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¿Por qué es bueno que haya vuelto la volatilidad?


El VIX sorprendió a propios y extraños con un virulento repunte el pasado lunes, inédito en su historia y renovado durante la sesión del martes, de tal manera que ahora el indicador del miedo está cotizando en niveles que remiten a 2011. Y para quien no lo recuerde, 2011 fue un año infausto para los mercados: Europa sufrió el azote de la crisis de la deuda soberana , EE.UU. perdió su clasificación AAA y las Primaveras Árabes agitaron al precio del petróleo, entre otros activos. 

Bien es cierto que los participantes de mercado eran conscientes de que la volatilidad estaba en niveles anormalmente bajos; a lo largo de 2017, Funds People dedicó numerosos artículos a analizar el porqué de esta tranquilidad, que culminó con mínimos históricos del VIX por debajo de los 9 puntos. De ahí que la fuerte corrección vista en los últimos días no haya sido vista con malos ojos por los expertos: volatilidad suele ser sinónimo de oportunidad; y en un mercado con valoraciones muy ajustadas, a las oportunidades no se las puede dejar pasar.  “Los periodos de alta volatilidad en mercado suelen crear oportunidades para comprar acciones sobrevendidas” confirma desde Schroders Rory Bateman, responsable de renta variable y británica.

Éste añade que la gestora está centrada en identificar las nuevas oportunidades, porque la firma no cree que las fuertes ventas condicionen la expansión económica que está en marcha en Europa. Además, Bateman indica que “los índices europeos de volatilidad han tenido movimientos más suaves, lo que nos sugiere que hay menor número de operativas sobre baja volatilidad en el mercado europeo y menos extremas”.

“En Schroders nuestra estrategia se basa en un enfoque de largo plazo. Nos gustaría destacar que seguimos viendo fortaleza en la actividad manufacturera, mientras que los beneficios corporativos mejoran al tiempo el exceso de capacidad pasa a ser empleado en Europa”, concluye el experto.

Jared Franz, economista de Capital Group, interpreta el repunte de la volatilidad de las acciones como un cambio en el sentimiento de los inversores: “Los mercados financieros se están enfrentando a la idea de que el entorno de bajo crecimiento puede estar dando paso a un ciclo más sólido con la inflación al alza”. Además de los movimientos vistos en las bolsas desde el pasado viernes, el experto recuerda que también ha caído la renta fija, y que ambas caídas han sido una reacción a la publicación de un buen dato de empleo en EE.UU. y un dato de crecimiento salarial mejor de lo esperado (2,9%, la tasa más elevada de 2009). En consecuencia, Franz interpreta que estos datos “llevaron a muchos inversores a concluir que una inflación significativamente mayor podría estar a la vuelta de la esquina, lo que daría lugar a unos tipos más elevados”.

El economista cree que aún hay motivos para seguir siendo constructivo con las valoraciones estadounidenses: “Los consumidores globales están acometiendo gastos, los balances de las empresas son relativamente estables y los recortes de impuestos aprobados en EEUU a finales del año pasado podrían respaldar un crecimiento de los beneficios de dos dígitos en 2018”, explica. Por tanto, interpreta que la corrección “representa un descenso saludable”.

“Puede que la volatilidad dure algún tiempo, probablemente regresando desde los niveles deprimidos que hemos visto en los últimos años”, afirman desde Amundi Monica Defend, responsable de estrategia, y Vincent Mortier, director de inversiones adjunto. Ambos expertos aclaran que la postura de Amundi es de cautela, pero que están listos “para explorar activamente las oportunidades que haya podido traer esta ola de resurgimiento de la volatilidad (coherente con una transición desde el régimen del final del ciclo financiero)”.

James Bateman, director de inversiones multiactivo de Fidelity, también alude a un cambio de sentimiento, pero con otro enfoque: “En un mundo en el que el concepto de corrección casi parece extraño y en el que la bolsa se percibe desde hace algún tiempo como una apuesta unidireccional, la normalidad de un revés puede sentar peor”.

Según Bateman, estas caídas podrían interpretarse al revés, como “la mayor muestra de salud real en los mercados en mucho tiempo”. En su opinión, lo que sería preocupante es que los mercados no reaccionaran nunca a tres hechos en concreto: la escalada de la bolsa estadounidense a cuenta de los valores tecnológicos, que según Bateman “hacía tiempo que había perdido el contacto con la realidad en sus valoraciones”, junto a la creencia de que la inflación se mantendría en niveles bajos y al cambio de presidencia en la Fed.  

¿Quiénes están detrás de la volatilidad?

Matt Siddle, gestor de Fidelity, considera importante destacar que sí existe un catalizador económico detrás de las ventas, ese temor a que el fortalecimiento de la inflación obligue a la Reserva Federal a ser más agresiva en sus subidas de tipos. “Estos movimientos sirven para recordar que estamos en la parte final del ciclo y que probablemente veamos un aumento de la volatilidad a medida que se vayan normalizando los tipos de interés”, comenta el experto.

Siddle apunta a un claro responsable del aumento de las oscilaciones: “El repunte de la volatilidad en los mercados se ha debido a las ventas forzadas de las estrategias clasificadas como de paridad de riesgos o con objetivo de volatilidad”. El experto explica que, ante la volatilidad excepcionalmente baja vista en los últimos meses, estas estrategias habían incrementado su exposición a activos más volátiles (p. ej. renta variable), al tiempo que habían incrementado el apalancamiento hasta niveles superiores a las medias históricas. “Este pico de volatilidad ha obligado a estas estrategias a reducir simultáneamente la exposición a renta variable y el apalancamiento general para no salirse de sus presupuestos de riesgo”, concluye Siddle.

El gestor aclara que las ventas se han acentuado “por las recogidas de beneficios emprendidas por los inversores fundamentales, ya que los mercados se han comportado excepcionalmente bien y las valoraciones parecían excesivas”. Ante la pregunta de cuánto más podrían dura la racha bajista, Siddle afirma que “si el causante principal es el impacto de tipo técnico derivado de los fondos de paridad de riesgos, entonces podría durar poco”. En cambio, si se generaliza, advierte que entonces “podríamos ver una corrección más prolongada y dependerá mucho de las ganas que tengan los inversores con dinero aparcado de comprar en las caídas”.

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