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Por qué los ETF no son el diablo que distorsionan los mercados


En la era de la post verdad, en el que se dan como ciertas afirmaciones sin ningún tipo de base científica, conviene informarse adecuadamente sobre cuáles son los hechos y cuál la realidad. Esto es algo que afecta incluso a una industria tan escrutada como la de gestión de activos, donde a veces se pueden escuchar aseveraciones directamente falsas. Una de las que se han podido oír recientemente afecta directamente a los ETF. Tal vez por el desconocimiento que todavía existe sobre estos productos o por interesados ataques que, en ocasiones, reciben estos productos, los fondos cotizados han sido acusados de ser los responsables de las fuertes caídas registradas por los mercados de renta variable en el mes de febrero, concretamente por los repuntes en la volatilidad registrados en Wall Street.

La realidad, sin embargo, es bien distinta. Son los propios hechos y los datos objetivos los que desmontan estas acusaciones. El más evidente: por cada dólar que se negocia en renta variable en Estados Unidos a través de vehículos de gestión indexada (tanto ETF como fondos indexados) se negocian 22 dólares en estrategias de gestión activa. Esto significa que los productos de gestión pasiva representan una porción muy pequeña del universo invertible. En términos absolutos, actualmente hay 4,8 billones de dólares en la industria de ETF. Si lo comparamos con los 70 billones que existen en renta variable o los 100 billones de dólares que hay en renta fija, queda claro que, a día de hoy, los ETF y los fondos indexados representan una parte ínfima. Esa es la verdad.

“Actualmente, los activos indexados representan un 10,3% de los activos globales de acciones y bonos. De ese porcentaje, el 8,2% corresponde a los fondos indexados y el 2,1% a los ETF. Se trata de un porcentaje muy alejado del 21% que supone la gestión activa y del 68% flotante en acciones y bonos. En renta variable americana, los fondos cotizados suponen un 7% del volumen total invertible, mientras que en renta fija americana hay 800.000 millones de dólares en ETF, lo que equivale al 0,8% del total. En Europa sucede lo mismo”, subraya Aitor Jauregui. Tal y como explica el responsable de negocio de BlackRock para España, Portugal y Andorra, de todo lo que se negocia en renta variable americana, las creaciones y reembolsos vía ETF representan de media un 4,32% del volumen, lo cual es muy poco.

“Incluso en momentos de volatilidad fue menor (concretamente un 3,86%), lo que significa que la liquidez del mercado secundario, que es intercambio de participaciones existentes, absorbió toda esa demanda y la oferta que había en el mercado. Si piensas que el ETF está distorsionando el mercado es porque tienes la creencia de que esa destrucción o creación de participaciones es mayor ya que, de lo contrario, no afectaría. Si los ETF representasen el 70% del mercado podría entender el argumento de que el producto podría estar distorsionando los precios, pero cuando la gestión indexada ni siquiera representa el 10%, ese argumento no tiene mucho fundamento”, afirma.

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Para demostrar su teoría, Jauregui se apoya en lo sucedido en la primera semana de febrero, cuando los mercados corrigieron. “Entre el 5 y el 9 de febrero, una semana de ventas, se negoció más de un billón de dólares en ETF en Estados Unidos. De esa cantidad, los reembolsos netos en ETF fueron únicamente de 30.000 millones de dólares, es decir, un 3%. Esas creaciones o reembolsos representaron un 3,86% de todo lo que se negoció esa semana, cuando la media de esas creaciones o reembolsos está en el 4,32%. Es muy destacable todo lo negociado esos días vía ETF y el excelente comportamiento que están teniendo estos productos en momentos de volatilidad, no solo por lo que representan en negociación, sino porque también están cumpliendo con uno de los objetivos para los que fueron diseñados: dotar de liquidez a un mercado que en algunos momentos puede estar estresado, sin olvidar una de sus principales bondades: su simplicidad operativa”.

En la práctica, a un gestor que quiera deshacer posiciones en un mercado estresado, el producto le facilita el hacerlo vendiendo un ticker, en lugar de tener que verse abocado a negociar con 40 brokers la venta de 40 bonos. “Esto es muy evidente en high yield, donde la negociación vía ETF sólo repunta en momentos de estrés. Si analizamos cuánto se negocia al día vía ETF en high yield en el mundo, representa un 12% del volumen diario en la clase de activo. Esto evidencia que, aunque los ETF de deuda de alto rendimiento sólo representan un 3% del patrimonio total invertible en high yield , son una fuente importante de la liquidez del vehículo y, por lo tanto, la distorsión en los precios es ínfima”, concluye Jauregui.

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