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Por qué los ETF de renta fija van a doblar su tamaño en cinco años


La industria de ETF va camino de un año de fuerte crecimiento de activos. A nivel global, estos productos de gestión indexada han registrado 463.000 millones de dólares en captaciones netas. De ese volumen, el 50% se ha ido a fondos cotizados de renta fija, un 45% a productos de renta variable y el 5% restante a estrategias de materias primas. Por tanto, la tendencia más interesante en el mundo de los ETF han pasado a ser los productos de renta fija, ya que por primera vez en la historia, los productos de bonos van a superar en captaciones a los de renta variable.

El patrimonio global gestionado por la industria de ETF ha superado ya los seis billones de dólares. Alcanza concretamente los 6,1 billones. De ellos, 1,1 billones están en ETF de renta fija. De ese patrimonio, el 44% está gestionado por BlackRock, que se está posicionando como el principal actor en el negocio de los ETF de renta fija, habiendo captado el 49% de las entradas netas en los 11 primeros meses del año. Entre enero y noviembre de 2019,  el 67% de las captaciones netas registradas por iShares en Europa (52.000 millones de dólares) ha ido a productos de renta fija. Las perspectivas de la gestora apuntan a que en 2024 los ETF de renta fija gestionarán el doble: dos billones.

Eso significaría que, si a los fondos cotizados que replican índices de bonos les ha costado 10 años alcanzar el billón de dólares, les llevará la mitad de tiempo (cinco años) sumar otro. Según Aitor Jauregui, responsable de BlackRock para España, Portugal y Andorra, estas perspectivas se fundamentan en cuatro grandes tendencias a largo plazo:

1. Evolución en la manera de los inversores de construir sus carteras: en el pasado, la inversión en renta fija era considerado como algo binario: o comprabas el bono en directo o el fondo de gestión activa. “Ahora el ETF permite construir carteras más diversificadas, con comisiones de gestión más reducidas. La rentabilidad de una cartera está determinada por cuatro componentes: asset allocation, sesgos factoriales estratégicos (momento de sobreponderar value, size, momentum…), selección de valores y market timing. Los estudios dicen que los dos primeros determinan más del 90% de la rentabilidad a largo plazo, lo que está haciendo que el inversor centre cada vez más el proceso de inversión en esos componentes.

Hoy hay más carteras que se construyen con exposiciones indexadas de bajo coste, con factores de estilo y con estrategias que generan alfa. Es algo que ha venido para quedarse”, afirma.

2. Adopción de los ETF de renta fija por parte de inversores institucionales. Según Jauregui, “cada vez hay más gestores de renta fija en directo utilizando activamente los ETF. También más compañías de seguros que cuentan con vehículos con estructuras jurídicas que les permiten machear flujos; fondos de pensiones que recurren a la indexación como parte core de las carteras… También hay que tener en cuenta que el ecosistema de banca privada a raíz de MiFID II está favoreciendo el uso de los ETF y fondos indexados de renta fija. En el caso de los ETFs, cada vez hay más información disponible para conocer cuánto se negocia en mercados secundarios, cada vez hay más agentes proveyendo liquidez y compitiendo en precio, lo que permite reducir las horquillas”.

3. Modernización del mercado de bonos. “Los ETF se han convertido en una fuente adicional para tener exposición a renta fija. La negociación electrónica prevalece en deuda pública, pero está creciendo en crédito y mercados emergentes. Las estructuras UCITS se negocian globalmente. Cada vez más los inversores latinoamericanos y asiáticos invierten en productos UCITS por sus ventajas fiscales. UCITS se ha convertido en una plataforma global, lo que ha hecho que la negociación, liquidez y volúmenes de liquidez sean mayores”, señala el responsable de BlackRock para España, Portugal y Andorra.

4. Innovación constante a nivel de producto. Los proveedores de ETF están aumentando su gama. Los productos que invierten teniendo en cuenta criterios sociales, medioambientales y de buen gobierno corporativo son un ejemplo de cómo las gestoras se están reforzando en aquellas áreas donde aprecian interés y demanda. “Cada vez los clientes buscan un mayor alineamiento de sus convicciones personales con sus inversiones, lo que ha permitido que la industria lance productos primero de exclusión, luego estrategias best in class y ahora estrategias de impacto. Estamos identificando por parte del cliente final una mayor demanda para incorporar estas estrategias en sus carteras como componente estratégico. También destaca el lanzamiento de ETF para cubrir el riesgo de tipos, de duración, de divisas…”, concluye Jauregui.

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