Por qué la demanda de China no impulsa los precios del oro… todavía


El Año Nuevo Chino es un evento clave para el mercado del oro global. Rivaliza con el festival indio de Diwali celebrado a finales de otoño que también supone un pico para la demanda del consumidor. China, que desde 2007 es el principal productor de oro, logró en 2013 el título de mayor consumidor, quitándoselo de las manos a una India afectada por los ataques del gobierno sobre las importaciones de oro.

Pero entonces, si la segunda mayor economía mundial no para de comprar oro, ¿por qué el metal amarillo terminó 2013 con la peor caída anual en treinta años?

Según la consultora de metales preciosos GFMS Thomson Reuters, el pasado año se produjo el mayor movimiento de oro en valor de la historia a medida que las ventas occidentales eran absorbidas por los compradores asiáticos. Los fondos cotizados de oro (ETFs) habían sido anteriormente utilizados por gestores de fondos europeos y estadounidenses para escapar de la crisis pero en 2013 se liquidaron 800 toneladas del metal. Las importaciones netas de oro de India vía Hong Kong no solo igualaron esa cantidad, sino que la superaron en un tercio. La demanda de joyería alcanzó nuevos récords, dejando muy por detrás la de India al subir a su ritmo más rápido en 20 años. En los últimos diez años, la demanda  de oro de China se ha multiplicado por quince en yuanes, superando con creces el crecimiento del PIB, que se ha cuadriplicado.

La lección que nos deja 2013 es que tal demanda del consumidor no mueve los precios del oro

La gente que compra oro porque es oro, tiende a querer más cuando los precios caen y viceversa. La gente que en realidad cuenta para el mercado es aquella que compra oro porque es cualquier otra cosa. Eso incluye a los inversores que tienen una gran cantidad de activos a su disposición para elegir y fondos discrecionales para seguir comprando a medida que los precios suben.
 
Pongamos de ejemplo a India, el anterior mayor consumidor de oro. Por razones religiosas, culturales y sociales que se remontan a tiempos prerromanos, los ciudadanos indios estaban encaminados a protagonizar un año récord en cuanto a compras a medida que los precios se desplomaban en primavera. Pero la gran pasión de India por el oro chocó con las reglas anti importación establecidas por el gobierno con el objetivo de reducir el gran déficit comercial del país. La segunda parte del año experimentó una acción de precio lateral y el oro terminó en diciembre al mismo nivel en el que estaba a finales de junio, cuando las restricciones de importación de India (en efecto, prohibiciones) se pusieron en marcha.

Lo que es más importante es saber que las ventas de occidentes también se ralentizaron a mediados de año. A finales de junio de 2013, el gigante SPDR Gold Trust (GLD) ya se había deshecho del 70% de las 550 toneladas de oro totales que se liquidaron el pasado año. En esas fechas, los especuladores en el mercado de futuros y opciones estadounidense ya habían reducido sus posiciones alcistas un 80%, hasta lo que fue el mínimo de 2013 de apenas 100 toneladas, una miseria en comparación con los picos por encima de las 1.000 toneladas en 2011 y 2012.

El año del Caballo empieza el viernes, 31 de enero de 2014 pero el ciclo lunar puede empujar el Xīnnián (Año Nuevo) hasta finales de febrero. En valor, la demanda privada china durante los tres primeros meses del calendario occidental ha experimentado récords trimestrales once veces en los últimos doce años. A los precios actuales, un nuevo récord en este primer trimestre de 2014 se alcanzaría con los ciudadanos e inversores comprando más de 385 toneladas del oro. Eso estaría muy por encima de una onza por cada tres negociada a nivel mundial. Y aun así, nos encontramos por debajo del nivel de los 1.270 $/oz, el Año Nuevo más barato para el oro desde 2010. Tampoco podría decirse que el rally de este mes desde los 1.180 $/oz se debe a la demanda china porque los mayoristas compraron con anticipación (las importaciones netas vía Hong Kong no consiguieron alcanzar el nivel de las 100 toneladas ni en noviembre, ni en diciembre). La subida de las primas en Shanghái ha absorbido el impacto de la demanda local por encima del precio de referencia mundial de Londres.

Entonces, ¿qué puede cambiar el insuficiente impacto de China sobre los precios del oro? Las declaraciones oficiales de los representantes del Banco Popular Chino han puesto al mercado del oro en el corazón de las reformas financieras de China. También Pekín sigue abriendo su mercado doméstico a operadores extranjeros, concediendo por primera vez licencias para importar oro a dos bancos: HSBC y ANZ Bank.  Por lo que parece, el régimen comunista va en serio con el tema de la liberación del mercado del oro chino y con lo de asegurar el abastecimiento futuro. Esto beneficiará a ambas partes, trayendo una mayor influencia al mercado global del mayor productor y consumidor de oro del mundo.

Lo que es más importante, las reformas financieras chinas, confirmadas por el  tercer pleno de finales de 2013 del actual politburó, tendrán como resultado una clase media con mayores opciones en cuanto a productos financieros. Algunos analistas piensan que una gama más amplia de opciones financieras significa que los inversores y ciudadanos chinos comprarán menos oro. Es solo una opinión. Pero lo que sí es muy probable que ocurra es que muchos dejen de comprar oro porque sí y lo empiecen a comprar (o vender) por lo que creen que pueda pasarle a otras clases de activos financieros. Al contrario que la demanda de joyería del consumidor indio y chino, es precisamente ese tipo de demanda la que consigue impactar sobre los precios.

Artículo de Adrian Ash para BullionVault.

*Traducido y editado por María Vengut

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