Por qué el EdR Fund Income Europe ahora no invierte en deuda con grado de inversión


El EdR Fund Income Europe es un fondo multiactivo conservador de Edmond de Rothschild AM que está calificado como Consistentes FundsPeople. Pierre Nebout, su gestor, reivindica el trabajo realizado en el fondo, que tiene como objetivo generar un rendimiento del 5% anual durante un ciclo de mercado, con una volatilidad entre el 5% y el 10%.

El fondo invierte exclusivamente en empresas europeas, con una asignación mínima del 50% a bonos y una asignación máxima también del 50% para la renta variable. Actualmente, el peso de la deuda es del 70%, mientras que la renta variable supone un 25% y el 5% restante está en efectivo. Cabe matizar que habitualmente el fondo está totalmente invertido; esta posición de efectivo responde a la voluntad del gestor de generar una suerte de colchón para proteger el rendimiento del fondo, que en estos cinco meses ya está próximo al 4%.

La asignación a deuda se divide esencialmente en una exposición del 55% a highyield y otra del 15% a deuda financiera; en este último apartado, se ha destinado un 8% a CoCos y el resto, a deuda subordinada bancaria. El fondo actualmente no tiene exposición a deuda con grado de inversión: “Consideramos que la rentabilidad/riesgo de estos bonos no compensa, porque presentan demasiada sensibilidad a los tipos de interés en un escenario en el que prevemos que estos tipos suban gradualmente en el medio plazo”, aclara Nebout. En cambio, cree que la deuda financiera sí puede beneficiarse de esta subida de tipos de interés. Sobre el highyield, comenta que “las valoraciones son altas y no tenemos nada que esperar por la parte del diferencial, sólo por el cupón. No obstante, estos bonos todavía pueden amortiguar el impacto de una subida de los tipos”.

El plan del gestor es ir reduciendo de forma prudente y paulatina la asignación a high yield en beneficio de la deuda subordinada, donde sí ve oportunidades de generar retornos por la compresión del diferencial junto al cupón. “Esta es la ventaja de no tener un índice de referencia. Nosotros somos muy prudentes, no quedemos invertir a cualquier precio, especialmente en el high yield”, aclara.

También planea incrementar la asignación a renta variable – de hecho, ha incrementado en un 5% la exposición durante los últimos meses-, pues considera que el contexto actual puede ser favorable a las acciones. “Europa se encuentra en una dinámica muy favorable. Es la primera vez desde 2009 -2010 que los resultados empresariales son positivos, y este es el primer año en el que vemos revisiones alcistas por parte de los analistas después de la publicación de resultados”, destaca.

El entorno macro también es de apoyo en la zona euro, gracias a la recuperación del crecimiento en varios países clave, incluyendo Francia. El gestor ha explotado en los últimos seis a ocho meses el pesimismo en torno a la renta variable francesa e italiana para aumentar el sesgo de la cartera a ambos países y en menor medida a España, donde considera que la recuperación económica ha sido puesta largamente en precio por los inversores.

Para el compartimento de renta variable, Nebout se fija en las empresas que tengan flujos de caja lo suficientemente fuertes como para poder financiarse a sí mismas y además para poder pagar un dividendo que sea sostenible con el paso del tiempo. De esta forma, evita las compañías más cíclicas – que sí pueden tener exposición en la parte de renta fija de la cartera- en favor de aquellos negocios más defensivos y de calidad, aunque con una aclaración: “No queremos comprar acciones con valoraciones muy elevadas. Tratamos de evitar los bond proxies”, aclara el gestor, en referencia a los valores que presentan un comportamiento similar a los bonos y, por ende, que muestran mayor sensibilidad a las subidas de tipos.

Los valores en los que se invierten suelen ser una selección de alta convicción, bien por sector o por país. “Buscamos historias concretas dentro de cada sector. Por ejemplo, invertimos en Telecom Italia porque presenta una estructura de capital un tanto diferente”, explica el gestor.

Cabe aclarar sobre la gestión del producto y sobre la importancia de que el equipo quiera aumentar su asignación a acciones que, habitualmente, la forma de proceder de los gestores se centra en analizar los balances de las empresas para determinar qué emisiones son atractivas. Sólo se invierte en renta variable cuando consideran que ofrece una ecuación rentabilidad/riesgo más atractiva que la de los bonos.

Francia, pieza fundamental para la renta variable europea

Nebout comenta en varias ocasiones a lo largo del encuentro con Funds People que él y su equipo están optimistas con la renta variable europea, pero también sobre la francesa. De hecho, Nebout gestiona un fondo de acciones francesas, el EdR Tricolore Rendement, con un patrimonio de 1.500 millones de euros. El experto indica que no ha empezado a ver flujos de entrada en el fondo hasta hace tres semanas. Durante los meses anteriores, los flujos de no residentes habían brillado por su ausencia, y en su lugar, la tónica había sido de reembolsos continuados. Por tanto, opina que “seguramente que los flujos de entrada puedan actuar como un soporte para las bolsas en los próximos meses”.

Sobre la elección de Emmanuel Macron como nuevo presidente de Francia, el gestor comenta que su programa económico era similar al presentado por Francois Fillon, pero considera que “puede tener más capacidad para implementar las reformas que un candidato de derechas, que tendría que afrontar la oposición de los partidos de extrema derecha, de extrema izquierda y de los socialistas”.

Sobre las propuestas del presidente electo, Nebout se fija en particular en las reformas laboral y fiscal. Piensa que la laboral es muy importante porque facilitaría las condiciones para la contratación y despido en sectores como las ventas minoristas, telecomunicaciones, utilities o la construcción. En cuanto a la fiscal, estima que si finalmente se consigue rebajar el impuesto de sociedades al 25%, entonces “el beneficio por acción de las empresas francesas podría subir un 4%”. El gestor es consciente de que la implementación de estas medidas llevará tiempo, “pero después de la subida de la bolsa, las reformas aportan más visibilidad, por lo que existe una probabilidad de que tanto el beneficio por acción como la bolsa francesa puedan subir un 10%”.

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