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Preliminares 2013: Deuda venezolana denominada en dólares


Los bonos basura denominados en dólares alcanzaron la semana anterior rendimientos considerados mínimos históricos. Al comienzo del 2012 estos papeles rendían, en promedio 8,2%, y de manera errática fueron cediendo rendimientos a lo largo del año y cerraran en el orden del 6%.

Venezuela que siempre fue uno de los patitos feos de la familia de bonos basura, fue acortando su brecha de rendimiento con respecto al resto de estos papeles, alimentando un rally por orden del 30% para el cierre del 2012.

Sin embargo, en el año que comienza, donde las tasas denominadas en dólares no tienen mayor espacio para seguirse comprimiendo y donde cualquier mejora de la economía de los EE.UU. podría dar comienzo a una tímida subida de las tasas de interés, la componente internacional de la subida de precios de la deuda venezolana se va quedando sin gasolina.

Salvo la crisis política internacional, no predecible en este momento, los precios dela deuda venezolana seguirán el curso que dicte la dinámica política local.

Al cierre del 2012 no hay mayor certidumbre sobre cómo y cuando se comenzará a atacar un déficit fiscal que luce grande, pero que es manejable a través de un cocktail de devaluación del cambio oficial, reducción del gasto público, restricción de la oferta de dólares preferenciales, apertura de un mercado paralelo de divisas y algo de endeudamiento externo.

El único detalle es que un trago tan amargo no debe ser implantado en el medio de una transición política, por lo que habrá un período no menor a tres meses en que no se verán medidas concretas para atacar el problema fiscal.

Los inversionistas que ya han descontado en los precios de la deuda venezolana denominada en dólares buena parte del impacto de la transición política, necesitarán concreción en lo económico antes de seguir dando fuelle a los precios.

La primera encrucijada del 2013, en lo que a la deuda venezolana denominada en dólares compete, la marcará la ocurrencia o no, en enero 10, de la toma de posesión presidencial y su impacto en la implantación de un ajuste económico. Si se opta por una prolongación del status existente actualmente, debería producirse una modesta corrección de precios. Una baja liquidez de estos títulos reflejada en un aumento del spread (diferencial entre el precio al que compran y venden los intermediarios o market makers) y movimientos rápidos alimentados por rumores y fugas de información de los actores políticos, caracterizarían al mercado en el corto plazo.

Si se opta por una nueva elección presidencial, de nuevo el cómo y el cuándo de la elección y de la implantación del paquete de ajustes definirán la evolución de los precios.

En todo caso, 2013 será un año movido para la renta fija con discreto potencial de ganancias hasta que se clarifique la dimensión política de la deuda venezolana.

Un feliz 2013 para nuestro lectores y relacionados. ARCA les invita a seguir recorriendo juntos la gran aventura de la renta fija.