¿Por qué ignoran los inversores las malas noticias macro?


Febrero fue un mes de indiscutible apetito por el riesgo, en el que subieron casi todos los activos de riesgo: el dólar se mostró más débil y los bonos del Tesoro no experimentaron cambios. Sin embargo, las noticias macro no fueron precisamente positivas. ¿Qué explicación tiene, pues, esta conducta? Los expertos de FRM,  filial de Man, analizan los últimos movimientos del mercado.

Empiezan por Estados Unidos: algunos datos de febrero no cumplieron las previsiones. Para empezar, el ISM manufacturero cayó desde 57 hasta 51,3, cuando la expectativa del consenso es que marcase 56 puntos; se trata de su nivel más bajo de los últimos nueve meses. Además, descendieron las ventas de los grandes fabricantes de automóviles y el dato de empleo fue más débil de lo esperado. Tampoco se revisó la cifra de diciembre, que había sido baja. Las ventas minoristas de enero decepcionaron, y se revisaron a la baja los datos de noviembre y diciembre. Los expertos de FRM indican que los índices de sorpresas económicas están en los niveles más bajos de los dos últimos años y señalan que gran parte de esta situación se atribuyó al mal tiempo.

Otra nación de importancia en febrero por su papel en la recuperación y su relación con los países del entorno ha sido Italia, que ha experimentado el enésimo cambio político al sustituir Matteo Renzi a Enrico Letta en el cargo de primer ministro. “Existen dudas sobre su capacidad de actuación, algo que nos suena, igual que este tipo de inestabilidad política: desde la Segunda Guerra Mundial, solo un primer ministro ha agotado su mandato electoral de cinco años”, constatan desde la firma. Éstos añaden que “sin embargo, la sostenibilidad de la situación en un momento en que las reformas son muy necesarias es más cuestionable de lo que implica el diferencial actual entre los bonos italianos y los bunds”. También se fijan en las últimas novedades desde Grecia: el líder del partido de izquierda que actualmente lidera algunas encuestas sugirió que cancelará un porcentaje significativo de deuda en caso de ser el elegido. “Ambos hechos son un recordatorio de la persistente inestabilidad política de Europa”, interpretan desde la firma.

Dentro del mundo emergente, que ha estado especialmente agitado en este segundo mes del año, desde FRM empiezan su análisis por China. Consideran que se han vuelto a poner en duda su estabilidad financiera y la fortaleza de su crecimiento tras el decepcionante PMI manufacturero provisional de HSBC (en mínimos de siete meses) y una nueva reestructuración de perfil alto de un plan fiduciario. La divisa china se depreció contra el dólar y el renminbi sufrió su mayor fluctuación en un día desde que se eliminó oficialmente el tipo de cambio fijo en 2006. Los expertos interpretan que estos movimientos han representado “un gran carry trade para muchos participantes”.

“Se especuló con que la fluctuación había sido el resultado de un esfuerzo concertado del Banco Popular de China para reducir parte de su posición (estas estrategias son mucho más peligrosas cuando se incrustan en la estructura financiera de la base industrial de un país)”, añaden. Los analistas de FRM advierten que, de seguir depreciándose la divisa, tendría efectos negativos para el conjunto de la región puesto que el PIB de algunas economías emergentes de Asia depende de las exportaciones a China: para Singapur representan el 20% del PIB, y para Taiwán el 16%.

También está la que ha sido sin duda la mayor tensión dentro del mundo en desarrollo, el conflicto geopolítico entre Ucrania y Rusia. Desde la filial de Man recuerdan que Rusia es el principal acreedor de Ucrania, que en los próximos tres años debe afrontar compromisos financieros valorados en unos 20.000 millones de dólares. Además, al ser Rusia un origen importante del gas y el petróleo importados por la UE (que en su mayor parte fluyen a través de Ucrania) las economías de la eurozona también podrían sufrir un impacto potencial.

Los expertos de FRM creen que, en este caso, los PMI probablemente revelen la magnitud de este impacto. “Hemos hablado con algunos hedge funds que consideramos expertos en estos temas, y todos ellos son relativamente optimistas en relación con la situación, pues consideran que el impacto probable a medio plazo será relativamente leve”, matizan. “Un cínico podría estar en lo cierto al señalar que la situación puede tomarse de dos maneras: o bien no es tan mala en realidad, o bien los participantes del mercado aún no han comenzado a adaptar sus exposiciones...por lo que los mercados aún tienen que experimentar grandes fluctuaciones. Por ahora, pensamos que los fondos están en lo cierto”, concluyen al respecto.

Turquía, Tailandia y Venezuela también han tenido su cuota negativa de protagonismo, en el primer caso por las nuevas acusaciones de corrupción y en el segundo por las protestas de la ciudadanía. “Seguimos atentos a la evolución, pues según los datos del FMI, los mercados emergentes representaron el 85% del crecimiento total del PIB mundial en 2013”, resumen.

Continúa la complacencia

“En resumen, la respuesta a nuestra pregunta sobre las noticias es que no cuadran con los mercados: las malas noticias están siendo ignoradas mientras los activos de riesgo siguen subiendo y, en algunos casos, llegando a máximos históricos”, sentencian desde esta firma de hedge funds. Tal ha sido el caso del índice S&P 500, que terminó febrero en su máximo histórico (1.859 puntos), y el Dax germano se quedó a apenas un 3,9% del suyo (9.359 puntos).

“Es difícil evitar llegar a la misma conclusión de principios de diciembre. La liquidez originada por algunos de los principales bancos centrales del mundo —ni el valor ni las noticias— es lo que está impulsando a los mercados”, continúan los analistas. Éstos dan como argumento adicional que “los titulares recientes sobre el aumento hasta niveles récord de las cuentas de margen estadounidenses (FT, NYSE) en enero solo sirven para refrendar esta interpretación”. Desde FRM concluyen su análisis del mercado en febrero con la siguiente advertencia: “Por supuesto, los repuntes son menos estables y agravan el problema de revertir el estímulo monetario. A nuestro juicio, este juego puede prolongarse durante algún tiempo, pero cada vez estamos más atentos al detonante que le dé la vuelta a todo”.

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