¿Por qué nos empeñamos en encasillar a los gestores?


Hay tantos fondos de inversión de renta variable que confieso que siento cierto alivio cuando un analista de fondos en cuya opinión confío critica un fondo, pienso “uno menos, tachado”. Sin embargo, la mayoría de analistas para calificarlos necesitan clasificarlos, y encasillan a los gestores como si se trataran de libros en una biblioteca: poesía, novela de aventura, ciencia ficción, infantiles, autoayuda… Inventan todo tipo de estilos de inversión – growth, value, blend, growth a precio razonable, activistas, small cap, larg cap, oportunista, absolute return, special situations, global macro, de alto o bajo traking error, verdes, amarillos etc. – donde colocar al gestor de turno en su afán de no mezclar peras con manzanas. Justifican su obsesión por encasillar en que es la forma de poder comparar a los gestores entre sí y de distinguir entre el mérito del gestor o la suerte de haber estado en el estilo correcto. Defienden que es difícil mantener a un gestor en todos los entornos de mercado porque unas veces triunfa un estilo y otras el contrario. Me resulta muy útil que nos digan qué fondos les gustan y les disgustan, sin embargo, de nada nos sirve si su veredicto está en función de la casilla en la que los coloquen. Nos complican el trabajo con ello, pues, ya no sólo hay que identificar a los mejores gestores y seguirlos, sino también hay que saber cuándo comprarlos y hacer asset allocation de “estilos”.

 

Para Auden la mejor manera de reducir errores en un poema es incluyendo todo tipo de personajes, tendría que incluir un hijo único de espíritu sensible, un ama de casa con sentido practico, un lógico, un monje, un bufón, uno odiado por todos, un sargento… De igual manera yo busco un gestor que tenga todos los estilos: que sea de renta variable, de liquidez, hedge fund, top down, botton up, de determinados sectores, de grandes y pequeñas compañías, trader, oportunista, de oro… que no esté esclavizado por un estilo del que no puede salir y escoja lo que quiera ser en cada momento sin estar obligado a serlo.

 

Busco gestores rebeldes que no se dejen encasillar, que sean value porque les guste comprar con margen de seguridad y growth porque inviertan en compañías cuyo modelo de negocio y ventajas competitivas les aporte altos crecimientos, que sean small cap y large cap porque no les importe el tamaño de las compañías sino la calidad y el recorrido que tienen, que sean gestores de oro cuando les preocupe la inflación o la imprimación de dinero y de liquidez cuando no encuentren buenas ideas a buenos precios, que inviertan en empresas en special situations y de alta rentabilidad por dividendos si el mercado castiga injustamente a unas u otras, que sean oportunistas e inversores a largo plazo porque el mercado siempre está a su servicio, que sean stock picker porque compran empresas no papeles sin por ello renunciar a detectar y evitar las burbujas macro…

 

No creo que se pueda predecir el futuro, las incertidumbres son parte del mercado, no busco gurús, busco inversores que en su afán por encontrar oportunidades y evitar riesgos puedan ser todos esos en diferentes periodos y momentos de mercados, evitando así tener que sacar la bola de cristal que me diga cuál es el siguiente “estilo” que triunfará.

 

Os confieso que si anotara los nombres de todos los gestores que sigo la lista ocuparía varias páginas. Pero cuando trato de pensar en cuántos gestores no soy capaz de encasillar me encuentro con una lista de no más de 30, de ellos sólo dos son españoles, a los que añadiría la aparición de tres o cuatro promesas muy ilusionantes.

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