¿Por qué no seguir buscando rentabilidad en Europa?


 

Muy pocas veces se ha escrito un artículo sobre el panorama de renta variable europeo que pareciera más peligroso que el de ahora. Actualmente, los inversores están preocupados por toda una serie de problemas que pueden resumirse en la crisis de deuda soberana europea. La verdad del asunto es que el problema es sí es más complejo, pero cuando se descompone en partes quizás es un poco más fácil de entender.

 

La base es una crisis bancaria sin resolver desde 2008. El fracaso a la hora de recapitalizar adecuadamente los bancos y reducir el apalancamiento de sus balances está provocando que ahora exista una falta de confianza crónica en las finanzas de los gobiernos. En pocas palabras, si los bancos necesitan ser salvados de nuevo, ¿podrán los gobiernos salvarlos? ¿Y quién salvará a los gobiernos?

 

En los mercados de renta variable europeos existe una clara diferencia en este momento entre las compañías financieras y las no financieras. Creemos que los problemas a los que se enfrenta el sector financiero son demasiado arriesgados para invertir en los valores de renta variable del sector. Afortunadamente no tenemos que hacerlo, y podemos centrar nuestra atención en el resto del mercado donde vemos oportunidades atractivas.

 

Si la valoración fuera lo único importante, estas acciones ya habrían dejado de caer. Siendo realistas con las perspectivas de beneficios para 2012 y más allá, estamos más que contentos de ser compradores. A corto plazo es casi imposible saber por dónde apostar. Las acciones podrían caer más.  Pero aunque actualmente estamos teniendo repetidas oportunidades para comprar barato, esto no durará para siempre. Muy pocos inversores se adentraron en el mercado en los mínimos de marzo de 2009, esperando quizás una bajada incluso mayor de los precios más tarde.

 

Los inversores tienen que tomar la decisión entre comprar cuando el miedo es alto o aceptar la escasa rentabilidad del cash y de los bonos del estado durante muchos años como “recompensa” por la seguridad. Una difícil elección, pero lucrativa para aquellos que acierten. El miedo y la negatividad están en ascenso hasta el punto de que se ignoran las buenas noticias. Los tipos de interés están bajos y permanecerán así.  Las empresas están sanas y las valoraciones mucho más baratas que antes de la última caída.

 

Finalmente los inversores están nerviosos y no están satisfechos, una señal de que gran parte de las malas noticias está ya reflejada en los precios. Habida cuenta de este panorama…parece que hay suficientes razones para volver a Europa y una adecuada y rigurosa selección de compañías se muestra una vez más como el mejor camino para ello.

 

Paul Casson es gestor del fondo Henderson Pan European Alpha Fund.

 

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