¿Por qué es tan atractivo el retorno absoluto hoy?


    Sin lugar a dudas hoy en día nos encontramos ante un panorama incierto. No sólo se trata de los ya ampliamente comentados problemas de Grecia, Irlanda, Portugal o de la llamada revolución de los jazmines y sus consecuencias posteriores. Tampoco puede perderse de vista la situación de los tipos de interés. La visión de nuestra casa es que se producirán subidas de tipos, y el único interrogante es cuándo; como se diría en Reino Unido, no es una cuestión de “if”, sino de “when”.  Desde los años ochenta los tipos han caído de forma casi ininterrumpida; sin embargo, la única tendencia que vemos posible hoy es una senda al alza.

    Ante esta realidad, ¿en qué invertir la parte de nuestra cartera que hemos asignado a renta fija? Una opción sería invertir en un fondo que invirtiera en obligaciones a tipo de interés flotante, pero hay muy pocos fondos de este tipo y además las llamadas floaters están sobrevaloradas y caras.  Descartada esta opción, la única otra alternativa interesante que se nos ocurre son los fondos de retorno absoluto, que buscan ineficiencias en el mercado y las explotan. Al considerar este tipo de fondos, lo importante no es tanto que el activo subyacente sea renta fija o renta variable, sino que el producto cumpla lo que promete y que la etiqueta de retorno absoluto no se quede en un simple reclamo de marketing.  Dicho esto, estos fondos han de ser, necesariamente, productos flexibles que sean capaces de tomar tanto posiciones cortas (vendidas) como largas (compradas).

    Para quienes continúen pensando que la renta fija tradicional sigue siendo una alternativa interesante, lo primero que me gustaría recordar es que la renta fija no es “fija”. Dicho de otro modo, se trata de una clase de activo con rentabilidad asimétrica. Al invertir en renta fija el potencial de caída (downside) es mucho mayor que su potencial de subida y, en el ambiente actual, este escenario de hipotética quiebra ya no es tan raro. Tomemos por ejemplo el caso de los bonos griegos. Los bonos griegos a 10 años han pasado de cotizar al 100% de su valor nominal a hacerlo ahora mismo a cerca del 22% de su valor nominal.

    En definitiva, parece bastante claro que nos encontramos ante un entorno idóneo para el retorno absoluto. Ahora bien, los inversores que deseen invertir en este tipo de productos deberían elegir fondos con un historial de rentabilidad (track record) largo, demostrado y estable.

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