Por qué la evolución del mercado laboral de Japón va a ser clave para la renta variable nipona en 2018


Aparentemente, poco han cambiado las tesis de inversión en renta variable japonesa con la llegada de 2018: los expertos coinciden en que el mercado sigue presentando potencial alcista, las reformas siguen en marcha y en que el Banco de Japón seguirá manteniendo su agresiva política monetaria acomodaticia. Sin embargo, la foto no es fija, y los inversores deberían prestar atención a los nuevos matices. Este es el mensaje que lanzan desde Schroders el gestor Kaz Toyoda y el especialista en carteras de clientes Nathan Gibbs.

De hecho, ambos expertos anticipan que, de todos los estímulos cualitativos y cuantitativos que ha aplicado el BoJ en los últimos años, probablemente el control de la curva del bono nipón a diez años – para que cotice cerca del límite del 0%- sea el que tenga fecha de caducidad más temprana. "Probablemente sea el primer cambio en la política monetaria, quizá pudiera producirse a finales de 2018 o en 2019", afirma Gibbs.

Mercado laboral, marcador de tendencias

Para el experto, una de las grandes asignaturas pendientes en este 2018 es el crecimiento salarial, que sigue siendo muy lento… especialmente si se tiene en cuenta que la tasa del paro está cerca del 2%, un nivel inédito desde finales de los ochenta. No es la única particularidad que presenta el mercado laboral nipón. Por ejemplo, a pesar de que Japón cuenta con la población más envejecida del mundo, gracias a la incorporación de la mujer al mercado laboral y a la importación de mano de obra extranjera (trabajadores temporales necesitados, por ejemplo, para la construcción de las instalaciones de Tokio 2020) se ha conseguido incrementar la tasa de población activa en los últimos años. Esto explica que, a pesar de estar al borde de pleno empleo, hoy en día por cada solicitante de empleo en Japón hay 1,6 puestos de trabajo disponibles.

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Estas particularidades son muy importantes, ya que la expectativa de Schroders es que en algún momento el crecimiento de los sueldos se acelerará, y tendrá impacto sobre la inflación. Gibbs y Toyoda afirman que ya detectan este cambio entre las empresas con las que se reúne Schroders para tomar decisiones de inversión : "Cada vez escuchamos más comentarios por parte de las compañías sobre qué deberían pagar a sus trabajadores, particularmente a los temporales y a los que están a media jornada", explica Gibbs.

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Toyoda considera que, de aquí en adelante, “las empresas niponas van a tener que lidiar con la situación del mercado laboral, van a tener que atajar la escasez de mano de obra; hemos detectado que, para atajar el problema, muchas están tratando de incrementar su capex y de invertir más en tecnología para mejorar su productividad”. “Pensamos que esta tendencia va a ser un catalizador para seguir impulsando al retorno sobre las inversiones (ROE)", declara el gestor. Debido a esta constatación, Toyoda declara tener una visión alcista sobre las empresas especializadas en el desarrollo de servicios tecnológicos y en compañías orientadas al incremento del capex.

Valoraciones

La trayectoria de los beneficios es la pieza restante para completar el rompecabezas de previsiones para el siguiente año fiscal. El equipo aporta dos gráficos muy ilustrativos. En el de la derecha, se puede observar que el beneficio por acción (BPA) del Topix ha encadenado máximos en los ejercicios fiscales de 2015 y 2016, y la expectativa es que esta tendencia siga al alza al menos hasta 2019.

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La gran novedad en el contexto actual es que ambos expertos esperan que “este año se produzca un ajuste operativo” entre las empresas niponas, de manera que se empiece a ver de una forma más evidente “el crecimiento de los ingresos y un poco de poder de fijación de precios”, indica Gibbs. Según el experto, los inversores deberían esperar “que en los próximos dos trimestres se publiquen mejores datos sobre beneficios, que llevarán a su vez a revisiones al alza en las previsiones de beneficios corporativos que manejan los analistas”. Esta estimación es importante porque, según explica Gibbs, “significa que no estamos viendo un máximo en la expansión de múltiplos, sino que hay crecimiento subyacente”.

Al mismo tiempo, el dúo de expertos considera que la valoración – medida por el PER- de la renta variable nipona sigue siendo más barata en términos relativos, especialmente si se la compara con las valoraciones de mercados como Estados Unidos. De hecho, Gibbs constata que, a finales de 2017, la bolsa nipona incluso se abarató un poco. “Hace 20 años dedicábamos mucho tiempo a tratar de entender por qué las valoraciones niponas estaban tan altas, y ahora lo dedicamos a intentar comprender por qué los PER están más bajos. Francamente, nos resulta más difícil lo segundo”, afirma el especialista.

Para el equipo de renta variable nipona de Schroders, actualmente los sectores más sobrevalorados del mercado son energía – aunque indican que su tamaño es muy pequeño-, salud y consumo básico. En cambio, consideran que están infravalorados los sectores de finanzas, telecomunicaciones, real estate, utilities, consumo discrecional, industriales y tecnología.

Posicionamiento

Kaz Toyoda asumió en 2016 la gestión del Schroder ISF Japanese Equity y el Schroder ISF Japanese Opportunities, ambos calificados como Blockbuster Funds People. Desde que está al frente de ambos productos, el gestor ha tomado la decisión de concentrar más el número de valores presentes en cada una de las carteras, seleccionando las que considera que son las mejores ideas de su equipo de analistas. Como fruto de esta decisión, ha conseguido incrementar el active share de ambos productos y mejorar su perfil de rentabilidad, con espectaculares resultados en 2017.

Actualmente, las preferencias de Toyoda se centran en sectores que considera que se beneficiarán de la demanda de automatización e incremento del capex. Así, sobrepondera a proveedores de piezas de automoción en cartera (Bridgestone, Isuzu) y fabricantes de automatización de alta calidad y con competencia global, como Mitshubishi Electric. Asimismo, tiene en cartera algunos valores del sector farmacéutico y de telecomunicaciones, pues piensa que, aunque se traten de negocios defensivos y maduros, ofrecen estabilidad y visibilidad en sus beneficios corporativos. En cambio, infrapondera utilities, consumo básico y bancos regionales, en el primer caso por considerar que el margen de crecimiento es limitado y en los otros, por presentar un sesgo excesivamente doméstico.

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