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¿Por qué hay ETF que no consiguen replicar la rentabilidad de su índice de referencia? El caso del high yield


Una de las lecciones que ha dejado la última década, desde el estallido de la crisis de las hipotecas subprime en 2007, es que los inversores que hubieran decidido por entonces invertir en deuda high yield habrían sido los que hubieran obtenido mayores rendimientos, un 105% en el periodo que equivale a un 7,4% anual. También se cumple este año el décimo aniversario desde el lanzamiento del ETF de deuda high yield estadounidense de mayor tamaño… que ha generado un rendimiento total del 70,8% en el mismo periodo (un rendimiento anual del 5,5%).

La constatación de estas cifras lleva a Stephen Baines, gestor de high yield de Kames Capital, a preguntarse por qué hay fondos cotizados que no sean capaces de igualar en rendimiento al índice que replican. Según el experto, puede haber hasta tres explicaciones a esta divergencia.

La primera de ellas parte de las distintas comisiones aplicadas: “A diferencia de la mayoría de fondos cotizados de renta variable, que cuestan unos pocos puntos básicos, los principales ETF de high yield cobran comisiones de gestión comparables a las de muchos fondos de gestión activa”.

La segunda razón tiene que ver con la propia naturaleza del índice replicado: mientras que los índices de renta variable suelen ser “relativamente estáticos”, ya que generalmente están sujetos a revisiones periódicas en las que no siempre se altera la composición, en cambio “el conjunto del mercado de bonos de alto rendimiento cambia rápidamente a medida que los bonos se van emitiendo y reembolsando”. Esto lleva al gestor a advertir que “no existe una forma de invertir pasivamente en este mercado, ya que los fondos tienen ser que muy dinámicos para seguir el ritmo de los constantes cambios de composición que sufre este universo”.

También influye el propio tamaño del mercado que se pretende replicar. En el caso de la deuda high yield, el experto opina que se trata de un mercado de bonos “demasiado grande para seguirlo activamente”. Se refiere a que, mientras que se pueden encontrar alrededor de 1900 títulos distintos sólo en el mercado estadounidense, en cambio los principales ETF que invierten en esta clase de activo invierten en una cesta compuesta por unos 1000 títulos. “Esto significa que estos fondos índice han tomado la decisión activa de dejar de lado cientos de títulos, lo que crea un sinfín de oportunidades para los gestores activos”, afirma Baines.

El gestor aporta una última observación sobre esta divergencia de rentabilidad, que tiene que ver también con la construcción de los índices de deuda high yield: “Los índices de crédito están ponderados en función de la cantidad de deuda en circulación, por lo que las empresas con un mayor nivel de endeudamiento tienen un peso mayor”. A esto se ha de añadir que estos ETF están reasignando constantemente el capital, desde títulos que mejoran (las empresas que reducen su deuda) hacia aquellos que se deterioran (las empresas que aumentan su deuda). “No tiene ningún sentido gestionar así un fondo de deuda corporativa”, concluye el representante de Kames Capital.

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