, jefe de renta fija de M&G:

Entraremos en 2020 con un descenso de los catalizadores que han propiciado la caída de las TIR de la deuda, y uno en concreto —la austeridad— posiblemente convertido en un obstáculo, con subidas potencialmente considerables del endeudamiento público en el horizonte. Otro aspecto importante es que nuestras valoraciones de partida para los activos libres de riesgo son poco atractivas: la mayoría de los bonos soberanos de mercados desarrollados cotizan en TIR reales negativas

Por ello finalizamos 2019 con una perspectiva de infraponderación de la deuda soberana, con la expectativa de que sus TIR subirán el año que viene.

Está claro que existen considerables fragilidades económicas y sociales en el sistema global, capaces de desencadenar nuevas medidas de los bancos centrales —tanto tradicionales (recortes de tipos) como extraordinarias (recortes de tipos hasta niveles negativos y más QE)– y una nueva huida de los inversores hacia valores de calidad. Aún vivimos bajo la larga sombra de la crisis financiera global, y con más endeudamiento a nivel mundial que en 2007, las propias subidas de las TIR de la deuda podrían desencadenar la nueva gran recesión.

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David Lafferty, jefe de estrategia de mercado (Natixis IM):

Hay que valorar dos claves. Por un lado, dos de las mayores incertidumbres de 2019, el Brexit y la guerra comercial, empiezan a entrar en vías de solución. Por otra parte, la política monetaria ultra acomodaticia ha terminado resultando paradójica: se ha evitado el peor escenario temido, pero, al mismo tiempo, no ha logrado generar un crecimiento sustancial.

El resultado de estas dinámicas es que no vamos a ver un crecimiento espectacular ni en EE.UU. ni en Europa, pero sí, cierta estabilidad. El crecimiento de la economía americana se situará alrededor del 2%, ya que tanto el empleo como los salarios permanecen sólidos. En Europa, anticipamos una expansión del 1%; aunque habrá algunos países, como España, que podrían debilitarse, no será como para preocuparse. ¿Hay riesgo de entrar en recesión? Por supuesto, le damos una probabilidad del 25% al 30% en EE UU, pero no es nuestro escenario base.

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Sebastien Galy, estratega senior de mercados en Nordea AM:

En EE. UU. lo más probable es que la Reserva Federal opte por llevar a cabo un ciclo completo de relajación monetaria, en lugar de un ajuste de mediados de ciclo. Actualmente, el mercado descuenta un recorte de 71 puntos básicos en el tipo de los fondos de la Fed antes de finales de 2020. Lo más probable es que veamos un recorte de tipos en diciembre y que, para mediados de 2020, los tipos de la Fed haya descendido en torno a 50 puntos básicos. 

En Europa, esperamos que el perfil de crecimiento e inflación se mantenga en niveles muy anémicos y mejore en el segundo semestre de 2020, liderado por la recuperación de Alemania, España, Italia y Grecia. La periferia de Europa debería beneficiarse considerablemente del aplanamiento que han registrado y siguen registrando las curvas de los tipos de la deuda pública. 

Mercados emergentes: antes de que termine el segundo semestre de 2020, la economía china habrá iniciado un repunte, pero la recuperación debería ser moderada, ya que se verá lastrada por la debilidad de los balances de los bancos y el elevado apalancamiento (la deuda total ascendía al 280% del PIB a finales del año 2018).

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Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM:

Esperamos que el crecimiento en la era Eurozona se estabilice en 0,9%, siendo mejor la segunda parte del año. Así que su diferencial de crecimiento con EEUU va a ser menor, al igual que el de tipos de interés, siendo probable que el dólar se debilite. De hecho la sorpresa puede ser Europa, única región con posible expansión fiscal en 2020.  El crédito bancario está en máximos de 15 años y los indicadores de demanda doméstica son bastante sólidos. Observamos crecimiento del empleo y salarios y boom de la construcción, incluso en Alemania.  Además las expectativas de los inversores son muy negativas para Europa y demasiado positivas para EEUU y hay que tener en cuenta que en EEUU las acciones cotizan a 18 veces beneficios esperados mientras en Europa a 13 veces -12 en Reino Unido- y 14 en emergentes, es decir muy por debajo. 

Respecto a España, la nueva coalición de izquierda puede que no sea capaz de hacer mucho, lo que probablemente implica buenas noticias, pues la economía lo está haciendo bien, con rentabilidad por dividendo cercana al 5% y PER 12, con potencial. Hay que esperar, pero el riesgo político siempre se exagera.  Incluso puede ser buena oportunidad de compra. De todas formas nuestro análisis no es a nivel de país sino de compañías.

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Fabiana Fedeli, responsable global de Fundamental Equities de Robeco:

El ciclo económico global se prolongará un poco más en 2020. Cada vez son más los signos que apuntan a que los PMI manufactureros no solo se están estabilizando, sino que continuarán mejorando, y a que las condiciones financieras seguirán siendo favorables. El motivo principal es la continuidad de las políticas monetarias flexibles de los bancos centrales de todo el mundo. No va a producirse un Brexit duro. Tampoco habrá un acuerdo comercial integral, pero cualquier versión parcial del mismo bastará para restablecer parte de la confianza de las empresas y, consiguientemente, sus inversiones de capital. 

Nuestro supuesto principal –en el que no hay Brexit duro y EE.UU. y China llegan a acuerdos comerciales parciales que bastan para restablecer cierta confianza entre las empresas, que aumentan sus inversiones de capital y sus beneficios– hace que la renta variable de fuera de Estados Unidos resulte atractiva. También hace interesante un cambio de posicionamiento hacia el value.

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Johanna Kyrklund, directora de inversiones y Multiactivos de Schroders:

La última fase del ciclo económico suele ser problemática para la renta variable porque las empresas ven aumentar al mismo tiempo sus costes y los costes de los préstamos. Normalmente, los bancos centrales suelen necesitar mantener altos los tipos de interés para contrarrestar los efectos del aumento de la inflación. Además, los costes laborales aumentan a medida que disminuye el desempleo. 

Sin embargo, la situación actual es diferente, ya que la falta de inflación ha permitido a los bancos centrales recortar los tipos más rápidamente para apoyar el crecimiento. Esto ha beneficiado a la renta variable, a pesar de que los beneficios empresariales han decepcionado en gran medida. 

Pensamos que las expectativas del mercado para EE.UU. pueden ser optimistas, ya que los márgenes de beneficio probablemente se vean erosionados por el aumento de los costes. Sin embargo, hay potencial para que los beneficios superen las expectativas en el resto del mundo. 

En el mercado de bonos, pensamos que los bonos soberanos son una cobertura potencialmente atractiva en una cartera de activos múltiples. Una desaceleración económica suele ser perjudicial para los beneficios de las empresas, sin embargo, los bonos del Estado tienden a dar mejores rendimientos. Estamos a favor de la deuda pública estadounidense. De hecho, el bono del Tesoro estadounidense a 10 años rinde actualmente el 1,78%, frente al -0,35% del Bund alemán.

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Álvaro Cabeza, responsable de desarrollo de negocio en Iberia:

Si bien continúa el reto para los inversores que supone un crecimiento lento y un rendimiento bajo, hay cinco posibles acontecimientos adicionales en 2020 que podrían afectar a los mercados. Los potenciales escenarios son: acuerdo global entre EE. UU. y China sobre comercio; resultados electorales inesperados en EE.UU.; estímulo fiscal de la UE; catástrofe climática; y conflicto en Oriente Medio. 

Estos acontecimientos podrían suponer un impulso para la renta variable emergente y de la UE, una infraponderación de las acciones estadounidense, avances en los enfoques de los inversores sobre la sostenibilidad, así como una apreciación de las acciones de las empresas del sector del petróleo. Consideramos que la reducción de los riesgos geopolíticos, la estabilización del crecimiento económico en China y una política monetaria más flexible podrían impulsar una aceleración del crecimiento mundial.

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