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Por qué el último programa de estímulos anunciado por la Fed no es la panacea


La Reserva Federal de Estados Unidos ha lanzado otro balón de oxígeno a los mercados y la economía ante las perturbaciones que sigue causando el coronavirus en el sistema. Dado que sus intervenciones anteriores no han conseguido calmar las tensiones que han surgido en los mercados de bonos del Tesoro de Estados Unidos y titulizaciones hipotecarias, la autoridad monetaria ha jugado una baza fundamental, un QE infinito, por la que se compromete a comprar ilimitadamente deuda pública y titulizaciones hipotecarias. Además, se han anunciado nuevas líneas de crédito destinadas a apoyar al sector empresarial y a las familias estadounidenses.

Aquí cabe mencionar la decisión sin precedentes de comprar bonos corporativos, algo que otros grandes bancos centrales han hecho desde la última crisis, pero que la Fed había conseguido evitar hasta ahora. “Resulta alentador ver que Jerome Powell esté actuando con decisión y prestando un apoyo vital a las áreas de los mercados y la economía que están presionadas”, comenta Anna Stupnytska, responsable global de macroeconomía de Fidelity International. Sin embargo, según la experta, “todos estos esfuerzos deben acompañarse de unos estímulos fiscales mucho más grandes y oportunos, lo que, a su vez, tiene que ser eficaz para ayudar a la economía en esta fase de contracción, pero también, y muy importante, en la recuperación”.

Desafortunadamente, a la vista de la incertidumbre sobre la evolución del virus, así como sus graves efectos indirectos en la economía real, a Stupnytska le parece improbable en estos momentos que la economía estadounidense registre una recuperación en V durante el segundo semestre de este año. “Para que la economía estadounidense pueda salir relativamente indemne de la crisis actual y la recesión en marcha, se necesitarán intervenciones más drásticas durante las próximas semanas”, asegura. Y es que, según Tiffany Wilding, economista de PIMCO, “estos programas de estímulo no son la panacea. De hecho, Estados Unidos podría ya estar en recesión, pero pueden ayudar a evitar una depresión económica”.

“El objetivo inmediato de la Fed es mantener el crédito fluyendo en la economía real. El plan podría ayudar a evitar el daño de largo y acelerar la recuperación económica”, explica. A su juicio, “la volatilidad sin precedentes en el mercado de deuda soberana y en el de deuda hipotecaria, que se suponen que son los más seguros, ha provocado distorsiones en los precios de otros segmentos del mercado de bonos”, añade la economista. “Después de las últimas medidas anunciadas, el balance de la Fed supera el máximo de 4,5 billones de dólares alcanzado como consecuencia de la crisis de 2008 y pensamos que ahora llegará a rebasar los seis billones de dólares”, pronostica la experta.

Para David Page, responsable de Análisis Macro en AXA IM, “el paquete de la Fed aún está incompleto, con una de sus medidas, el Programa de préstamos comerciales del segmento Main Street, es decir, pequeños y medianos comercios, que probablemente requiera que se anuncien medidas adicionales en el paquete de estímulo más amplio que el Gobierno está tratando de aprobar actualmente. Sin embargo, la escala de la intervención de la Fed no debe subestimarse, ya que la autoridad monetaria proporciona un respaldo para buena parte de los pasivos del sector privado”. En este sentido, no hay que perder de vista que la escala de la intervención de la Fed hoy no tiene precedentes.

Las acciones de la Fed incluyen una serie de medidas, incluido el ajuste de precios de CPFF (Commercial Paper Funding Facility), pero en términos más generales el SMCFF (Secondary Market Corporate Facility), para proporcionar liquidez a los mercados financieros de EE.UU. “Esto marca el último paso en la batalla en curso para que la Fed alivie una tensión de liquidez en dólares, evidente en la cotización de la moneda y en los precios elevados de Libor-OIS, así como en muchos otros mercados. Seguimos esperando que la Fed ofrezca este ajuste de política incremental para aliviar esta restricción de liquidez”.

No obstante, de acuerdo con Page, esto también marca un paso fundamental en el apoyo de la Fed a la economía estadounidense en general. “La Reserva Federal está proporcionando en primera instancia un recurso a las necesidades de endeudamiento de las empresas estadounidenses con grado de inversión, que afrontan en las próximas semanas y meses una caída de la demanda esperada. En estas medidas, la Fed parece estar intentando conseguir el alcance más amplio en la economía de los Estados Unidos. Sin embargo, inevitablemente, la autoridad monetaria está limitada al brindar apoyo en gran medida a través del acceso a préstamos”, concluye.

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